La convención extraordinaria de los republicanos en Dallas confirma que las elecciones de noviembre serán un plebiscito sobre el presidenteEl presidente de EE UU, Donald Trump, embarca en el avión presidencial. Associated Press / LaPresse (APN)Por una vez, los demócratas y Donald Trump están de acuerdo en algo: ambos plantean las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos como un referéndum sobre su presidente. Trump sí o Trump no. La oposición confía en que los votantes castiguen a aquellos que representan al inquilino de la Casa Blanca por todo el país y en el Congreso. Después de todo, el presidente bate marcas de impopularidad, tras casi dos años de una gestión caótica y corrupta, y tiene el país inmerso en una guerra contra Irán que ha disparado el coste de la vida por las nubes. ¿Y Trump? Él siempre está seguro de su capacidad para ganar en cualquier circunstancia, y exhibe su notoria tendencia a querer ser el centro de atención, aunque eso perjudique a los candidatos republicanos en circunscripciones reñida. Decenas de ellos han declinado participar en el último espectáculo: una insólita convención republicana en Dallas. Bautizada oficiosamente como Trump-a-palooza, con ella el partido aspira a enardecer a su base de fieles y a revertir los vaticinios de una derrota republicana. En noviembre se renueva la totalidad de los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los del Senado. Las encuestas calculan que los demócratas recobrarán el control de la primera y algunas les adjudican también el segundo. Los votantes suelen emplear estos comicios para castigar al partido en el poder, y resulta común que este pierda una de las dos Cámaras. Pero el traspaso del control de ambas Cámaras a la vez solo ha sucedido en seis ocasiones, y siempre tras acontecimientos traumáticos como las guerras mundiales. En un país dividido, si los estadounidenses castigasen de ese modo a Trump, su presidencia caería en un coma legislativo, con los demócratas inclusocon capacidad para plantear un impeachment. También podría indicar el el declive del movimiento MAGA, que ha definido la vida de la nación desde la década pasada. Con este presidente nunca conviene adelantarse. Ni descartar maniobras para influir en las elecciones: desde la amenaza de desplegar a la policía migratoria en los colegios electorales a las presiones para endurecer el acceso al voto a millones de compatriotas. La tarea de quienes estén apegados a la democracia es evitarlo, y lograr que noviembre permita el inicio de la reconstrucción de las instituciones de EE UU.Archivado EnOpiniónOpinión EditorialDonald TrumpPartido Republicano EE UUElecciones EE.UU.Ataque contra IránCorrupción políticaCorrupciónEstados UnidosSenado EEUUCámara Representantes EEUUDallasProceso destituciónImpeachment Donald TrumpMAGAICEDemocraciaVoto por correo
Trump sí o Trump no
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