Los mandamientos no escritos del fútbol dictan dos reglas de oro al enfrentar al Real Madrid en la Champions League: está prohibido perdonarlo en el área rival y es un pecado capital cometer errores no forzados en la propia. El Inter de Milán de Lautaro Martínez no cumplió con ninguna de estas dos premisas y manchó una buena presentación en el Santiago Bernabéu al servirle en bandeja al Merengue una victoria 2-1 para que, fiel a su mística, comience con el pie derecho el torneo. Una vez más, la Casa Blanca demostró que no necesita gobernar el juego para ganar. El inicio fue la radiografía perfecta de un trámite que invitaba a creer en la tragedia madridista: no daba dos pases seguidos y cedía el 75% de la posesión ante un Inter superior al que le fluía el juego a partir de asociaciones y un Lautaro Martínez que siempre pivoteó bien. Pero todo su volumen ofensivo chocó contra el muro de Thibaut Courtois, quien fue tiroteado desde todos lados y terminó cerrando la noche con siete atajadas de todos los colores.Y como marca otra regla, perdonar arriba significa pagarlo atrás. En un abrir y cerrar de ojos, la superioridad táctica italiana se diluyó por dos horrores en la salida. A los 14 minutos, Yann Bisseck dudó y le regaló el 1-0 a un encendido Kylian Mbappé. Esa definición no fue una más para el francés, ya que alcanzó los 71 goles en la Champions e igualó a Raúl en el Top 5 de máximos artilleros históricos, una lista que hoy lideran Cristiano Ronaldo (140), Lionel Messi (129), Robert Lewandowski (109) y Karim Benzema (90). — SportsCenter (@SC_ESPN) September 8, 2026