Las esponjas para lavar platos pueden ser uno de los utensilios más contaminados de su cocina, dependiendo de cómo las use, cómo la cuide y con qué frecuencia las reemplace.

Las esponjas pueden atrapar partículas de comida y, si permanecen calientes y húmedas durante horas, pueden convertirse en un foco de bacterias que se transfieren a las manos, los platos, las encimeras y otras superficies, según sugieren las investigaciones.

Si no se cuidan adecuadamente, las esponjas pueden ser una fuente de bacterias dañinas, como E. coli y estafilococos, afirmó Don Schaffner, director del departamento de ciencia de los alimentos de la Universidad de Rutgers. Ciertas cepas de E. coli y estafilococos pueden provocar infecciones e intoxicación alimentaria en algunos casos.

El riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos es la razón por la que la Organización Mundial de la Salud desaconseja el uso de esponjas para limpiar platos y utensilios.

Saber usar las esponjas correctamente puede ayudar a que sean más higiénicas. Pero también existen alternativas.