El iPhone Duo ha sido la gran carta de presentación de John Ternus como nuevo CEO de Apple. Sin embargo, aunque el nuevo mandamás de la manzana sea el que se anote el tanto si es un éxito o dando la cara si es un fracaso, el primer teléfono plegable de la manzana se empezó a pergeñar mucho antes de que a Tim Cook se le pasase por la cabeza dar un paso a un lado.
Tal y como reveló Mark Gurman, el prestigioso analista de la agencia Bloomberg y una de las personas con mejores oídos en el cuartel general de la compañía en Cupertino, el proyecto ha estado cocinándose a fuego lento desde hace una década. Fue un viaje en 2020 a China del principal ejecutivo de la casa lo que le convenció para apostar decididamente por este formato, visto el tirón que tenían allí algunos modelos de Samsung y Huawei. Se implicó personalmente en el desarrollo con una obsesión similar a la que tuvo con las funciones de salud del Apple Watch o las Vision Pro.
Cuando queda un año para que se cumplan dos décadas del lanzamiento del teléfono más popular del mundo, el iPhone ha sufrido la mayor transformación de su historia. El reto que trae consigo no es minúsculo: marcar el estándar en un negocio en el que aparecen siete años tarde. “Nos viene bien a todos, porque van a conseguir que se hable de un producto que todavía mucho público desconoce”, apuntaba a este periódico un veterano de uno de los grandes fabricantes de móviles que operan en España. Pero más allá de tener que enfrentarse a otros, el iPhone Duo supondrá la batalla de la compañía contra sí misma. Apple contra Apple, una pelea para ver hasta dónde llegan los superpoderes comerciales de la compañía que más gana vendiendo teléfonos cada año.










