Los rebeldes hutíes de Yemen tomaron este jueves el control del estratégico puerto de Moca, en el mar Rojo, consolidando su presencia cerca del estrecho de Bab el Mandeb ―el estrecho entre Yemen y el Cuerno de África que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén―, y una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el tránsito del suministro de hidrocarburos, según declaraciones de fuentes militares yemeníes recogidas por Reuters.La toma de Moca se produjo horas después de que los insurgentes completaran el control de toda la provincia de Al Hudeida (suroeste), tras tomar durante la noche el distrito de Hays. Varios testigos citados por la agencia Efe afirmaron haber visto convoyes de las fuerzas leales al Gobierno yemení internacionalmente reconocido retirándose de la ciudad portuaria hacia el sur.Un portavoz hutí ha asegurado este jueves que la navegación por el mar Rojo y Bab el-Mandeb sigue siendo “segura y normal”, pese a la escalada, y que sus operaciones son defensivas y cesarán cuando termine el bloqueo contra Yemen.“Los hutíes están muy cerca de controlar Bab el-Mandeb, y sobre todo la isla de Mayun [en medio del estrecho], donde pueden poner minas o lanzar misiles para obstruir todo el paso al canal de Suez”, valora en llamada telefónica desde El Cairo la experta yemení Maysaa Shujaa Al Deen, del Sana’a Center.Cuatro fuentes militares del Gobierno yemení contactadas por Reuters aseguran que las fuerzas hutíes han ganado un mayor control sobre la zona, lo que permitiría a su aliado Irán ejercer un doble estrangulamiento de Ormuz y Bab el Mandeb, con drásticas consecuencias tanto para la venta de crudo y gas. También para el comercio marítimo de mercancías: Bab el Mandeb es la única entrada posible a Suez, un paso fundamental para los grandes buques cargueros que conectan Asia y Europa.Aunque la respuesta de Riad, que respalda al Gobierno legítimo paralelo al de los hutíes, puede cambiar las tornas: “Las fuerzas gubernamentales se están reagrupando y la zona de conflicto es llana, por lo que la aviación saudí puede frenar el avance hutí en favor de Adén [capital del Gobierno legítimo]”, explica Al Deen. En esta línea, el Gobierno reconocido de Yemen no ha confirmado la caída de Moca y sostiene que el repliegue de sus tropas frente al avance hutí responde a un plan de reorganización para preparar una operación coordinada.Escalada entre Washington y TeheránEste avance sobre el terreno yemení tiene lugar tras la reciente escalada que protagonizan en el Golfo Estados Unidos e Irán. El martes se produjo un nuevo intercambio de ataques en lo que supone ya una continuación de la guerra. El Mando Central estadounidense hundió cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico, en represalia por dos ataques previos de la Guardia Revolucionaria Islámica contra un buque de guerra de EE UU. Teherán, por su parte, respondió atacando barcos y destructores en el estrecho de Ormuz, además de bases estadounidenses en Jordania.A ese fuego cruzado se sumaron los hutíes, provocando incendios en instalaciones petroleras del sur de Arabia Saudí, lo que obligó a la petromonarquía a suspender temporalmente parte de sus operaciones, según ha reconocido el Ministerio de Energía saudí, y disparó el precio del barril de crudo, que se mantiene por encima de los 100 dólares (unos 86 euros).Ante esta situación, Pakistán trasladó a Teherán una advertencia saudí para que contenga a sus aliados hutíes, a lo que un alto funcionario iraní respondió que Irán “no controla” al grupo yemení.Riad puede buscar el amparo regional para responder y así evitar una confrontación directa con Teherán, mediante los acuerdos regionales firmados recientemente, ya sea con Ankara y Pakistán en el Pacto de La Meca —del que aún no se conocen todos los detalles oficiales— o, más relevante, con la llamada coalición del mar Rojo.Esta última iniciativa fue anunciada el pasado 31 de julio por Riad, creando una alianza militar multinacional para proteger la libertad de navegación y las rutas de suministro energético a través de Bab el Mandeb, el mar Rojo y el golfo de Adén frente a los ataques hutíes.Punta de lanza en el eje de la resistenciaCon las milicias iraquíes neutralizadas por sus propias dinámicas domésticas, Hezbolá debilitado y las milicias asadistas en Siria y Hamás en Gaza desactivados, el llamado eje de la resistencia ha demostrado ser mucho menos determinante como elemento de disuasión.Ha sido el bloqueo del estrecho de Ormuz el que ha dado ventaja estratégica a Teherán en una guerra asimétrica frente a dos potencias militares superiores: Estados Unidos e Israel. En este contexto, los hutíes y su capacidad de alterar el tráfico en el estrecho de Bab el Mandeb han cobrado una mayor relevancia en ese anillo de aliados regionales.El presidente estadounidense, Donald Trump, cuya popularidad se ha visto lastrada por el alza de los precios de los combustibles, afirmó el miércoles que confía en que la guerra termine poco después de las elecciones legislativas de noviembre, y acusó a Teherán de intentar influir en el resultado electoral.La entrada de los hutíes en la guerra lanzada por EE UU e Israel contra Irán se remonta al 28 de marzo, aunque se mantuvieron en gran medida al margen ―tras ser duramente bombardeados por EE UU e Israel en 2025― antes de declarar un bloqueo naval contra Arabia Saudí en julio e intensificar los ataques contra el sur del reino en septiembre.Riad y Teherán, pese al acercamiento propiciado por la mediación china, siguen siendo rivales regionales de larga data por liderar el mundo musulmán. En el plano interno, tras hacerse los hutíes con el norte y el oeste del país en 2014, el sur y este de Yemen han sufrido nuevas guerras intestinas entre las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí y las financiadas por los Emiratos Árabes Unidos.“Las negociaciones entre los hutíes y Riad están paralizadas, ya sea vía Naciones Unidas o vía Omán”, concluye la analista del Sanaá Center, que ve en el movimiento hutí una estrategia para buscar un reposicionamiento regional que favorece más a Irán en su contienda con EE UU que a la milicia yemení en su pugna con Arabia Saudí.