Actualizado a las 19:09h.

Los titulares dicen «como una alumna más». El latiguillo periodístico, el cliché, funciona aquí como una antítesis, y por esa vía nos llega la poesía del lugar común, donde nadie dice lo que piensa, pero piensa lo que piensa, y eso es mucho pensar.

En los vídeos vemos a una joven llegando a la universidad, perseguida por una multitud que la graba con su móvil mientras caminan lento, como en una persecución ceremonial, casi zombi. Si no fuera por su sonrisa, sería una escena inquietante, chunguísima, como de 'Dream Scenario', aquella película en la que Nicolas Cage se colaba en los sueños de los demás, primero como gracia y luego como pesadilla. Pero ella sonríe, posa con la naturalidad de la experiencia, la gente de los balcones recibe el gesto y lo celebra. Le gritan guapa, hay flashes, fotógrafos profesionales, cámaras, televisiones, el tinglado de la actualidad. Otra vez el latiguillo: la Princesa Leonor, como una alumna más.

En los titulares sobre la Princesa se junta la política con el corazón, en un cóctel de comillas, estilismo y análisis sociopolítico: tertulianeo, al cabo. Han analizado su gesto con el mundo progre al elegir carrera (ciencias políticas) y universidad, y también su bolso. Es otro acercamiento al pueblo, celebran.