Cinco días después de que Javier Milei pasara por Misiones, Axel Kicillof desembarcó este miércoles en la misma provincia y protagonizó junto a Hugo Passalacqua una escena política casi inversa a la que había dejado la visita presidencial. Mientras el paso del libertario por Puerto Iguazú para participar de la convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) apenas produjo una foto protocolar con el gobernador misionero, el mandatario bonaerense compartió con Passalacqua buena parte de la jornada, recorrió establecimientos, firmó convenios, intercambió elogios y multiplicó los gestos de cercanía.

La secuencia adquirió rápidamente una lectura local. Kicillof llegó a Misiones en momentos en que Passalacqua intenta consolidar su nuevo lugar al frente del oficialismo provincial después de la interna que lo distanció de Carlos Rovira, quien durante más de dos décadas concentró la conducción política del espacio. Ninguno de los dos gobernadores habló públicamente de esa disputa, pero la puesta en escena funcionó igualmente como una señal de respaldo al mandatario misionero en una etapa en la que busca afirmarse con mayor autonomía.

La diferencia con la visita presidencial del viernes pasado terminó reforzando esa imagen. Passalacqua había coincidido con Milei en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú, pero no hubo una agenda bilateral visible, solo una sucesión de fotografías oficiales entre ambos. Con Kicillof, en cambio, el gobernador misionero construyó una jornada completa de actividades compartidas y se encargó de exhibir una afinidad política que resultó difícil de ocultar.