La inteligencia militar española alertó, en plena crisis por la entrada masiva de más de 70.000 inmigrantes en la frontera de Ceuta, de la actitud "negligente y pasiva" de las fuerzas marroquíes a la hora de contener la avalancha en el Tarajal. En un informe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) emitido el 30 de julio a las 13.00 horas y desclasificado este miércoles, se advierte del "caos migratorio" que ya vivía la ciudad autónoma desde hacía dos horas, con las fuerzas españolas "saturadas" ante la entrada de "miles de personas" y con una escasa colaboración del país vecino, que no habría actuado hasta tres horas después del "desbordamiento" del espigón. "Es muy probable que las autoridades marroquíes no estén favoreciendo activamente la oleada migratoria, pero hayan actuado hasta ahora de forma negligente y pasiva", subraya el documento desclasificado por la Moncloa, tal y como prometió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un ejercicio de "transparencia" sobre la gestión del Ejecutivo en esta crisis. El paquete de archivos desclasificados por Moncloa evidencia que fueron varios los organismos que alertaron de la pasividad y de la poca colaboración de Marruecos para evitar una crisis migratoria sin precedentes, en un cambio de actitud en apenas horas de las fuerzas marroquíes, que días antes sí se habían mostrado colaborativas. Una serie de informes que contradicen, al menos parcialmente, la versión mantenida públicamente por Sánchez, que hace justo una semana aseguró en el Congreso de los Diputados que, aunque pueda haber "indicios", a día de hoy no hay "pruebas ni evidencias sólidas" que aseguren la implicación del país vecino en la "avalancha" que se registró en Ceuta hace ya más de un mes. La documentación de los servicios de inteligencia españoles no concluye que Rabat organizara la avalancha, pero sí deja constancia de una actuación "negligente y pasiva" y contempla expresamente la posibilidad de que las autoridades marroquíes tolerasen e incluso intentasen aprovechar el episodio con objetivos concretos y en reacción a un posible acercamiento de España con Argelia, rival histórico de Marruecos. "No se puede descartar que exista un cierto nivel de descontento en el Majzén relacionado con la visita del presidente del Gobierno a Argelia", subraya el informe en referencia al encuentro que se produjo apenas días antes del suceso, el 20 de julio de 2026 y tras el cual se anunció una "nueva etapa" de relaciones entre ambos países, con el foco en el suministro de gas. El documento tampoco descarta, en esa línea, que Marruecos "intente explotar" la situación generada en Ceuta "en beneficio de sus intereses estratégicos".Una reacción que no llegó hasta tres horas despuésLa pasividad de Marruecos aparece destacada también en una nota informativa que envió el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al Gobierno central y a las autoridades locales de Ceuta a las 21.20 horas de ese mismo día. Se trata de un análisis de la situación en la que el CNI señala una falta de "reacción proactiva" por parte de las autoridades marroquíes ante la "pérdida de control de la situación". La Inteligencia española informó entonces de que Marruecos no llegó a reaccionar hasta "tres horas después del desbordamiento del espigón", cuando desplegó "algunas unidades de antidisturbios" en la frontera de Bab Sebta. El servicio de Inteligencia incide igualmente en que las autoridades marroquíes dijeron que iban a aceptar las "devoluciones" de los inmigrantes que cruzaron la frontera el 30 de julio y de aquellos que ya tenían expedientes cerrados de expulsión, pero únicamente "en un intento de publicitar estas medidas e intentar poner fin a la crisis". En una comunicación interna de la Guardia Civil enviada esa misma tarde, se describe de nuevo una "pasividad" de las autoridades marroquíes que, advierte, "están permitiendo la llegada de candidatos hacia la zona fronteriza", a pesar de que hasta el día de la avalancha sí habían detectado una "colaboración adecuada". El documento indica que las Fuerzas de Seguridad Marroquíes no habrían manifestado cierta proactividad hasta las 13.40 horas del día de la entrada masiva, aunque sin ningún impacto inmediato en la reducción de llegadas. Poco después, un correo electrónico enviado por la Jefatura de Información de la Guardia Civil (JIGC) a las 21.21 horas, el Instituto Armado deja constancia de cómo el cambio de actitud en las Fuerzas de Seguridad de Marruecos habría facilitado que los migrantes entraran "en masa" andando o corriendo "a baja velocidad" y accedieran al territorio español directamente desde la frontera, en lugar de tratar de hacerlo desde zonas más alejadas como en otras ocasiones. En el documento se señala que la situación contrasta con la de días anteriores. "Hasta el día de hoy, las FSM se venían mostrando proactivas y colaborativas con las FFCCS españolas, tratando de evitar la llegada de inmigrantes irregulares a territorio nacional", indica el texto, que señala que Marruecos había realizado 960 intercepciones de nadadores entre el día 28 de julio y el día 30 hasta las 8.00 horas."Escasa actividad de prevención"Un día después, el viernes 31 de julio, la Jefatura de Información de la Guardia Civil (JIGC) reconoció en un correo electrónico enviado al Estado Mayor de la Defensa que la situación estaba "desbordada", a pesar de que el flujo de migrantes había bajado a partir de las 2.00 horas de la mañana. La Guardia Civil esperaba en ese momento, a las 8.16 horas de la mañana, que las Fuerzas de Seguridad de Marruecos comenzaran a tener una actitud "proactiva" en Ceuta una vez finalizaran los actos de la Fiesta del Trono y confiaba en que eso se tradujera en "una menor incidencia del flujo migratorio" que estaba llegando al espigón de El Tarajal. Preveían también que empezaran a realizar las primeras detenciones en las localidades próximas a la frontera, como Castillejos o Tetuán.Ese mismo viernes, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) envió un documento al Ministerio del Interior en el que hacía una radiografía de la situación en la ciudad autónoma y de los antecedentes de la crisis. En ese documento policial, elaborado el 30 de julio, se advierte también de unas "reacciones oficiales mínimas" por parte de Marruecos, que se limitaron a una declaración de la embajadora en España, Karima Benyaich, manifestando que "no es algo que nos complazca" y que la voluntad del régimen alauí es que quienes cruzaron de forma ilegal regresen al país. Se describe también la situación en la frontera: antes del cierre, a las 22.00 horas, el documento habla de "cierta presencia policial y militar" al otro lado, aunque "con escasa actividad de prevención y contención". Tras el cierre de la frontera, se observaron "movimientos de tropas y efectivos policiales marroquíes" desde Tetuán hacia el entorno de Ceuta, que, sin embargo, no sirvieron para que el flujo de inmigrantes a través del espigón se detuviera.