Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica mantienen conversaciones en fase inicial para constituir un consorcio conjunto orientado a pujar por el espectro satelital de la Unión Europea y ofrecer servicios de conectividad directa al teléfono móvil desde la órbita terrestre. La iniciativa busca establecer un rival de titularidad europea frente al dominio de la estadounidense Starlink, del consorcio SpaceX, propiedad del magnate estadounidense Elon Musk, en el mercado continental. La información ha sido adelantada por Bloomberg que cita fuentes conocedoras de la negociación. Hasta el momento, ninguna de las cuatro compañías ha adoptado una decisión definitiva sobre la constitución formal del consorcio ni sobre su participación en la futura subasta. El objetivo central de la alianza es acudir a la licitación de una franja específica de la banda de frecuencias de 2 gigahertzios (GHz). La Comisión Europea presentó el pasado 27 de mayo una propuesta regulatoria para dividir este bloque de 30 megahertzios (MHz), cuyas licencias actuales en manos de Viasat y EchoStar vencen en mayo de 2027, en tres tramos diferenciados. Un tercio de dicho espectro quedará reservado de manera exclusiva para una entidad bajo control mayoritario de empresas europeas. Un segundo tercio se destinará a servicios gubernamentales soberanos a través del programa marco IRIS², mientras que el tercio restante permanecerá abierto a la puja de operadores internacionales, incluidos actores estadounidenses como SpaceX o Amazon.La estrategia de Bruselas pretende impulsar la industria espacial del bloque y mitigar la dependencia de proveedores tecnológicos externos en infraestructuras críticas de comunicación. La propuesta legislativa para la banda de 2 GHz requiere todavía la aprobación definitiva del Parlamento Europeo y del Consejo para entrar en vigor antes del vencimiento de las concesiones vigentes en 2027.La conectividad directa al dispositivo permite transmitir voz, mensajería de texto y datos directamente a teléfonos móviles convencionales sin necesidad de modificar el equipo ni de instalar antenas terrestres adicionales. Starlink lidera actualmente la implantación comercial de esta tecnología a nivel global y suministra capacidad a diversos operadores europeos. Sin embargo, la firma estadounidense no posee derechos de espectro propio en la Unión Europea para operar el servicio de forma independiente, lo que la obliga a asociarse con los titulares de las frecuencias locales.Un control conjunto de la fracción reservada del espectro por parte de las cuatro mayores operadoras europeas otorgaría al grupo el dominio sobre las condiciones de acceso de los proveedores satelitales al mercado comunitario. Juntas, las cuatro empresas aglutinan la mayoría de las cuotas de mercado de telefonía móvil en Alemania, Francia, España y el Reino Unido.Actualmente, las frecuencias están adjudicadas a las estadounidenses Echostar y Viasat, pero sus concesiones vencen en mayo de 2027. La Comisión Europea quiere aprovechar ese momento para reservar parte del espectro para IRIS², ya que se trata de una banda armonizada en toda la UE que permitiría ofrecer servicios satelitales de alcance paneuropeo. Aunque el espectro pertenece jurídicamente a los Estados, en este caso la decisión sobre su futura asignación corresponde a las instituciones europeas.Se trata de dos bloques de 2x15 MHz, con 15 MHz para la transmisión desde el satélite y otros 15 MHz para el enlace en sentido contrario. Originalmente se destinaron a servicios de radio continuos, como los utilizados por flotas de transporte, pero su explotación ha sido limitada. El desarrollo de las constelaciones de órbita baja, con Starlink como principal exponente, ha elevado el valor estratégico de estas frecuencias, que ahora pueden utilizarse para servicios de conexión directa entre satélites y dispositivos móviles.Precisamente, el presidente de Telefónica, Marc Murtra, defendió el pasado viernes que Europa impulse una constelación satelital propia para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras como Starlink. Durante su intervención, Murtra puso como ejemplo la guerra de Ucrania, donde las comunicaciones por satélite utilizadas por ambos bandos han estado condicionadas, en buena medida, por las decisiones de Elon Musk.Alianzas cruzadasEl proyecto de alianza se enfrenta a complejidades de estructuración interna debido a los acuerdos previos que los miembros del grupo mantienen con socios estadounidenses. Deutsche Telekom opera un acuerdo comercial directo con Starlink para el desarrollo de servicios móviles por satélite. Por su parte, Vodafone posee el 50% de una sociedad conjunta con la firma estadounidense AST SpaceMobile. Bajo el borrador de reglas presentado por la Comisión Europea, esa estructura participada al 50% por capital no comunitario no cumpliría con los requisitos para ser considerada una empresa bajo control europeo, lo que obligaría a Vodafone a reestructurar la propiedad de la entidad para poder integrarse en la oferta conjunta.A su vez, el proyecto evidencia una brecha operativa entre la reserva regulatoria de las frecuencias y la disponibilidad de infraestructura espacial propia. Europa carece en la actualidad de una constelación satelital comercial con capacidad técnica inmediata para ofrecer servicios masivos de telefonía móvil directa. La constelación soberana IRIS², impulsada por la Unión Europea con un presupuesto superior a los 15.000 millones de euros, completó la aceleración de sus desplegables en agosto con previsión de alcanzar un total de 348 satélites, pero no entrará en servicio operativo completo hasta 2029. En sus fases iniciales, IRIS² priorizará la banda ancha y ofrecerá una capacidad directa al móvil limitada a través de la infraestructura del operador hispano-francés Hispasat.Ante la falta de constelaciones de gran tamaño operativas en el espacio europeo, actores locales de menor escala como la firma española Sateliot buscan financiación privada por valor de 150 millones de euros para desplegar redes 5G orbitales. Eutelsat, el mayor operador europeo del sector, prevé el retorno a la fase de crecimiento de ingresos a partir de 2027. En paralelo, firmas estadounidenses incrementan sus despliegues; Amazon solicitó recientemente autorización a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) para poner en órbita 5.105 satélites dedicados de forma exclusiva a servicios móviles.Analistas del sector señalan que, en caso de consolidarse la licitación del consorcio europeo, la entidad adjudicataria podría verse obligada a alquilar capacidad de red temporal a constelaciones de Estados Unidos mientras concluye el despliegue de las alternativas industriales europeas.La eventual constitución del consorcio abre asimismo interrogantes en materia de competencia. La combinación de los cuatro operadores históricos europeos para controlar un bloque de espectro catalogado de interés para la seguridad nacional representaría una de las mayores operaciones de cooperación corporativa en el sector de las telecomunicaciones en el continente. La Dirección General de Competencia de la Comisión Europea tendría que examinar la compatibilidad de la empresa conjunta con la normativa antimonopolio, tras más de dos décadas aplicando restricciones estrictas a las fusiones e iniciativas de consolidación entre operadoras en los mercados nacionales.
Telefónica y las grandes telecos europeas sondean una alianza satelital para competir contra Starlink
Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y la compañía española mantienen conversaciones para crear un consorcio y licitar por el espectro de la UE reservado a operadores locales










