Javier Milei encontró en Malvinas algo más que una causa histórica sobre la cual fijar posición. Encontró una herramienta para ordenar la conversación pública. Esa es la lectura que hizo Tomás Rebord en Mañabord por +Perfil, al analizar la sucesión de anuncios, denuncias, sanciones y proyectos impulsados por el Gobierno alrededor de las islas. La clave, para Rebord, no está necesariamente en cada medida tomada de manera individual, sino en la forma en que esas decisiones son administradas comunicacionalmente. “Van administrando cosas por goteo todos los días”, explicó. Un día aparece una denuncia contra empresas, al siguiente una nueva medida, después un proyecto que llega al Congreso y, más adelante, el debate legislativo. El tema no desaparece porque antes de que se agote una novedad aparece otra. La política, entonces, también se juega en el territorio de la atención. El Gobierno parece haber entendido que no alcanza con tener una posición: hay que conseguir que esa posición ocupe espacio. Y en ese sentido, Malvinas funciona como una serie por capítulos. Cada anuncio mantiene encendido el anterior y prepara el siguiente. Rebord incluso calificó la jugada como una “masterclass” desde el punto de vista estratégico. Al repasar las tapas de los diarios, observó que el tema aparecía una y otra vez y que el Gobierno iba incorporando nuevos elementos para mantenerlo vivo. “Hay una administración de los contenidos”, resumió.
Tomás Rebord apuntó contra la agenda del Gobierno: "Milei para tapar Milei"
En su programa de +Perfil, Rebord analizó el despliegue oficial alrededor de Malvinas y sostuvo que el Gobierno administra novedades para mantener el tema en los medios y desplazar otras discusiones, como la morosidad. “Van administrando cosas por goteo todos los días”, afirmó.













