Durante décadas, los medios de comunicación tuvieron un papel central en la construcción de la agenda pública. Elegir qué noticia publicar, cuánto espacio otorgarle, dónde ubicarla en un diario o cuánto tiempo dedicarle en un informativo podía determinar qué temas ingresaban en la conversación social. La aparición de las redes sociales y las plataformas digitales modificó ese escenario, pero no eliminó la capacidad de los medios para influir sobre aquello que la sociedad considera relevante. Esa es una de las principales conclusiones de un metaanálisis publicado en Frontiers in Political Science por Shahedur Rahman, investigador de la Universidad de Colorado Boulder. El trabajo revisa décadas de investigaciones sobre agenda-setting, la teoría que estudia la relación entre los asuntos que los medios consideran importantes y aquellos que posteriormente adquieren relevancia para el público. Fue publicado por el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena de España. El resultado es contundente: la relación entre la agenda mediática y la agenda pública continúa siendo fuerte. El modelo principal del estudio obtiene una correlación agregada de 0,56, con un intervalo de confianza de entre 0,44 y 0,66.