Por medio de una serie de alimentos fermentados o de suplementos específicos, el aporte regular y controlado de algunas especies de microorganismos beneficiosos que viven en el intestino humano ayuda a reequilibrar el ecosistema gastrointestinal, mejorar la digestión, facilitar la absorción de nutrientes y fortalecer el sistema inmunológico.
Hay diversas cepas de probióticos, como los Lactobacillus y Bifidobacterium, presentes en alimentos fermentados de origen vegetal y animal. Consumidos en cantidades adecuadas, estos microorganismos ayudan a restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal, según la Clínica Universidad de Navarra.
Las digestiones pesadas, la hinchazón abdominal, la acidez, el estreñimiento, la diarrea, los gases y las molestias gástricas son cada vez más habituales en la población, muchas veces relacionados con el estrés, el ritmo de vida acelerado o una dieta desequilibrada, explica Sonia Clavería, médica de familia.
“Cuidar nuestra microbiota intestinal, manteniendo hábitos saludables y apoyándose en una dieta variada que incluya el consumo de probióticos, ayuda a recuperar el equilibrio digestivo y a fortalecer el sistema inmunológico y favorece una mejor salud a corto, medio y largo plazo”, destaca la doctora Clavería.







