Islandia (Argentina/2026). Dirección y fotografía: Leandro Cerro. Guion: Hernán Rosselli y Leandro Cerro (con la colaboración de Camila Fabbri y Agustín Godoy). Edición: Hernán Rosselli, Martín Farina. Duración: 97 minutos. Calificación: + 13 (solo apta para mayores de 13 años). Nuestra opinión: buena. El duelo por la muerte de un padre, una ruptura amorosa, una canción de Sigur Rós descubierta en los créditos de una película mediocre de Tom Cruise (Vanilla Sky), un viaje marcado por la improvisación y la aventura, una nueva historia de amor… Todo eso convive en Islandia, la singular ópera prima de Leandro Cerro, que podría inscribirse dentro de la corriente tan en boga de las narrativas del yo. Diarios, memorias y autobiografías tienen una historia de siglos, pero en los últimos años la autoficción convirtió la experiencia personal en uno de los territorios privilegiados de la literatura contemporánea. Y el cine documental experimentó un giro comparable hacia la subjetividad.Con antecedentes en el cine de vanguardia y el diario filmado de las décadas anteriores, desde los años 80 y con particular fuerza en los 90 empezaron a proliferar los diarios filmados, las investigaciones familiares, los ensayos autobiográficos y las películas en primera persona que convierten al propio realizador en personaje y materia narrativa. Islandia pertenece claramente a esa tendencia. Más que para explicar un país, Cerro viajó para explicarse a sí mismo. Sin embargo, su primer largometraje crece cada vez que ese yo deja de ocupar todo el cuadro y permite que los otros también entren, participen. El primer largometraje de Cerro crece cada vez que ese yo deja de ocupar todo el cuadro y permite que los otros también entren, participen Prensa Cris ZurutuzaDespués de la enfermedad y la muerte de su padre, este joven cineasta argentino encontró una suerte de refugio en la música de Sigur Rós. Escuchó obsesivamente sus discos, siguió descubriendo otros músicos islandeses e incluso comenzó a estudiar el idioma para entender las letras de las canciones de esos artistas. En 2015, desencantado con su trabajo como montajista en National Geographic, decidió viajar a Reikiavik. No conocía a nadie y llevaba una cámara pequeña y un micrófono direccional. Se quedó siete meses y filmó todo el material que aparece en Islandia, que tuvo su estreno internacional en el Trento Film Festival (Italia) del año pasado y fue premiada este año en el Festival Escenario, especializado en el cruce entre cine y música. En el film, el impactante paisaje islandés -glaciares, volcanes, cascadas- juega un rol, pero el foco es todo aquello que esa geografía produce en las personas y, especialmente, en la música. Aparecen integrantes de Sigur Rós, Amiina y The Sugarcubes, protagonistas de una escena sorprendentemente poderosa para un país donde vive menos de medio millón de personas.En el film parecen integrantes de Sigur Rós, Amiina y The Sugarcubes, protagonistas de una escena sorprendentemente poderosa para un país donde vive menos de medio millón de personasPrensa Cris ZurutuzaDe a poco, Cerro va descubriendo mundos desconocidos que, lógicamente, lo fascinan. Y a medida que crece su curiosidad, se va empezando a delinear un módico ensayo etnográfico teñido por su subjetividad. La aparición de Katja, una joven alemana que conoció en su recorrido por el país nórdico, también juega un rol decisivo en la película. Cerro se enamora de ella, y lo que había empezado como un viaje destinado mayormente a procesar un dolor desemboca en el registro del nacimiento de otra relación. El movimiento luce perfecto desde el punto de vista de la dramaturgia del relato (pérdida / viaje / descubrimiento/ amor). La historia real termina proporcionándole al documental una estructura que hasta un guionista convencional podría considerar excesivamente calculada. Islandia es la constatación de que incluso las experiencias aparentemente más privadas -el duelo, la soledad, el enamoramiento- están inevitablemente atravesadas por los vínculosPrensa Cris ZurutuzaPero lo relevante no es eso, sino la constatación de que incluso las experiencias aparentemente más privadas -el duelo, la soledad, el enamoramiento- están inevitablemente atravesadas por los vínculos. Quizás ahí, justamente, esté el hallazgo más genuino de Islandia: Cerro viajó hasta una isla remota buscando respuestas sobre sí mismo y terminó haciendo una película sobre las personas -y los personajes- que encontró en el camino. Cine argentinoCríticasEstrenos de Cine
Islandia: un viaje personal que enseña cómo es posible autodescubrirse a partir de los demás
La ópera prima de Leandro Cerro se exhibe exclusivamente los viernes de septiembre a las 19, en la sala porteña Cacodeplhia







