La princesa Diana con el vestido de la venganza en los Jardines de Keningston, el 29 de junio de 1994.Princess Diana Archive (Getty Images)El vestido de la venganza de Lady Di es tan famoso que tiene su propia entrada en Wikipedia en varios idiomas. “Es un vestido de noche que Diana, princesa de Gales, lució en una cena celebrada en 1994 en la Serpentine Gallery, en los Jardines de Kensington. Se ha interpretado que se puso esta prenda ‘en venganza’ por la confesión televisada de adulterio por parte de su marido Carlos, entonces príncipe de Gales”, lo define la versión inglesa de esta fuente de edición abierta y, por tanto, no siempre confiable. La versión española es más directa: “Es un polémico atuendo que la princesa Diana de Gales lució el mismo día en que su todavía esposo, el príncipe Carlos, anunció públicamente su adulterio con Camila Parker Bowles”. La prenda en cuestión es un vestido de seda negra de la diseñadora Christina Stambolian que la fallecida princesa eligió para aquella cita en la que todos los ojos estaban puestos en ella más que de costumbre. Próximamente, por primera vez en casi tres décadas, el traje estará al alcance de cualquiera que pueda permitirse pujar por él.Sotheby’s ha anunciado este jueves que el legendario vestido se subastará el próximo 9 de diciembre durante la Luxury Week de la casa de subastas. Valorado por sus expertos entre los 150.000 y los 300.000 dólares —entre los 130.000 y 258.000 euros, aproximadamente—, antes de la puja iniciará una gira de exposiciones que comenzará en la sede londinense de Sotheby’s el próximo 18 de septiembre y pasará después por Ginebra y Hong Kong, antes de llegar a Nueva York para la exclusiva venta. “Será la primera vez que salga a subasta desde junio de 1997, cuando la fallecida princesa [que murió en un accidente de tráfico dos meses después] vendió 79 de sus vestidos para recaudar fondos destinados a organizaciones benéficas dedicadas al cáncer y el sida”, ha explicado la casa de subastas en una nota de prensa.El intencionado estilismo de Diana de Gales dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos y la prensa internacional enseguida bautizó como “vestido de la venganza” a esa prenda que trascendió la moda y se convirtió en un símbolo del imaginario cultural colectivo. Aquella noche del 29 de junio de 1997, el entonces todavía príncipe Carlos, actual rey de Inglaterra, iba a admitir en televisión nacional que había sido infiel a Diana, de quien llevaba separado casi dos años. Ella sabía que se iba a emitir la entrevista y era consciente que cualquier decisión que tomara esa noche iba a ser interpretada como una respuesta al padre de sus hijos —los príncipes Guillermo y Enrique—. Lejos de cancelar su asistencia a la cena benéfica organizada por Vanity Fair, la princesa se bajó decidida de su coche y se enfrentó a la lluvia de flashes con este impactante vestido negro en un momento que todos interpretaron como un gesto de fuerza y poder. “Con el paso de las décadas ha llegado a simbolizar algo universal: la capacidad de definir la propia imagen, proyectar confianza y afirmar la identidad frente a la adversidad”, considera Sotheby’s en el comunicado.El diseño de Stambolian es una versión del clásico little black dress que Coco Chanel popularizó en 1926. El objetivo de la diseñadora francesa era liberar a las mujeres de las restricciones de moda de épocas anteriores y redefinir el color negro no como un símbolo del luto, sino como una expresión de la elegancia y la sofisticación. Casi seis décadas después, Lady Di se convirtió en su máximo exponente gracias a su entrada triunfal aquella cálida noche de verano, cuando completó su look con zapatos negros, esmalte de uñas rojo, un bolso de mano y una llamativa gargantilla creada a partir de un broche de diamantes y zafiros que le había regalado la Reina Madre. “En el último momento, decidió dejar de lado un vestido de Valentino más tradicional y escogió el ahora icónico diseño negro de seda con escote descubierto, bajo asimétrico y una espectacular cola de gasa. Llevaba mucho tiempo considerando que el vestido era demasiado atrevido para lucirlo en público, y había permanecido sin estrenar en su armario durante tres años, pero en aquel día histórico, decidió que era el momento adecuado para ponérselo”, detalla la nota de prensa. Según Anna Harvey, estilista de Diana en aquella época y quien la ayudó a vestirse para el mediático evento, la princesa “simplemente, quería estar espectacular”. Y lo consiguió, a juzgar por todas las veces que se ha rescatado el concepto de “vestido de la venganza” para referirse a otros momentos en los que las celebridades han impactado con sus estilismos en momentos decisivos de su vida —desde el vestido negro que Shakira lució en Cannes días después de anunciar su ruptura con Gerard Piqué en junio de 2022 al del mismo color que llevó Nicole Kidman en un evento de Vogue el pasado 2025, tras divorciarse de Keith Urban—. La propia Christina Stambolian llegó a comparar la elección de ese vestido negro por parte de la princesa Diana con la de Odile, el cisne negro de El lago de los cisnes de Chaikovski, como una ruptura consciente con la inocencia que tradicionalmente se asocia con el blanco.El 26 de junio de 1997, casi tres años exactos después de la deslumbrante aparición de Diana, fue la sede de Christie’s en Nueva York la que incluyó el mítico traje dentro de una de sus subastas. La pareja escocesa formada por Grahame y Briege Mackenzie se hizo con él por un precio de 39.098 libras —45.528 euros al cambio actual—. Se estima que a Diana de Gales le costó unas 900 libras. “Mi difunto marido y yo sabíamos que este vestido era algo especial”, ha declarado a Sotheby’s su hasta ahora última dueña, quien no imaginaba que la princesa moriría dos meses después de adquirir una de sus prendas más famosas. “La princesa Diana se encaminaba hacia la peor noche de su vida y, al verla, nadie lo habría dicho jamás. Pasó de ser un vestido de cóctel a convertirse en todo un símbolo en el tiempo que tardamos en hacerle una foto. Treinta años después, puedes mencionar esas palabras [vestido de la venganza] en cualquier parte del mundo y todo el mundo sabe exactamente a qué vestido te refieres”, asegura.Mackenzie dice que pujar en la subasta y ganar la prenda fue uno de los mejores momentos de su vida matrimonial, pero está preparada para pasar el testigo a su siguiente dueño: “Ahora que él [su marido] ya no está, ese capítulo se ha cerrado, y este también debería hacerlo. Espero que vaya a parar a manos de alguien que disfrute teniéndolo tanto como lo hicimos nosotros”.