El sistema de protección infantil enfrenta desafíos críticos ante la escasez de hogares dispuestos a recibir a menores en situaciones vulnerables.

María José Valero, una mujer de 55 años con una hija de 21, decidió transformar su realidad cotidiana para convertirse en madre de acogida.

Su elección responde a una necesidad urgente: los centros tutelados albergan a miles de menores que requieren un entorno familiar estable mientras las autoridades definen su situación legal y personal.

Según datos del Ministerio de Juventud e Infancia, el país cuenta con unos 20.000 niños bajo tutela estatal, y de esta cifra, más de mil pertenecen a la primera infancia.

La oferta de familias acogedoras cayó un 32% en años recientes, lo cual genera una brecha preocupante en la atención integral de los menores.