Trump celebra la victoria de un partido heredero del nazismo alemán. El presidente de EEUU ha aplaudido el triunfo electoral de la AfD en el estado de Sajonia-Anhalt, que le sitúa al borde de un gobierno, por primera vez desde los años 30.

“¡Guau!”, ha publicado en Truth Social Donald Trump, “el partido populista de Alemania acaba de vivir una noche realmente importante. Por fin se han hartado de las leyes y regulaciones sobre inmigración nefastas que tanto daño han causado a Alemania”.

Y ha vitoreado: “¡ESTÁN EN AUGE y ya no van a aguantar más! ¡MGGA! [Make Germany Great Again]”.

La alegría del presidente de EEUU no es sólo por el hecho de que gane un partido contrario a la migración, uno de los principales elementos de su agenda ultra. También tiene que ver con que supone una cuña contra el cordón sanitario ejercido en Alemania y Francia contra la extrema derecha. Una extrema derecha, además, que resulta ser próxima al presidente ruso, Vladímir Putin, y mantiene posiciones divergentes sobre la guerra en Ucrania, al igual que el presidente de EEUU, que a menudo muestra más cercanía con Putin que con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

En un documento de 33 páginas sobre la estrategia de seguridad nacional, de diciembre pasado, la Casa Blanca celebraba “con gran optimismo” la “creciente influencia de los partidos patrióticos europeos”. Es decir, el empuje de Giorgia Meloni, Viktor Orbán y los líderes ultras que están logrando buenos resultados en otros países del norte y centro de Europa como Suecia, Finlandia, Países Bajos y Alemania.