A las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, cuando Colombia fue sacudida por el sismo más fuerte de este siglo, Abelardo de la Espriella llevaba tres días de presidente; estaba empezando su primer día laboral en su nuevo cargo. Lo que ha pasado desde entonces admite pocas lecturas partidistas: tirios y troyanos, abelardistas y no abelardistas, tendrán que reconocer que si algo está caracterizando el manejo de esta difícil y caótica emergencia es disciplina, trabajo y solidaridad.El terremoto —con epicentro en el Chocó, el departamento más pobre del país— sacudió a media Colombia y a todos los colombianos de una manera u otra. Al naciente gobierno, la naturaleza le puso la agenda de arranque y de al menos la primera mitad del período. Hay hechos imprevistos que replantean totalmente la realidad. Este es uno de ellos. Me dijo alguien de la campaña de De la Espriella que él es “ordenado, de decisiones y de propósitos, y es un micro-gerente en los temas que prioriza”. Lo cierto es que desde el primer día del desastre, se le ha visto al frente, dando línea a sus ministros, a quienes repartió por todo el país a atender la emergencia. Y mientras él arrancó para el Chocó y de ahí a los lugares más afectados, el vicepresidente José Manuel Restrepo se puso al frente de la crucial zona cafetera en Pereira y de ahí pasó a Caldas, a liderar el Puesto de Mando Unificado de la zona. Nadie se quedó en Bogotá esperando un informe.Las decisiones fueron inmediatas. El “Desastre Nacional” que decretó al día siguiente le permite reorientar recursos con agilidad y la Emergencia Económica frentear la situación fiscal y dar medidas de alivio, como el aplazamiento del pago de impuestos que anunció el Ministro de Hacienda, así como el Fondo Milagro, entre otros. Además, activó un crédito de 450 millones de dólares con el Banco Mundial y vienen otros más.La Primera Dama sorprendió. Ana Lucía Pineda llegó con su imagen de madre de familia con cuatro hijos pequeños, al lado del presidente, de pronto joven e inexperta. Pero arrancó de una vez con las mangas arriba a coordinar las ayudas, en tándem con Tatiana Céspedes, esposa del vicepresidente. Lo han hecho con la discreción y seriedad que parecían olvidadas en Colombia. No es poca cosa, en tiempos en que la cámara, el micrófono y la autopromoción en redes son tan irresistibles para tanta gente.La gente tampoco se hizo esperar. Cientos de miles de colombianos han donado dinero, tiempo, trabajo, medicinas, alimentos y mil cosas más. El empresariado hizo lo mismo. La familia Santo Domingo donó cien mil millones de pesos (más de 30 millones de dólares) y mil toneladas de productos a través de sus supermercados D1, seguidos por la familia Gilinsky con 150.000 millones (más de 45 millones de dólares). Muchos otros se sumaron: la colecta liderada por la ANDI -por ejemplo- ya supera los doscientos mil millones de pesos (más de 60 millones de dólares). Los productores de café, gravemente afectados por el terremoto, trabajan con el resto de la cadena en la recuperación de los cafeteros y sus comunidades en más de 60 municipios, con la Federación de Cafeteros liderando. Y la industria musical se unió alrededor de “Colombia: Voces por la Vida”, el “mega-concierto” del domingo 23 de agosto en Bogotá, donde artistas, productores, técnicos y proveedores pusieron su trabajo sin cobrar un peso. Es esperanzadora la solidaridad que han mostrado tantos y tantos colombianos con sus compatriotas afectados. El gran lunar vino por cuenta de la UNGRD, la entidad que maneja los desastres del país, dirigida en el momento del terremoto aun por el director designado por Gustavo Petro, cuyo gobierno sumió a esa entidad en una sucesión de escándalos por corrupción y presuntos robos y contratos irregulares que la Fiscalía estima en cientos de miles de millones de pesos y que terminó con un director anterior, su subdirector, dos exministros y varios congresistas presos o procesados.Javier Pava, el director nombrado por Petro, y aun en funciones el 10 de agosto, le escribió al día siguiente del terremoto al nuevo canciller Omar Bula recomendando no activar los equipos internacionales de búsqueda y rescate porque el país tenía capacidad suficiente. No era así. La gravedad de esto radica en que la UNGRD es la que, según los protocolos, le indica a la Cancillería qué ayuda se necesita, cuándo, cómo y dónde, para que esta la tramite con aliados extranjeros. La Cancillería confió y procedió según las indicaciones de Pava, como le correspondía. Se perdieron tiempo y energías en un debate absurdo, mientras la gente esperaba la ayuda. De la Espriella despidió a Pava inmediatamente y se corrigió la situación. Que el tiempo y eventualmente la justicia digan lo demás. Con lo malo y lo bueno, lo cierto es que esta es la oportunidad de Abelardo de la Espriella para demostrar que en política no solo es un gran comunicador, como sostienen algunos críticos, sino que tiene con qué hacer algo grande y de fondo a partir de este terremoto. Podría, incluso, ser el presidente que siente las bases para sacar por fin adelante al Chocó e impulsar la inversión, la economía y mejorar la maltrecha imagen internacional del país. Convocar y tender puentes con quienes tiene diferencias le hará más fácil la tarea. Y si lo hace bien, podría ser uno de los presidentes más trascendentes de la historia reciente del país.Solo el tiempo dirá cómo resultan las cosas. Las profundas crisis que heredó —la fiscal, la de seguridad y narcotráfico, la de la salud, entre otras— están ahí con terremoto o sin él, y le tocará lidiarlas al mismo tiempo. Lo mismo ocurre con los innumerables entramados de corrupción que recibe, que a estas alturas ya deben andar buscando cómo enriquecerse a costa de esta tragedia. Con ellos tiene que ser inmisericorde e implacable, sancionándolos sin contemplaciones y exponiéndolos al escarnio público, para que a nadie más le queden ganas de seguir ese camino.El camino es largo y culebrero, como dice el famoso colombianismo. Pero no se puede negar que hasta ahora, por trabajo y liderazgo, toma de decisiones, presencia y dinamismo con su equipo, a De la Espriella hay que ponerle diez en conducta.
Abelardo de la Espriella y la agenda que le puso la naturaleza
Desde que ocurrió el terremoto, al presidente se le ha visto al frente, efectivo y dando línea a sus ministros. Esta es su oportunidad para demostrar que tiene con qué hacer algo grande










