Hay veces que ser fan, aliado o votante de Donald Trump no es f�cil, c�modo ni barato. El presidente y l�der del Partido Republicano exige una entrega y lealtad absoluta y permanente a congresistas, senadores y gobernadores, a sus ministros y altos cargos, a los influencer y las estrellas medi�ticas del mundo conservador. Sin matices ni dudas. Pero tambi�n demanda pruebas de fe y sacrificio a los simpatizantes, admiradores y curiosos, especialmente los que quieren verlo de cerca. Trump ha llegado este mi�rcoles a Dallas para ser la estrella �nica de la singular Convenci�n Republicana que se ha sacado de la manga para movilizar a los suyos de cara a las legislativas de noviembre, que pintan muy mal en las encuestas. Un acto a la medida pero tambi�n a la imagen y semejanza del l�der, con sus cantantes favoritos de cabecera, su m�sica fetiche, sus colores, sus productos de merchandaising por todas partes. Disfrutando de la atenci�n, de la devoci�n y hablando durante casi dos horas sobre sus obsesiones habituales, como cambiarle el nombre al Estrecho de Ormuz para ponerle su apellido, el del lago Ontario o incluso su �ltima ocurrencia, modificar el nombre de Nuevo M�xico, uno de los estados del pa�s, por Nueva Am�rica. En su mitin, Trump fij� las dos estrategias para los pr�ximos 55 d�as. Primero, inst� a todos los ciudadanos a "pretender que yo estoy en la papeleta electoral. Hagan como que estoy .Solo una vez m�s, porque si perdemos, perder�n su frontera. Perder�n sus recortes de impuestos. Perder�n su seguridad. Perder�n su riqueza. Ser� un infierno como hace dos a�os, cuando �ramos el hazmerre�r del mundo entero". Es decir, un referendo sobre �l. La segunda v�a: una promesa insostenible econ�micamente. "Lo hemos hecho tan bien, y nuestro pa�s est� sacando tanto provecho de ello, que solo yo puedo hacerles esta promesa: si los republicanos ganan la C�mara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos, ambos, debido a nuestro tremendo �xito econ�mico, como nunca en la historia emitir� un dividendo de 5.000 d�lares a cada ciudadano adulto en los Estados Unidos de Am�rica", afirm�. "La �nica condici�n es que ese dividendo tiene que ser gastado en Estados Unidos. No queremos que lo hagan en Canad� o M�xico", dijo entre risas del p�blico.El presidente es el n�cleo alrededor del que gira todo y por eso la asistencia cuando arranc� oficialmente la jornada era muy escasa, menos de un tercio del American Airlines Center de la ciudad texana. �l lleg� tarde, ya que su pol�mico avi�n, donado por Qatar, tuvo un problema con un tobog�n hinchable y se retras� su despegue desde la capital. Y la atenci�n se dispar�. Pero ni siquiera con �l, ni en el momento central, poco despu�s de las 20.15 locales, se pod�an disimular las sillas vac�as, con toda la zona superior del recinto vac�a a pesar de su insistencia en que estaba "abarrotado, a reventar".Protagonismo absoluto�l pareci� no notarlo. Su nombre era el �nico que se repet�a una y otra vez. Y todas las fotos que recorren los pasillos del centro son del presidente, no de los aspirantes a llegar al Congreso en unas semanas. Su imagen est� tambi�n en todas las acreditaciones y entradas, la de los famosos e invitados VIP y la de los periodistas y el p�blico. Su rostro est� en camisetas y gorras, e incluso destacaba un coche completamente dorado, con su apellido, en la puerta del pabell�n, para dejar claro a todo el mundo que la reuni�n de estos dos d�as s�lo tiene un protagonista.Los que no tienen la suerte de haber sido invitados, o los que no pueden pagar los miles de d�lares exigidos a los ya de por s� fieles para estar en las filas m�s cercanas al presidente, fueron congregados, a primera hora de la ma�ana del mi�rcoles, en el Lone Star Park de Grande Praire, a 20 kil�metros de la ciudad, para hacer una cola a m�s de 35� para conseguir entradas para el acto, bautizado por los republicanos como el Trump-a-Palooza, un festival con poco de pol�ticas y mucho de fetiche. Desde ah�, sin mochilas, comida u ordenadores, y tras cuatro horas de espera, arrancaban los autobuses, llenos de gorras rojas con el Make America great Again, enormes botas rojas desafiando las temperaturas y, sobre todo, infinitas banderas estadounidenses.Donald Trump habla con los periodistas antes de subir al Air Force One.AFPLa Convenci�n convocada por Trump llega en un momento muy delicado para el partido y por primera vez en mucho tiempo se escuchan voces anonimizadas proliferando en los medios de comunicaci�n. Quej�ndose del presidente, de que su obsesi�n y su confianza total en s� mismo est�n da�ando las opciones de sus candidatos en noviembre. Un responsable citado en la principal newsletter matutina de Washington, la de Politico, dec�a que rezaba para que los eventos contraprogramados del d�a, y en especial el arranque de la temporada de f�tbol americano, propiciara "que nadie vea este espect�culo embarazoso". Otros hablaban, con parecidas esperanzas, del concierto de Guns'n'Roses en Arlington, a pocas millas y casi a la misma hora que el discurso del presidente, en otro estadio en el que caben el doble de espectadores.Zuby, nacido en la India y residente en Dallas desde hace una d�cada, no sab�a que Trump y los republicanos ven�an a la ciudad y mostraba su sorpresa con una mezcla igual de horror y fascinaci�n. "Este presidente 'es loco'", se�alaba chapurreando espa�ol. "Pero ahora entiendo los mensajes que me estaban llegando, tengo que ir a verlo sin falta", a�adi�. Fausto, un mexicano hijo de un murciano, que lleva seis a�os en Texas, estaba igual. Poca fascinaci�n dijo comiendo, pero algo de curiosidad porque hab�a o�do algo en la radio.En los pasillos del American Airlines Center, miles de republicanos y aspirantes aa figuras MAGA corr�an de un lado para otro, se hac�an fotos o grababan v�deos. Hab�a m�s c�maras de v�deo, tr�podes y focos de Amazon que sombreros texanos. "No pudimos estar en Milwauke pero esto no los lo �bamos perder", explicaban Mike y Angela, una pareja del Midwest que no quer�a revelar lo mucho que me hab�an pagado para podet tener acceso a la planta noble del evento.Pero el miedo de parte del partido no es s�lo el potencial efecto lastre y no arrastre de un presidente que en 2024 movilizaba masas, pero que ahora est� en m�nimos de popularidad. Es todo lo que conlleva la cita, las reacciones que provoca, los personajes que viraliza. Esta Convenci�n deja algunas semejanzas de color con las oficiales, e incluso con los m�tines habituales del l�der del movimiento MAGA, pero tambi�n visibles diferencias. Hay rezos, himnos, muchas banderas y algunos disfraces y shows. Pero el p�blico principal es diferente, de m�s edad, mucho m�s formal. Miembros del partido por todo el pa�s, buscando protagonismo, contactos, colocarse de cara al futuro.Radicales y conspiraciones Cosa diferente eran los dispuestos a horas de colas para acercarse a Trump, aunque fuera a distancia. Entre ellos estaba la tristemente c�lebre Micky Larson-Olson, una agitadora y creyente en la teor�a de la conspiraci�n de los hombres lagarto pederastas de Qanon, y que particip� en el asalto al Capitolio, vestida de arriba abajo de rojo, blanco y azul, peluca incluida, denunciando su condena. En el pasillo del pabell�n se ve�an por ejemplo tambi�n carteles delirantes, hechos con IA, que dec�an "Recuerden El Alamo", con el a�adido "Don't Sharia My Texas" en referencia al Islam y la cara de figuras como el conspiracionista condenado Alex Jones y referencias visuales a series como Hijos de la Anarqu�a o Yellowstone. Y en un acto cercano se ve�a a James Fishback, una figura emergente de Florida de 31 a�os, con una agenda ultraderechista y antiisrael�, que puso muy nervioso al establishment republicano, y aunque perdi� las primarias que es capaz de empujar a las calles a miles de adolescentes radicalizados.La oposici�n tambi�n aprovech� su momento. Texas es un estado conservador en general, pero Dallas es un �rea muy progresista. Y un candidato dem�crata, James Talarico, sale por primera vez en d�cadas bien posicionado para arrebatar un esca�o vital en el senado al trumpismo. Mientras los 'delegados' republicanos llegaban a la ciudad, �l contraprogram� con 'Ama a tu vecino', un acto muy seguido por las c�maras para alimentar a gente desfavorecida en una parroquia local, impulsando "un contraste con el baile de multimillonarios" de Trump.Su partido rode� tambi�n el centro de convenciones de furgonetas con pantallas que dec�an "Paxton protege a ped�filos", en referencia al pol�mico rival de Talarico, al que el presidente respald� con su siempre particular estilo. "A algunos pueden no gustarles la forma en que se viste. A m� no me gusta. Pueden no gustarles la forma en que habla. Puedo entender eso. Puede no gustarte la forma en que se ve porque no es el m�s guapo. Pero es el mejor fiscal que tenemos", dijo Trump burl�ndose de su candidato. Mientras lo hac�a, los organizadores de una exposici�n itinerante sobre los papeles de Epstein expon�an decenas de miles de documentos sobre el caso y la investigaci�n del financiero pederasta que han tra�do a Dallas para recalcar su amistad con Trump. "Dallas tiene una cl�nica de nivel mundial especializada en demencia, por lo que ofrece un acceso m�s f�cil y oportunidades para un presidente que claramente tiene una salud deteriorada", se regodeaba Kendall Scudder, responsable estatal de los dem�cratas en una convocatoria paralela.