Sandra Bullock ha vuelto a la gran pantalla con Prácticamente magia 2 (estreno el viernes 11 en cines de toda España), rompiendo el hiato de cuatro años que mantenía desde la estupenda La ciudad perdida (2022) y arriesgándose con algo inusualmente poco habitual en su filmografía: las secuelas de películas de éxito.Este reencuentro con Nicole Kidman para retomar a las hermanas Owens 28 años después de la primera Prácticamente magia (1998) es una rara avis en la carrera de la oscarizada actriz. A lo largo de más de cuatro décadas de trabajo en una industria adicta a las secuelas, Prácticamente magia 2 solo acompaña a otras dos continuaciones protagonizadas por Bullock: Miss Agente Especial 2: Armada y fabulosa (2005) y Speed 2 (1997), posible causante de su aversión a las segundas partes.Si bien Speed (1994) es un clásico indiscutible del cine de acción de los noventa y el título que catapultó la carrera de Sandra Bullock en Hollywood, la rápida secuela estrenada tres años después puede contabilizarse como uno de sus mayores batacazos. Y la propia actriz está de acuerdo, como ha dejado claro en entrevistas posteriores.¿Por qué Sandra Bullock odia 'Speed 2'?"Todavía me da vergüenza haber participado en ella. Es una película que desearía no haber hecho. Y a ningún fan le gustó, que yo sepa", afirmó Sandra Bullock hace unos años en TooFab, la extinta web de entretenimiento del portal TMZ (vía EW). "Siempre he estado muy molesta con ella. Nada tiene sentido. Es un barco lento. Que va lentamente hacia una isla", sentenciaba la actriz.No está mal como sinopsis argumental de Speed 2, que célebremente tomaba la premisa de la primera película (un autobús cargado con una bomba que no puede frenar o explotará) y la trasladaba a alta mar (la bomba aquí está en el barco) con resultados que ya le parecieron ridículos al público de la época. La superproducción de 160 millones solo recaudó 164,5 millones de dólares; menos de la mitad de los 350 millones que había amasado Speed.Aunque el neerlandés Jan de Bont repitió en la dirección de ambas películas (y metió mano en el guion de la secuela, en fin), Speed 2 perdió por el camino a Keanu Reeves, que junto a Bullock había formado el imbatible dúo protagónico de Speed. Sustituirlo por Jason Patric en modo agujero negro de carisma fue uno de los puntos débiles de una película nefasta que ni el histrionismo exagerado de Willem Dafoe rescata en revisiones actuales.Al menos, aunque a día de hoy se avergüence de ella, Sandra Bullock obtuvo de Speed 2 lo que realmente quería: asegurar la financiación del estudio para Siempre queda el amor (1998), drama romántico que protagonizó inmediatamente después. Dirigida por el actor Forest Whitaker, tampoco es que fuera una película muy para recordar, aunque esta sí que hizo algo de dinero en taquilla.A la espera de ver qué tal le va a Prácticamente magia 2 en cuanto a recaudación, las primeras críticas han sido bastante implacables (tiene un terrible 34% en el agregador Rotten Tomatoes) así que posiblemente a Bullock no le queden ganas de hacer muchas más secuelas de aquí en adelante.