Francesc BraceroBarcelona 09/09/2026 08:26 Actualizado 09/09/2026 11:50 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialJacob Coxon es un investigador de inteligencia artificial que había trabajado entrenando modelos de IA en OpenAI y que acaba de presentar su dimisión en Anthropic preocupado por la forma peligrosa en la que se está desarrollando la tecnología. “Pasé los últimos tres años haciendo investigación de preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia auto-mejorante y apostando con nuestras vidas”, publicó en su cuenta de X.El ingeniero lanzó una advertencia: “no subestiméis el poder de esta tecnología. Pronto serán sistemas sobrehumanos capaces de hackear cualquier cosa, revolucionar cualquier campo de la noche a la mañana y adquirir poder y recursos reales”. Según Coxon, “las personas que están construyendo IA creen sinceramente que podría matarnos a todos para finales de la década”. “Esto no es un truco de marketing —advirtió—. Si acaso, muchos ejecutivos e investigadores senior moderarán su lenguaje en la prensa para sonar sensatos, pero oigo a las mismas personas expresar miedo en privado. Ninguna otra actividad humana representa este nivel de peligro”.“Aceptar esta carrera e ingresar en el 'endgame' —partida final— es una apuesta soberbia que no debería lanzarse desde el Slack de una empresa privada”Aunque Coxon ha trabajado en ambas compañías, considera que Anthropic tiene una actitud más responsable. “En OpenAI, muchos no han interiorizado profundamente las apuestas civilizatorias. En Anthropic, las apuestas están bien comprendidas, pero están atrapados en una carrera por llegar primero: creen que nadie más actuará de manera responsable, por lo que deben hacerlo ellos mismos, a pesar del riesgo”, aseguró. En su opinión, “aceptar esta carrera e ingresar en el endgame —partida final— es una apuesta soberbia que no debería lanzarse desde el Slack de una empresa privada”.El dimisionario empleado de Anthropic se considera “optimista sobre el potencial para la coordinación” porque señales de advertencia como el ataque a Hugging Face que una IA de OpenAI hizo por su cuenta “han hecho que los acuerdos de ritmo entre laboratorios de Estados Unidos sean más viables”. Pese a esto, Coxon no considera “que estemos en camino de prevenir una carrera global, lo que podría requerir acciones costosas como una prohibición temporal de mejorar las capacidades de los modelos”Su última reflexión sobre cómo ha tomado la decisión de dimitir y explicar al mundo sus preocupaciones apunta: “si eres un investigador de laboratorio, te insto a que consideres cómo se sentirán realmente los próximos años. ¿Quieres iniciar una ejecución de aprendizaje por refuerzo superinteligente sin una comprensión rigurosa de su mente? ¿Deberías agachar la cabeza porque ‘de todos modos, está sucediendo’ o aprovechar este momento para pedir condiciones diferentes?”.Uno de los colegas de Coxon, Evan Hubinger, que se dedica a investigar pruebas de estrés de modelos de IA en Anthropic, ha reafirmado sus preocupaciones. “Jacob tiene razón aquí realmente creemos con sinceridad que la IA podría matar a todos los humanos”. Lee también“Personalmente —añadió Hubinger—, pienso que es >10% dentro de la próxima década”. “Creo que Anthropic está haciendo lo mejor que puede, pero aún no tenemos un plan para resolver el alineamiento para la superinteligencia y no estamos claramente en camino de lograrlo”, expresó. Según este ingeniero, lo más preocupante es que la IA se mejore a sí misma de forma constante: “lo que me preocupa es la superinteligencia que surge del auto-mejoramiento recursivo, como hemos dicho que está ocurriendo más rápido de lo que pensábamos”.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)