Más contenidoEl bienestar emocional de los trabajadores está cada vez más relacionado con la productividad, la permanencia del talento y la capacidad de adaptaciónLas cargas laborales, el estrés y la dificultad para pedir ayuda pueden afectar tanto el bienestar de las personas como los resultados de las organizaciones. Foto: Compensar08.09.2026 14:19 Actualizado: 08.09.2026 14:19
Hablar de salud mental en el entorno laboral supone más que implementar pausas activas o disponer de canales de atención psicológica. El debate es mucho más amplio: ¿las cargas laborales son adecuadas?, ¿existen espacios seguros para solicitar apoyo?, ¿los líderes están preparados para acompañar a sus equipos?La relevancia de estas preguntas se hace evidente al revisar las cifras. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aspectos como la sobrecarga laboral, la incertidumbre sobre las funciones y una organización inadecuada del trabajo pueden tener efectos importantes sobre la salud y el desempeño de los trabajadores. La entidad estima que los riesgos psicosociales relacionados con estas condiciones están asociados con cerca de 840.000 muertes cada año en el planeta.El impacto tampoco se limita a la salud de quienes trabajan. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la depresión y la ansiedad generan la pérdida de cerca de 12.000 millones de jornadas laborales anuales en el mundo, lo que representa un costo aproximado de un billón de dólares en productividad.Ante este escenario, las organizaciones tienen el desafío de pasar de una respuesta reactiva a una visión preventiva de la salud mental. Esto significa generar mecanismos de acompañamiento, pero también revisar las condiciones y dinámicas que hacen parte de la experiencia diaria de sus colaboradores.En Colombia, además de cumplir con las disposiciones relacionadas con la gestión de los riesgos psicosociales, las empresas comienzan a reconocer la relación entre el bienestar de sus equipos y variables relevantes para el negocio, como el ausentismo, la rotación, el compromiso, la productividad y la capacidad de responder a los cambios.“Las organizaciones han dejado atrás la mirada transaccional del bienestar, ese enfoque donde simplemente se brinda un beneficio, para entenderlo como un eje estratégico que impacta directamente en la productividad, el compromiso y los resultados del negocio. Poner al colaborador en el centro fortalece su compromiso, el cual se ve reflejado en indicadores como el ausentismo, la rotación, la falta de innovación y la baja adaptabilidad al cambio”, afirmó Katerine García, coordinadora de CoE de Cuidado al Colaborador de Compensar.Del beneficio puntual a una estrategia integralEste cambio supone reconocer que no existe una única fórmula para cuidar el bienestar emocional de las personas. Por eso, una estrategia de cuidado requiere combinar acciones de prevención, formación, acompañamiento y atención, sabiendo que las necesidades de un colaborador pueden cambiar a lo largo de su vida.Con esta visión, Compensar desarrolla desde 2018 SaludableMENTE, un programa dirigido a la gestión de los riesgos psicosociales y a la promoción de la salud mental y física de sus más de 14.000 colaboradores.El punto de partida es identificar los factores que pueden incidir en el bienestar. Para ello, el programa incluye evaluaciones periódicas de riesgos psicosociales intralaborales y extralaborales. Con base en los resultados, se establecen acciones de mejora, intervenciones para colaboradores que presentan altos niveles de estrés y seguimiento a situaciones relacionadas con condiciones o acontecimientos laborales.La estrategia, sin embargo, no se concentra únicamente en atender las dificultades una vez aparecen. También incorpora acciones de promoción y prevención enfocadas en el autocuidado, el manejo del estrés, el fortalecimiento de las redes de apoyo y el desarrollo de recursos para afrontar situaciones complejas dentro y fuera del trabajo.A esto se une el acompañamiento psicosocial individual y grupal y asesoría especializada para líderes, gerentes y equipos priorizados. De esta manera, quienes tienen responsabilidades de liderazgo pueden adquirir herramientas para identificar señales de alerta, afrontar escenarios de presión y acompañar adecuadamente a sus equipos.Lo anterior considera también las circunstancias que hacen parte de la vida de los colaboradores fuera del entorno laboral. En 2025, por ejemplo, Compensar puso en marcha la Escuela de Padres y la Escuela para Cuidadores, espacios que incluyen formación, conversaciones orientadoras y experiencias prácticas para apoyar a quienes enfrentan desafíos relacionados con la crianza o con el cuidado de personas mayores o con discapacidad.“La salud mental no puede abordarse de manera aislada de las demás dimensiones de la vida. Por eso, el reto para las organizaciones es construir estrategias que acompañen a las personas de manera integral y que entiendan que detrás de cada colaborador hay también una familia, responsabilidades, proyectos, preocupaciones y sueños”, explicó García.Cuidar también es entender la vida fuera del trabajoLa experiencia de Compensar refleja una tendencia en la forma de entender el bienestar laboral. En lugar de concebirlo únicamente como un conjunto de beneficios independientes, empieza a abordarse desde una perspectiva integral. En la entidad, esta estrategia se articula alrededor de cinco dimensiones: salud, familia, flexibilidad, bienestar financiero y desarrollo.La relación entre estos ámbitos resulta evidente. Las dificultades económicas, por ejemplo, pueden repercutir en la concentración y el estado emocional de una persona; las situaciones familiares pueden influir en su desempeño; contar con alternativas de flexibilidad puede contribuir a equilibrar las responsabilidades; y las posibilidades de aprendizaje y crecimiento también inciden en la percepción que tienen los colaboradores sobre su futuro.Bajo esta mirada, Compensar complementa SaludableMENTE con iniciativas de acompañamiento financiero y psicológico, opciones de flexibilidad —como la posibilidad de teletrabajar remotamente desde el exterior hasta por dos semanas—, beneficios para compartir en familia mediante Bienestar a la Carta, acceso a gimnasios para colaboradores y sus familias, y programas de formación enfocados en el desarrollo de habilidades y liderazgo, entre otras.“Más que sumar beneficios, el desafío está en lograr que estas herramientas respondan a necesidades reales y sean parte de una cultura organizacional coherente con el propósito de cuidar, porque una organización que habla de bienestar, pero mantiene cargas desbordadas, liderazgos que no escuchan o culturas en las que pedir ayuda es visto como una señal de debilidad, difícilmente logrará construir un entorno saludable”, puntualizó la coordinadora de CoE de Cuidado al Colaborador de Compensar.En definitiva, el cuidado de la salud mental no es exclusivo de las áreas de talento humano. Es una conversación que involucra a los líderes, los equipos y el modo en que se toman las decisiones sobre el trabajo. Frente a un contexto marcado por la transformación tecnológica, las nuevas modalidades laborales y los cambios constantes, las compañías que comprendan esta realidad tendrán una ventaja que sobrepasa los indicadores de bienestar: lugares de trabajo capaces de cuidar a las personas y de sostener su capacidad para crecer, adaptarse y permanecer en el tiempo. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









