NoticiaEl oficial, con amplia experiencia en inteligencia militar y participación en la Operación Jaque, asumirá la dirección de la DNI en el Gobierno.Jorge Andrés Zuluaga asumirá la Dirección Nacional de Inteligencia. Foto: Cortesía.08.09.2026 07:05 Actualizado: 08.09.2026 08:55 SUBEDITOR DE JUSTICA08.09.2026 07:05 Actualizado: 08.09.2026 08:55

El Gobierno de Abelardo De La Espriella decidió poner la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) en manos de Jorge Andrés Zuluaga López, general del Ejército en retiro que participó en la Operación Jaque y que ocupó cargos de responsabilidad en varias estructuras de inteligencia de las Fuerzas Militares.Zuluaga fue segundo comandante de la Escuela de Inteligencia Charry Solano, comandante de la Regional de Inteligencia Militar No. 5 (RIME 5), entre marzo de 2004 y junio de 2005, y posteriormente llegó a la dirección de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército (CITEC). También fue asesor militar ante la OEA en Estados Unidos y recibió formación en inteligencia militar.Su nombre está ligado además a la Operación Jaque, una de las operaciones de inteligencia más conocidas de las Fuerzas Militares, en la que fueron rescatadas 15 personas secuestradas por las Farc, entre ellas Íngrid Betancourt y tres ciudadanos estadounidenses.General (r) Jorge Andrés Zuluaga, nuevo director de la Direccion Nacional de Inteligencia Foto:Cortesía.En 2014, cuando dirigía el CITEC, fue relevado de ese cargo junto con el entonces jefe de Inteligencia del Ejército, general Mauricio Ricardo Zúñiga, después de que saliera a la luz el caso de la denominada operación Andrómeda, una estructura de inteligencia militar investigada por presuntas interceptaciones ilegales. El relevo de Zuluaga no significó una responsabilidad penal en su contra. De hecho, él negó haber conocido o permitido actividades ilegales desde la unidad que estaba bajo su mando y sostuvo que las labores desarrolladas estaban dirigidas a combatir las comunicaciones de grupos guerrilleros. En octubre de 2024, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) compulsó copias a la Fiscalía dentro del Caso 06, que investiga la victimización de integrantes de la Unión Patriótica. En ese proceso, el tribunal documentó actuaciones de unidades de inteligencia militar relacionadas con el perfilamiento y la estigmatización de integrantes de esa colectividad, así como de líderes sociales y sindicales.Entre los elementos revisados por la JEP estuvieron testimonios y actuaciones relacionados con la RIME 5 durante el periodo en que Zuluaga estuvo al frente de esa unidad. La compulsa de copias buscó que la Fiscalía determinara si había lugar a establecer responsabilidades penales, por lo que esa actuación no constituye una condena ni una declaración de responsabilidad contra el general retirado. Zuluaga ha dicho que durante su carrera actuó conforme a la ley y que está dispuesto a responder ante las autoridades. Después de su retiro del Ejército, Zuluaga también tuvo participación en política. Fue concejal de Tenjo, Cundinamarca, por el Centro Democrático. Ministerio de Defensa y DNI. Foto:EL TIEMPO.La discusión sobre quién queda al frente de la DNI ocurre, además, en un momento en el que el Gobierno ha puesto su estrategia de seguridad en operaciones contra los principales cabecillas de las organizaciones armadas. Durante las últimas semanas, Fuerzas Militares y Policía han desplegado operaciones que han terminado en bombardeos, capturas y muertes de integrantes de esas estructuras, mientras se intenta reconstruir el mapa de objetivos de valor que serán perseguidos durante esta administración.Es precisamente allí donde la inteligencia se convierte en una pieza de la estrategia. Ejército, Armada, Fuerza Aeroespacial y Policía cuentan con sus propios organismos para producir información operacional y anticipar movimientos de las estructuras criminales. Sin embargo, perseguir organizaciones que funcionan como aparatos armados y redes económicas requiere mirar más allá de los campamentos, los corredores de movilidad y la ubicación de sus cabecillas.Los rastros también quedan en el sistema financiero, los movimientos migratorios, las operaciones comerciales, las redes empresariales utilizadas para ocultar recursos, las compras de bienes y los pasos fronterizos. Esa información está distribuida entre distintas instituciones y explica por qué, dentro de la nueva estrategia de seguridad, la discusión no se limita a aumentar el número de operaciones militares.“Hay que recuperar unas capacidades de manera rápida, y es toda la estructura de inteligencia”, sostiene Guillermo León, director de Acore, al referirse a uno de los asuntos que tendrá que resolver el Ejecutivo mientras avanza la ofensiva contra las organizaciones armadas.Su planteamiento no se concentra únicamente en la DNI. También pone sobre la mesa el papel de Migración Colombia, la Unidad Nacional de Protección (UNP) y la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), entidades que producen o administran información que puede servir para reconstruir movimientos de personas, detectar operaciones financieras y establecer conexiones que no necesariamente aparecen en una investigación de inteligencia militar.Ese engranaje adquiere relevancia frente al funcionamiento actual de las organizaciones armadas. El narcotráfico convive con la minería ilegal, la extorsión y el lavado de activos; los hombres en armas se apoyan en redes logísticas y financieras, mientras parte de sus movimientos atraviesa departamentos y fronteras. Seguir esas estructuras supone, entonces, cruzar información producida por diferentes organismos del Estado.Dentro de ese esquema, la DNI tiene una función distinta a la inteligencia operacional que desarrollan las Fuerzas Militares y la Policía. Su terreno es la inteligencia estratégica: recoger, procesar y analizar información que permita identificar amenazas y entregar elementos al Gobierno para la toma de decisiones. De ahí que la definición de su director no sea solamente otro nombramiento pendiente dentro de la estructura administrativa.El nuevo Gobierno acaba de completar su primer mes mientras mantiene operaciones contra las estructuras que quedaron incluidas entre sus objetivos de seguridad. La velocidad de esa ofensiva contrasta con las vacantes que todavía permanecen abiertas en organismos llamados a suministrar información para orientar esas decisiones.Redacción Justicia Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.