El Tribunal Oral Federal N°2 de La Plata inicia hoy el juicio por el secuestro de tres trabajadores y militantes gremiales de la planta Avellaneda de Molinos Río de la Plata, ocurrido el 7 de julio de 1976 y aún impune: los tres continúan desaparecidos. El único imputado es Emilio Jorge Parodi, exjefe de Personal de la empresa entre 1974 y 1979, acusado de haber sido partícipe necesario de los secuestros al poner las instalaciones de la fábrica a disposición de los represores. Es el cuarto juicio en el país que investiga directamente la complicidad de directivos de empresas con el terrorismo de Estado, y el primero que llega a juicio oral en la jurisdicción de La Plata.
Según la acusación, en la madrugada del 7 de julio de 1976 grupos represivos ingresaron a la planta de Avellaneda con información precisa sobre a quiénes debían detener. A las 5 de la mañana secuestraron a Santos Ojeda, de 24 años, operario y delegado de base; minutos antes de las 6 se llevaron a Francisco Fernández, trabajador mecánico y militante gremial; y a las 8 fue el turno de Roberto José Rivolta Bonino, empleado administrativo también con militancia sindical. Los tres siguen desaparecidos. El juez de instrucción Ernesto Kreplak, al confirmar el procesamiento de Parodi, sostuvo que los secuestros “no se podrían haber ejecutado sin la colaboración del imputado”, que —según su resolución— “facilitó la consumación de las detenciones” al poner a disposición de los grupos de tareas las instalaciones de la fábrica.






