Escondido en un armario situado debajo del fregadero de la cocina de la casa de su madre en Calella, Barcelona. Así han encontrado los agentes de la Guardia Civil a Carlos García Roldán, conocido como Charly, condenado a casi 15 años de prisión por la mayor estafa inmobiliaria de Baleares. Efectivos de la unidad orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Barcelona han puesto este jueves punto final a la fuga protagonizada por García Roldán, huido desde el pasado mes de diciembre cuando fue condenado por la Audiencia Provincial de Baleares a una pena de 14 años y nueve meses de cárcel como responsable de la mayor estafa inmobiliaria cometida en las islas y una de las mayores de España. El exagente inmobiliario defraudó 3,3 millones de euros a 240 personas con la promesa de construir una serie de viviendas que nunca se llegaron a iniciar. Es la segunda fuga de la justicia protagonizada por el empresario, que ya estuvo más de un año en paradero desconocido cuando en 2018 las denuncias comenzaron a acumularse contra él en los juzgados. Fuentes cercanas a la investigación explican a EL PAÍS que la Guardia Civil tenía sospechas firmes de que Charly se ocultaba en casa de su madre en Calella desde que el pasado mes de diciembre se ausentó de la vista que la Audiencia Provincial celebró para decidir su ingreso en prisión tras conocerse la sentencia. La Guardia Civil desplegó un discreto dispositivo de vigilancia en las inmediaciones del domicilio para intentar documentar la presencia de García Roldán en el edificio, algo que no consiguió hacer porque el fugitivo no abandonó la vivienda en ningún momento. Eran sus familiares quienes se encargaban de salir y comprar provisiones, pero García Roldán siempre se mantenía encerrado para evitar ser capturado. El empresario no quería volver a cometer los errores que le llevaron a ser capturado en Colombia en febrero de 2019, país al que había huido en marzo de 2018 cuando las denuncias por estafa le tenían totalmente cercado. En la localidad de Buga, en el departamento del Valle del Cauca, se refugió en la casa de la abuela de su novia. Según contó su pareja a la Guardia Civil cuando estalló la operación para desarticular la trama, el fugitivo pasaba las horas en el pueblo sin oficio ni beneficio, entre sesiones de gimnasio y paseos para hacer recados con la anciana. Durante esos meses adelgazó más de una decena de kilos y se cambió el color del pelo, rubio chillón en su época de agente inmobiliario en Palma. Fueron esos paseos y salidas los que permitieron finalmente su identificación y su detención, en una operación coordinada de la Guardia Civil con la Policía Nacional de Colombia. En aquella ocasión, fue su novia quien puso a las autoridades sobre la pista del fugado. En esta ocasión, los agentes encargados del dispositivo de vigilancia recibieron en la mañana de este jueves una información fehaciente que corroboraba que García Roldán se encontraba en la casa. La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil pidió a la sección segunda de la Audiencia Provincial de Baleares la autorización para la entrada y registro de la vivienda, que se ha producido a primera hora de la mañana. Tras entrar al domicilio, los agentes han encontrado al fugitivo oculto en el armario situado bajo el fregadero de la cocina. Una vez arrestado, García Roldán ha sido trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Arenys de Mar, desde donde será trasladado en las próximas horas al juzgado de guardia. En la sentencia, el tribunal consideró probado que la agencia inmobiliaria creada por García Roldán no contaba con medios para poder desarrollar su actividad porque carecía de recursos propios y no tenía financiación externa. Las 240 víctimas, en la necesidad de adquirir una vivienda, terminaron entregando cantidades a cuenta que oscilaron entre los 5.000 euros y más de 100.000 euros, sumando en conjunto 3.382.529 euros. Todo ese dinero fue a parar a los bolsillos del agente inmobiliario, que se sabe que gastó el dinero principalmente en joyas, coches, viajes y noches en el Casino de Mallorca, donde dilapidó más de 270.000 euros en casi 300 visitas. La sentencia condenó a los cabecillas de la trama, entre los que se encontraban otros agentes inmobiliarios y un arquitecto, a indemnizar con más de dos millones de euros a más de un centenar de los afectados en concepto de responsabilidad civil.