Hoy el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, empieza una nueva gira sudamericana que mañana lo traerá otra vez al país y está previsto que se reúna con el presidente Daniel Noboa. En el mismo periplo de tres días visitará Colombia y Perú, para reunirse con los nuevos presidentes y aliados Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, respectivamente.Se trata del primer ciudadano norteamericano de origen hispano, de padres cubanos, que desde enero de 2025 ocupa tan alto cargo (equivalente al de canciller) y que goza de la confianza del presidente conservador Donald Trump. Hace poco más de un año, cuando vino por primera vez, dio un importante espaldarazo a la lucha contra el crimen organizado. Llegó entonces a Quito en su primer viaje oficial al país como jefe de la diplomacia estadounidense y en ese encuentro histórico con Noboa, el Gobierno de EE. UU. anunció la designación de Los Lobos y Los Choneros como organizaciones terroristas transnacionales. Asignó casi $ 20 millones en cooperación para la seguridad de Ecuador. Desde entonces las extradiciones e intercambio de información han sido claves para las acciones que se cumplen dentro y fuera del país.PublicidadAhora, según lo informado por su despacho, la gira de Rubio buscará fortalecer aún más los mecanismos de inteligencia y cooperación militar conjunta para enfrentar al crimen transnacional y a las bandas delictivas que operan en la región. Tratará sobre beneficios y viabilidad de acuerdos económicos bilaterales y de un comercio justo y recíproco. E impulsará la coordinación diplomática frente a desafíos de seguridad regional e intereses de actores extracontinentales en América Latina.La gira de Rubio se produce en un momento en que la cooperación de Washington con Latinoamérica es cada vez más estrecha, coincidiendo con las victorias electorales en Colombia y Perú, en el último año, de mandatarios alineados ideológicamente con Trump. Que su marcado interés por lo que ocurre en esta parte del continente sea prolongado. (O)
Rubio vuelve, un año después
La gira de Rubio se produce en un momento en que la cooperación de Washington con Latinoamérica es cada vez más estrecha.










