Durante años, Boca Juniors construyó una identidad inseparable de las grandes noches de copas internacionales. Sin embargo, el protagonismo continental que supo sostener por décadas se diluyó: los últimos tiempos estuvieron marcados por eliminaciones tempranas, finales perdidas y frustraciones que alejaron al club de la pelea por los grandes títulos.
Ahora, con la posibilidad de meterse entre los cuatro mejores de la CONMEBOL Sudamericana, el desafío pasa por recuperar una mística que alguna vez fue su sello distintivo.
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Una mística que se fue desdibujando
El recorrido reciente muestra un contraste fuerte con lo que históricamente representó la institución en el plano internacional. El conjunto de la Ribera estuvo al borde de la gloria en las finales de la Copa Libertadores 2012 ante Corinthians, en la definición de 2018 frente a River y en la de 2023 contra Fluminense. Tres oportunidades que terminaron en derrota y que marcaron el cierre de una etapa en la que, aun sin conseguir el trofeo, el equipo seguía instalado entre los animadores del continente.












