Noticia Exclusivo suscriptores EL TIEMPO conoció que la Policía comenzó a revisar las aeronaves que permanecen en la Escuela de Aviación Policial de Mariquita, Tolima.Los aviones que se usarán en la estrategia. Foto: Jesús BlanquicetSUBEDITOR DE JUSTICA10.09.2026 08:51 Actualizado: 10.09.2026 09:04

La divulgación del proyecto de resolución con el que el Consejo Nacional de Estupefacientes plantea abrir nuevamente la puerta a la aspersión aérea con aeronaves tripuladas ya produjo los primeros movimientos dentro de la Policía Nacional. EL TIEMPO conoció que la institución comenzó a “desempolvar” los aviones que podrían ser utilizados si el plan piloto recibe luz verde.Se trata de, al menos, seis Air Tractor AT-802, aeronaves que hacen parte de las capacidades de la Aviación Policial y que actualmente permanecen en los hangares de la Escuela de Aviación Policial, ubicada en San Sebastián de Mariquita, Tolima. Estos aparatos cuentan con equipos que permiten realizar tareas de aspersión aérea y, ante el escenario planteado por el Consejo Nacional de Estupefacientes, volvieron a entrar en los cálculos operacionales de la Fuerza Pública.La operatividad de estas aeronaves, de hecho, ya fue puesta a prueba recientemente, aunque en una misión distinta. Durante los incendios registrados en Tolima, los Air Tractor AT-802 fueron utilizados para apoyar las labores de extinción desde el aire, una operación que permitió comprobar su capacidad de vuelo y respuesta en terreno. Los aviones pueden transportar hasta 800 galones, cerca de 3.000 litros, de agua o líquido retardante y operar a baja velocidad para realizar descargas sobre áreas delimitadas.Una aeronave en labores de fumigación. Foto:Luis Robayo / AFPEse antecedente cobra relevancia ahora por el nuevo escenario que empieza a estudiarse. El proyecto de resolución del Consejo Nacional de Estupefacientes contempla desarrollar un plan piloto para volver a utilizar aeronaves tripuladas en labores de aspersión aérea, pero bajo condiciones diferentes a las que tuvo esta estrategia en el pasado. La propuesta establece el uso de glufosinato de amonio 200 SL y define el ejercicio como experimental, temporal y limitado.En medio de esa discusión, EL TIEMPO conoció que los seis Air Tractor disponibles en Mariquita son las aeronaves que están siendo revisadas ante una eventual puesta en marcha del piloto. Por ahora, esto no significa que exista una orden para iniciar vuelos de aspersión. El proyecto deberá surtir el trámite correspondiente y la operación estará sometida a parámetros técnicos, ambientales y sanitarios antes de que pueda comenzar.Uno de los puntos que permite dimensionar el alcance de la propuesta aparece en el artículo tercero. Allí se establece que el piloto podrá extenderse durante un máximo de siete días calendario y tendrá un límite acumulado de 1.000 hectáreas efectivamente tratadas, contabilizadas desde la fecha consignada en el acta de inicio. Es decir, no se plantea inicialmente un retorno generalizado de las operaciones, sino una intervención delimitada en tiempo y extensión.El corregimiento El Plateado, del municipio de Argelia, está inmerso en cultivos de coca. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOLa evaluación tampoco terminará cuando aterricen los aviones. Después de la operación continuará una fase de seguimiento durante el periodo que determinen la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Instituto Nacional de Salud (INS) y el protocolo que finalmente sea aprobado. Ese componente permitirá hacer seguimiento a lo ocurrido después de la aplicación del producto en el área seleccionada.Hay otro elemento que empieza a rodear la planeación: el lugar exacto de la operación no será divulgado. La resolución señala que el ejercicio se realizará en un área seleccionada dentro de un departamento del país y en un radio operacional próximo a una instalación de la Fuerza Pública. El documento público, sin embargo, no identifica cuál será ese departamento ni el punto escogido para desarrollar los vuelos.Los detalles estarán contenidos en un anexo cartográfico y operacional sometido a reserva. Allí quedarán consignados la identificación del sitio, las coordenadas, la extensión, el área máxima que podrá ser intervenida, las rutas de sobrevuelo y el cronograma previsto para el desarrollo del piloto.El brigadier general (r) Juan Carlos Buitrago Arias Foto:Néstor GómezLa visión de un general (r) de la PolicíaEl general (r) de la Policía Juan Carlos Buitrago considera que la estrategia contra el narcotráfico debe volver a concentrarse en la reducción de los cultivos ilícitos, al señalar que allí comienza la cadena que abastece la producción de cocaína y las finanzas de las estructuras armadas. “Colombia debe superar la retórica sobre la hoja de coca y actuar sobre el eslabón que sostiene el negocio, el cultivo ilícito. Su uso ancestral, medicinal o industrial existe, pero en el país es marginal frente al aprovechamiento criminal. Sin hoja de coca no hay cocaína”, afirmó.Para Buitrago, uno de los puntos de quiebre de esa estrategia ocurrió en 2015, cuando fue suspendida la aspersión aérea. El oficial en retiro sostiene que la decisión coincidió con las negociaciones con las Farc y que, posteriormente, los gobiernos no recuperaron esa capacidad con el mismo alcance. “La suspensión de la aspersión aérea en 2015 fue el punto de quiebre. Presentada como una decisión técnica y jurídica, también tuvo un claro efecto político: facilitar el ambiente de negociación con las Farc”, señaló. Según el análisis del oficial (r), después de esa decisión se produjo una recuperación de las áreas sembradas y las disidencias mantuvieron presencia en zonas vinculadas al cultivo y producción de cocaína. LEA TAMBIÉN El general (r) también cuestionó la capacidad de la erradicación manual y de los programas de sustitución para responder a la dimensión actual de los cultivos. “Entre 2018 y 2022 se erradicaron 391.947 hectáreas y, aun así, los cultivos pasaron de 209.000 a 234.000 hectáreas”, indicó. A esto agregó los riesgos que enfrentan los integrantes de la Fuerza Pública y los erradicadores al ingresar a territorios con minas y presencia de estructuras armadas. Sobre la sustitución voluntaria aseguró que “en 2024 solo se sustituyeron voluntariamente 2.711 hectáreas frente a 262.000 sembradas: menos del 1 %”.En ese escenario, Buitrago plantea que el piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio debe evaluarse como una herramienta adicional dentro de una estrategia que incluya inteligencia, interdicción, control territorial, judicialización y sustitución. “La aspersión aérea no es una solución única ni definitiva”, advirtió, pero sostuvo que descartarla limita la capacidad operativa del Estado. Sobre el piloto proyectado para 1.000 hectáreas durante siete días, agregó: “No es un capricho. Es una necesidad operacional. Busca una alternativa técnica al glifosato y una vía jurídica para superar el bloqueo existente”.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.