Análisis Exclusivo suscriptores La capital registra 3.538 casos de reincidencia y ocupa el segundo lugar del país. l hombre de 33 años debía cumplir detención domiciliaria por homicidio en Engativá. La Policía lo encontró en Marly, Chapinero, con el brazalete electrónico del Inpec cubierto con papel aluminio. Foto: Policía Metropolitana de BogotáSUBEDITORA DE BOGOTÁ 08.09.2026 15:55 Actualizado: 08.09.2026 15:55

El brazalete electrónico del Inpec estaba en su tobillo, pero cubierto con papel de aluminio. Los dos celulares que llevaba también estaban envueltos en ese material. Este hombre, de 33 años, debía permanecer en una vivienda de Engativá cumpliendo domiciliaria por nada más y nada menos que homicidio. En cambio, estaba en Marly, Chapinero.Cuando vio a la policía, intentó escapar. No tenía autorización para salir. Terminó capturado por fuga de presos. La escena resume el problema y la burla diaria, pues era evidente que, aunque había una medida judicial visible, esta persona que debía estar recluida estaba otra vez en la calle y delinquiendo. Y lo peor es que no es un episodio aislado. En Bogotá se repiten todos los días capturas de personas que ya pasaron por el sistema penal, tenían condenas, cumplían domiciliaria o estaban bajo vigilancia y vuelven a aparecer en procedimientos policiales.Las cifras disponiblesDelincuentes fueron enviados a prisión por reincidencia en delitos de hurto y lesiones personales. Foto:Policía Metropolitana de BogotáSegún cálculos del Observatorio de Seguridad de la Universidad Central, con datos del Sisipec y corte al 31 de julio de 2026, Bogotá registra 3.538 casos de reincidencia entre personas vinculadas al sistema del Inpec.De ese total, 3.177 son hombres y 361 mujeres. Bogotá concentra el 13,4 por ciento de los 26.343 casos del país y ocupa el segundo lugar nacional.Solo Valle está por encima, con 4.027 casos. Antioquia aparece después, con 3.365. El dato de Bogotá no incluye la Cárcel Distrital, administrada por la Alcaldía.De los 3.538 casos de la capital, 2.838 corresponden a modalidad intramural, 442 a domiciliaria y 258 a la categoría de “vigilancia”.Esa última cifra no equivale a 258 personas con brazalete electrónico pues el documento no especifica el mecanismo. Pero los casos conocidos este año sí muestran personas con esos dispositivos nuevamente en operativos.En Kennedy, por ejemplo, la Policía capturó a un hombre que pretendía ocultar un brazalete electrónico del Inpec. Debía cumplir en su residencia una condena por porte de armas de fuego y hurto agravado.No estaba simplemente fuera de su casa. Llevaba un chaleco balístico y debajo escondía un arma tipo changón. La medida que debía restringir sus movimientos convivía, literalmente, con un arma bajo la ropa.En Los Mártires, un hombre de 35 años fue capturado en La Estanzuela con una granada. La Policía estableció que tenía pendiente una condena de nueve años por el mismo delito: fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas. La respuesta penal anterior, entonces, no había impedido que volviera a ser encontrado con un artefacto explosivo.En Usme, un hombre de 29 años fue capturado tras el hurto a mano armada de un vehículo en Rafael Uribe Uribe. La Policía lo interceptó en Yomasa mediante un plan candado y seguimiento por cámaras.Registraba anotaciones por hurto calificado y agravado y, según el reporte, gozaba de un beneficio judicial. Le encontraron un arma traumática y recuperaron un celular hurtado durante el atraco.Está además alias ‘Mojarra’, de 23 años. Tras ocho meses de seguimientos y trabajo con un agente encubierto contra ‘Los Cancheros’, volvió a ser capturado en una investigación por microtráfico.Esa repetición convierte la reincidencia en algo más que una estadística. Se captura, se judicializa, se impone una medida o una condena y, tiempo después, muchos de esos delincuentes simplemente vuelven a aparecer en otro reporte policial.El debate llegó incluso a la Alcaldía después del asesinato de Fredy Santiago Guzmán Cárdenas, estudiante de 19 años atacado durante un presunto hurto en una estación de TransMilenio.El alcalde Carlos Fernando Galán no afirmó que los responsables fueran reincidentes, pero usó el caso para advertir sobre trayectorias delictivas sin sanciones oportunas. “Primero robaron seguramente, no les pasó nada (…) hasta que terminan asesinando a alguien por robarlo”, dijo.El dispositivo de vigilancia electrónica que portaba el capturado estaba cubierto con aluminio. Foto:Policía Metropolitana de Bogotá¿Qué dicen los expertos?La pregunta inevitable es en qué punto se rompe la cadena. Porque una captura debería significar algo más que sacar temporalmente a alguien de la calle para volver a encontrarlo después en otro operativo.Andrés Nieto, experto en seguridad, diferencia entre reincidencia común y carcelaria. Esta última corresponde a personas que ya fueron condenadas, pasaron por el sistema penitenciario y luego vuelven a delinquir.Para Nieto, una de las señales más graves está en las cárceles. Sostiene que cerca del 84 por ciento de la reincidencia reportada en el país corresponde a la medida intramural y advierte que no se están logrando procesos efectivos de resocialización.También señala falta de jueces y fiscales y cuestiona la pérdida de control en establecimientos penitenciarios. Para él, la falla atraviesa toda la cadena y no termina con la captura.Marcela Parra, directora de Investigación Criminal de la Universidad Manuela Beltrán, advierte que la reincidencia carcelaria en Colombia pasó, según las cifras que maneja, del 17 al 23 por ciento en los últimos años.Entre los delitos que identifica con mayor frecuencia están el hurto, el tráfico, fabricación o porte de armas de fuego y el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.Parra sostiene que aproximadamente el 89 por ciento de los reincidentes son hombres y el 11 por ciento mujeres. Agrega otro dato preocupante: el tiempo promedio para volver a cometer un delito tras recuperar la libertad está entre 19 y 37 días.La experta también advierte casos de personas bajo vigilancia electrónica que vuelven a delinquir. Para ella, esto obliga a revisar fallas del monitoreo extramural, limitaciones técnicas y evasión de controles.Según sus cifras, alrededor del 53 por ciento de los reincidentes contabilizados en el sistema penitenciario de Bogotá son condenados y cerca del 46 por ciento tienen calidad de sindicados.El Distrito ha propuesto acelerar procesos contra capturados en flagrancia, fortalecer herramientas frente a la reincidencia, impulsar ajustes normativos y mejorar el seguimiento a quienes cumplen domiciliaria o están bajo vigilancia.Pero la acumulación de casos deja una pregunta más incómoda: ¿de qué sirve una medida judicial si puede ser burlada, incumplida o resultar insuficiente para impedir que alguien vuelva a las calles y termine otra vez frente a la Policía?La Fiscalía no allegó a EL TIEMPO las cifras solicitadas. Con los datos disponibles, Bogotá suma 3.538 casos. Detrás quedan brazaletes cubiertos con aluminio, condenados nuevamente armados y personas capturadas otra vez por conductas similares a aquellas por las que ya habían pasado por la justicia.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.