Donald Trump tardó pocas horas tras su regreso a la presidencia en llamar Golfo de América al Golfo de México. Es verdad que el cambio solo aplica a la cartografía gubernamental estadounidense, pero denotó desde el principio un complejo de dios que no ha hecho más que agrandarse con el paso del tiempo.
Este domingo, el presidente de EEUU se ha recreado en sus redes sociales con la idea de llamar Nueva América al estado de Nuevo México. América es una forma en que los estadounidenses llaman a su país, y ya en los últimos días rebautizó el lago Ontario como lago de América tras las crecientes tensiones con Canadá.
“Muchas personas han sugerido cambiar el nombre de Nuevo México —uno de los estados con mayor fraude electoral de todos los tiempos— a NUEVA AMÉRICA. Suena mucho más prestigioso y hermoso para los habitantes de ese estado, que tiene un potencial increíble. ¡Me encanta!”, ha escrito Trump en Truth Social, sin aportar una sola prueba de ese supuesto y desmedido fraude electoral en Nuevo México.
Pero Trump no tiene autoridad legal para cambiar el nombre de ningún estado, como recordaba este lunes The New York Times: en el caso de Nuevo México, dicho nombre está consagrado en su Constitución. Cualquier propuesta de cambio tendría que originarse dentro del propio estado, una posibilidad que los líderes demócratas de Nuevo México han rechazado rotundamente este domingo.










