Cansados de vivir olvidados y a la buena de Dios, los vecinos de José C. Paz expresan su malestar y preocupación en marchas autoconvocadas en la puerta de la Municipalidad y en la esquina de Gaspar Campos y 197.La gota que rebalsó el vaso fue el crimen de David Elías Ojeda Vázquez, de 23 años , quien el lunes por la noche recibió un tiro por la espalda cuando circulaba en su moto por el barrio y fue perseguido por dos delincuentes motorizados que utilizaban indumentaria similar a la de los repartidores de aplicaciones de delivery.Velatorio de Elías David OjedaNicolás SuárezEl reclamo es para pedir justicia y explicaciones a las autoridades, a quienes se les atribuye la responsabilidad de la inseguridad reinante.“Esto es The Walking Dead. Tierra de nadie”, grafica Sebastián, un vecino. Y amplía: “Uno se despierta y sale a trabajar sin saber si volverá a casa. Hay que fingir demencia y rezar para que no te toque”.Karina, otra vecina, comparte su abatimiento: “Tengo un hijo que estudia Sistemas. No veo la hora de que se reciba y se vaya de acá. Lo único que le pido a Dios es que no me lo maten antes. Tengo la casa en venta, pero ¿quién me la va a comprar?”Marcha por el homicidio de Elías David Ojeda en José C. PazNicolás SuárezAl mediodía, mientras se desarrollaba la primera de las marchas (a la cual se plegaron los motociclistas de aplicaciones de delivery, también cansados de sufrir robos violentos), en el cementerio municipal se hacía el entierro de David, a quien acompañaron sus padres y un centenar de familiares y amigos. Para trasladar a todos desde la casa velatoria Oviedo hasta el cementerio fueron contratados dos ómnibus de transporte escolar.El crimen de Tito, tal como le decían a David sus amigos y familiares, causó un profundo dolor. Quienes lo conocieron le comparten a LA NACION que era un joven emprendedor que trabajaba sin descanso en la compra y venta por internet y proyectaba un futuro grande junto a sus amigos de toda la vida. “Todos formamos parte de un mismo grupo. Crecimos juntos. Imaginate cuán unidos éramos que cuando él cae llega a mandarle un audio a Alan, uno de nuestros amigos, y le dice que lo habían herido”, comparte Julián en diálogo con este diario. Y sintetiza el pensamiento de sus amigos: “Éramos hermanos de la vida. Ahora que ya no está con nosotros es como si le faltara una pieza al rompecabezas”. Todos lo describieron como una buena persona y un trabajador honesto que jamás le falló a nadie en el barrio Sol y Verde. Los momentos impactantes del hecho quedaron grabados y registrados por los vecinos del lugar. Karina le relató a LA NACION lo que vivió en la noche del lunes.La despedida del joven asesinado en José C. Paz“Escuché el disparo de un revólver calibre 22 y un grito. Pensamos que era un perro, pero era el muchacho cayendo. Salimos y la vecina enfermera ya le estaba haciendo RCP. Una chica que pasó en auto bajó a los gritos y llamaron enseguida a la ambulancia”, relata. Y luego lamenta que no sea un hecho aislado: “Ya van cinco muertes en lo que va del año de muchachos que salen a trabajar o estudiar. Mi marido llegó 20 minutos antes; si los cruzaba quizás los enfrentaba porque él está armado y no se aguanta más vivir así”.Ella deslinda de responsabilidades a la Policía: “De 15 cuadrículas en José C. Paz a veces hay 7 patrulleros, y solo 3 tienen combustible. Esta zona no está liberada por los policías de abajo, está liberada por los jefes policiales, el intendente y el ministro de seguridad, que son socios de los narcos. Al policía que labura por dos mangos lo reprimen y persiguen. Por la noche esta calle es un rally de zombies que van a comprar falopa a Santa Rita y vienen para acá. Hay mugre acumulada y autos abandonados que usan para esconderse. Roban autos y motos para desarmarlos en el barrio”.Cruce de las calles Polonia y Piñero donde le dispararon a Elias David Ojeda, de 23 años, dos motochorros en José C. PazNicolás SuárezEn sintonía, Sebastián agrega: “Esto es José C. Paz, tierra de nadie. Tenés la calle detonada y la mugre por todos lados. A las 8 de la noche se murió todo. Hacés 5 kilómetros a San Miguel o Malvinas Argentinas y las cosas funcionan; acá esto es desidia. Acá hay mucha falopa, mucha vagancia y pibes colocados. En los semáforos si no les das plata te quieren pegar. Esa noche la policía vino al toque y hace lo que puede, pero es un municipio pobre. Las calles parecen bombardeadas con granadas. Cada cual hace lo que puede, tenés que vivir enrejado, poner cámaras y rezar”. Ambos coinciden en señalar como máximo responsable de esta situación a Mario Alberto Ishii, intendente de José C Paz desde hace 28 años y ahora de licencia para asumir como senador en la Provincia de Buenos. Y también a Lorena Espina, quien quedó a cargo del municipio de forma interina. “Nadie los quiere, pero siguen ganando las elecciones porque el 70% de la población trabaja en la Municipalidad o recibe planes. Es muy triste todo”, agrega Karina, mientras mira de reojo a un hombre que dos horas antes pasó en bicicleta por la puerta de su casa y ahora vuelve con dos. “¿Cómo anda doña?“, le dice el joven. ”Los huelo a la distancia. Este saltó una pared o una reja, se robó una bici y ahí esta volviendo", cuenta.Lugar donde murió David Elías Ojeda, de 23 años, después de que dos motochorros le dispararon para robarle la moto