Trabajar en Suiza se ha convertido en una alternativa para muchos jóvenes que buscan salarios más altos y una mayor capacidad de ahorro. Es el caso de Frank Prieto, un camarero sevillano que asegura haber conseguido guardar 22.500 euros en nueve meses, aunque reconoce que “es verdad que se puede ahorrar más”.

Durante ese periodo, Prieto calcula que ingresó alrededor de 48.000 euros, unos 5.330 euros al mes de media. Sin embargo, recuerda que esa cantidad no equivale al ahorro final, ya que una parte importante se destina a cubrir gastos básicos. “Ojalá el 100% de las ganancias en Suiza fueran para mí, pero hay que pagar varias cosas”, explica.

Entre esos gastos aparecen 6.450 euros de alquiler, 2.655 euros de seguro médico y unos 2.700 euros en alimentación. A ello suma compras personales y ocio, como una cámara, un reloj, ropa, viajes, un iPhone o unos cascos, que también han reducido la cantidad que finalmente ha podido guardar.

Aun así, el joven considera importante no centrar toda su experiencia únicamente en ahorrar. “El dinero está para algo y está para disfrutarlo”, sostiene. Prieto reconoce que podría haber acumulado una cifra superior si hubiera renunciado a determinados gastos, pero defiende encontrar un equilibrio entre guardar dinero y aprovechar parte de lo ganado.