“Biografía de Jorge Luis Borges” de Mariano Llinás se presenta en el Festival de Venecia (Crédito: GPS Audiovisual)La crítica internacional calificó el documental de Borges de Llinás como “casi una obra maestra” y una de las grandes no ficciones del año. Cinco horas y media de metraje, tres episodios y varias elogiosas reseñas ubican la Biografía de Jorge Luis Borges, el documental de Mariano Llinás, como uno de los hitos del cine de 2026.Presentada en la sección Venice Open de la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, Biografía de Jorge Luis Borges (conocida internacionalmente como Life of Jorge Luis Borges) llegó al Lido con 330 minutos de duración y una apuesta formal sin concesiones: narrar la vida del autor de El Aleph sin dramatizaciones, sin reconstrucciones actorales y sin la reverencia propia de la hagiografía. La película, producida por Laura Citarella bajo el sello de la productora El Pampero Cine con fotografía de Agustín Mendilaharzu y montaje de Ignacio Codin, se divide en tres partes con dos intermedios de 15 minutos cada uno.PUBLICIDADEl director artístico del festival, Alberto Barbera, advirtió a la prensa internacional durante el anuncio de la programación que catalogar la obra como una simple “biografía” sería una reducción inaceptable. La describió como una experiencia “absolutamente apasionante” y “repleta de referencias borgesianas, literarias, geográficas y cinematográficas”.Desde el Lido, Diego Batlle, crítico y director del portal OtrosCines, ofreció uno de los análisis más exhaustivos del circuito hispanohablante. Batlle confesó haber tomado ocho páginas de apuntes durante las seis horas de proyección, en un ejercicio que describió como un constante “juego de espejos”: mientras él escribía en la oscuridad de la sala, en la pantalla un febril Llinás hacía lo mismo en su cuaderno, tratando de decodificar a Borges.PUBLICIDADSu veredicto fue directo: la obra es “casi una obra maestra”. El “casi” lo justificó señalando que la dinámica desbordante del cine de Llinás conduce en momentos a breves estancamientos en “chistes menores” o digresiones que se extienden demasiado. Pero elogió sin reservas la “osadía”, la libertad narrativa y la ausencia total de solemnidad, destacando que el director demostró tener las agallas intelectuales para enfrentarse a la figura cultural más gravitante de Argentina y entregar un retrato “divertido, arrogante, atrevido y venenoso” que no tiene nada de hagiografía. Batlle también subrayó la inteligencia de intercalar materiales de archivo —aportados por el historiador Fernando Martín Peña— que muestran a Borges junto a figuras tan disímiles como Walt Disney o Federico García Lorca.El crítico argentino Diego Lerer, desde Micropsia Cine, complementó la lectura de Batlle concentrándose en la eficacia estructural del documental. El crítico recuperó una imagen que la propia película expone como mapa interno: el parabrisas estallado del vehículo que Llinás utilizó para recorrer la provincia de Buenos Aires. En el centro de esa telaraña de cristal roto está el núcleo, Borges; las grietas que irradian hacia afuera representan los desvíos temáticos y las digresiones que la narración recorre antes de retornar al punto de impacto. Ese modelo radial, señaló Lerer, fue lo que permitió a Llinás transformar una tarea de catalogación de archivos en un laberinto literario imprevisible donde realidad, ficción y documento colisionan sin aviso.PUBLICIDADDesde Norteamérica, la confirmación de la película en la programación de los festivales de Toronto y Nueva York desató elogios prospectivos y analíticos de inmenso calibre. Andréa Picard, curadora de la sección Wavelengths del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), posicionó Biografía de Jorge Luis Borges como “uno de los grandes documentales del año”. Picard celebró la tenacidad de Llinás al combinar erudición académica con el arrojo de un detective aficionado para interrogar la vida del escritor a lo largo de varios continentes, y destacó especialmente el modo en que la película “se eleva admirablemente por encima de la hagiografía” al someter a examen los vínculos del escritor con la derecha autoritaria, logrando una representación que calificó de “profundamente borgesiana” en su capacidad de mezclar lo real con lo inventado.El equipo de El Pampero Cine en e en el Festival de Venecia presentando "Biografía de Jorge Luis Borges" (@ElPamperoCine)El director artístico del Festival de Cine de Nueva York (NYFF), Dennis Lim, incluyó la obra en la sección Currents argumentando que el cine de Llinás “presiona contra las convenciones de la forma cinematográfica, poniendo de relieve la estandarización que domina el panorama del cine actual”. La publicación The Film Stage fue más lejos y pronosticó que la película constituiría para el espectador audaz “la mejor inversión disponible en este otoño”, elogiando el modo en que reconstruye una biografía a través de objetos y lugares físicos en lugar del testimonio convencional.PUBLICIDADLa génesis de la obra ilustra esa transmutación: el proyecto nació como un encargo del Instituto de Estudios sobre Arte Latinoamericano (ISLAA), con sede en Nueva York, que había adquirido una de las colecciones privadas de manuscritos, primeras ediciones y objetos personales de Borges más importantes a nivel global. La misión inicial era filmar y catalogar ese acervo, pero al sumergirse en los archivos, Llinás declaró en entrevistas previas al estreno que la tarea se convirtió en un laberinto hermenéutico del que ya no quiso salir. El cineasta llegó a jugar con la idea de que los documentos habían sido dispuestos deliberadamente por el propio Borges en el pasado para que alguien los descubriera en el futuro.La recepción crítica fue especialmente intensa en torno al tercer y último episodio, señalado de manera unánime como el segmento más controvertido y audaz de los tres. En esa parte final, Llinás abandona cualquier protección reverencial hacia su sujeto y desmenuza las contradicciones morales del escritor: sus opiniones racistas, su aversión al peronismo y a los movimientos populares, y su apoyo público a los regímenes del dictador chileno Augusto Pinochet y del argentino Jorge Rafael Videla. Algunos festivales, como el TIFF, acompañaron la programación de ese episodio con advertencias de contenido. La película además traza paralelismos entre esas posiciones y el clima político imperante en la Argentina de 2026.PUBLICIDADEl episodio también introduce la figura del traductor al inglés de Borges, Norman Thomas Di Giovanni, a quien el montaje perfila tácitamente como una suerte de adversario en la sombra durante la consolidación internacional del autor. Y concluye con una deconstrucción del artificio fílmico en sí mismo: Llinás rompe las costuras del documental para mostrar el detrás de escena, una honestidad que varios críticos leyeron como una afirmación de que el intento de aprisionar la verdad de un hombre en una película es tan fútil y noble como el propio impulso borgesiano de contener el universo en una esfera iridiscente.El formato monumental de la película fue objeto de análisis por derecho propio. Para el crítico ruso Anton Dolin, que escribió sobre la obra desde Meduza, la desorientación contemporánea requiere obras de detalle intransigente en las que la escala temporal épica obliga al espectador no solo a “ver” la película sino a “habitarla”. En la misma línea, el portal especializado Kolapse valoró el modo en que la cámara de Llinás examina las vacilaciones de la pluma de Borges, los tachones que evidencian una duda estética, el ritmo cardíaco impreso en la corrección de un poema, argumentando que la observación de esos rastros físicos comunica más que cualquier reconstrucción actoral.PUBLICIDAD
“Divertido, arrogante y por encima de la hagiografía”: la crítica internacional elogia el documental de Mariano Llinás sobre Borges
La obra de cinco horas y media tuvo un elogiado estreno en el Festival de Venecia y ya está programada para ser exhibida en los festivales de Toronto, Londres y Nueva York








