La advertencia vino desde adentro de una de las compañías que está en el centro de la carrera por desarrollar la inteligencia artificial más avanzada. Jacob Coxon, un especialista británico de 27 años que pasó por OpenAI y Anthropic, renunció a su puesto y cuestionó el rumbo que está tomando la industria. A través de un extenso mensaje difundido en redes sociales, sostuvo que las dos compañías están avanzando hacia una “superinteligencia auto-mejorante” sin contar todavía con las herramientas para garantizar que esos sistemas permanezcan bajo control humano. Alcanzando los 10 millones de visualizaciones, Coxon aseguró que quienes desarrollan estas tecnologías “creen sinceramente que podría matarnos a todos para finales de la década”. El impacto fue grande porque Evan Hubinger, uno de los investigadores de seguridad de Anthropic que continúa dentro de la compañía, salió públicamente a respaldarlo. “Creemos que la IA podría matar a todos los humanos”, escribió. Particularmente, estimó que existe más de un 10% de probabilidad de que eso ocurra en la próxima década.
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