Antonio Mohamed volvió a levantar una copa con el Toluca. Ya son seis trofeos: Bicampeonato de Liga MX, Campeón de Campeones, Campeones Cup, Copa de Campeones de la Concacaf y Leagues Cup. Los números obligan a decirlo sin complejos: El Turco construyó una dinastía y hoy es el mejor director técnico del futbol mexicano.Pero su éxito también deja una pregunta: ¿Toluca es extraordinario o sus rivales se han vuelto demasiado ordinarios?Mientras otros clubes presumen plantillas millonarias, cambian de entrenador ante la primera crisis y confunden espectáculo con proyecto, Mohamed hizo algo casi revolucionario en la Liga MX: Formó un equipo reconocible, competitivo y hambriento. No necesitó excusas, procesos eternos ni conferencias de prensa para explicar derrotas. Ganó.Conviene discutir, sin embargo, si seis títulos en tan poco tiempo hablan únicamente de la grandeza escarlata o también de un futbol mexicano sin contrapesos, donde las instituciones más poderosas gastan mucho y construyen poco.Mohamed ya superó a Ignacio Trelles como el entrenador más ganador del Toluca.El dato es histórico, pero plantea otra provocación: Si domina así el presente, ¿por qué todavía cuesta colocarlo entre los grandes técnicos en la historia de la Liga MX?Tal vez porque en México admiramos más los nombres, el dinero y el ruido que la evidencia. Y la evidencia viste de rojo.@elmagazoÚnete a nuestro canal
Mohamed y Toluca: ¿Dinastía o síntoma?, escribe Gerardo Melín
Mohamed hizo algo casi revolucionario en la Liga MX: Formó un equipo reconocible, competitivo y hambriento












