Este jueves comenzó la cuarta audiencia por el crimen de Federico Martín Aramburú, el rugbier de 42 años que fue asesinado a balazos en París en marzo de 2022. Luego de la jornada de ayer, en la que testigos reconstruyeron la madrugada del tiroteo y dieron detalles sobre el hallazgo del arma homicida, esta mañana fue el turno de los policías, quienes se abocaron, principalmente, a hablar sobre los más de seis disparos que ejecutaron los dos acusados por el homicidio.En principio, uno de los agentes se refirió a los cuatro disparos que hizo Romain Bouvier, dos de los cuales alcanzaron al argentino. “Quizás podamos admitir que el primer disparo fue un disparo de pánico, pero nada justifica los demás”, consideró el oficial citado por el medio francés L’Equipe. Los jueces, consignó el mismo medio, trataron de hacer hincapié en que tanto Bouvier como Loïk Le Priol, el otro acusado, tenían mucha experiencia previa en el uso de armas, por lo que este hecho no se trató de un “error de principiantes”. Ambos habían formado parte del grupo de ultraderecha Unión de Defensa (GUD) y tenían condenas judiciales previas por participar en la tortura de un antiguo presidente de la organización en 2015.Aramburú, por su parte, no llevaba ningún arma ni otro objeto que pudiera utilizarse como defensa.El dibujo de la sala del tribunal de Loik Le Priol (segundo por la derecha) y Romain Bouvier (tercero por la derecha)BENOIT PEYRUCQ - AFPEn la madrugada del crimen, y tras los disparos de Bouvier, Le Priol lo persiguió a pie y le disparó otras seis veces. Según declaró el atacante de 32 años en la primera jornada del juicio, admitió haber disparado, pero aseguró que fue en legítima defensa.“¿Le Priol realizó algún disparo al aire?”, preguntó este jueves el abogado de la familia Aramburú. El agente de policía respondió que, a diferencia de la versión inicial de Le Priol, no existía “ninguna prueba” de que hubiera efectuado disparos de advertencia ante un supuesto ataque del expuma.El resto de la declaración del agente policial fue sobre puntos técnicos. En una reconstrucción balística, el efectivo explicó que Bouvier tenía el brazo extendido cuando disparó contra Aramburú. El policía recreó la escena del asesinato junto al abogado de la familia para demostrar que, si bien Bouvier afirmó que disparó al piso, desde la distancia a la que se encontraba (unos dos metros del expuma), el ángulo de su brazo debería estar marcado hacia abajo. Sin embargo, en los videos a los que accedió la fiscalía, se ve que el brazo está casi horizontal, por lo que se cae su declaración de que no quiso dispararle. La familia de Aramburú, ingresando a los juzgados en ParísKENZO TRIBOUILLARD - AFPLos acusados vienen de una jornada en la que quedaron expuestas las grietas en sus declaraciones. Este miércoles quedó poco marco para el escenario de la legítima defensa, con el testimonio del conserje de un hotel en las cercanías de donde se produjo el crimen, y en donde Aramburú y Shaun Hegarty (amigo y socio del argentino, y quien se encontraba con él al momento de la pelea y de su muerte) pararon unos minutos luego de la pelea inicial que mantuvieron con los acusados en un bar en Le Mabillon, en el barrio Saint-Germain.Según contó el hombre, les dio hielo para que se colocaran en la cara por los golpes y ellos le contaron que habían tenido un enfrentamiento minutos antes. Incluso le pidieron disculpas por haber mojado la alfombra con el agua que se había derretido. Cuando se fueron, el conserje escuchó los golpes, salió a la calle y vio a un hombre pelado —presuntamente Bouvier—dispararle a Aramburú. Luego, una segunda persona, identificada como Le Priol, vuelve a atacar.