Los diputados de La Libertad Avanza ingresaron al recinto casi a la par que los del peronismo, este mediodía de miércoles. Fracasado el intento oficialista de boicotear la sesión, Martín Menem hizo lo único que podía hacer para evitar quedar expuesto ante la derrota: bajar a dar quórum con el resto de la oposición. Casi por unanimidad, los bloques opositores y oficialistas acordaron un cronograma de trabajo para dictaminar hacia fin de mes los proyectos de endeudamiento familiar y de emergencia en discapacidad. Solo los radicales mileístas se rehusaron a dar quórum.
El oficialismo intentó ponerle buena cara y fingir que todo había marchado de acuerdo al plan, pero era difícil tapar la derrota. Por primera vez en el año, la oposición había logrado imponerse en la Cámara de Diputados para avanzar con su propia agenda. La última vez había sido durante el debate del Presupuesto 2026, en diciembre, cuando la oposición volteó el capítulo que derogaba las leyes de discapacidad y de financiamiento universitario. Desde entonces, la agenda había sido controlada por Menem. Hasta ahora.
“Se les escapó la tortuga”, sonreía, eufórico, uno de los armadores opositores en la previa de la sesión, que consiguió quórum con facilidad. El emplazamiento de las comisiones para tratar la emergencia en discapacidad, que se dictaminará el 23 de septiembre, se aprobó por unanimidad. Los libertarios, incluso, jugaron a aplaudir con la oposición cuando el tablero mostró el resultado en verde (votos favorables). Lo mismo sucedió con el emplazamiento para tratar los 50 proyectos por endeudamiento, aunque con una salvedad: el santacruceño José Garrido, en soledad, votó en contra.













