En su próxima visita a Ecuador, Susana Baca quiere cantar con la gente. Vendrá con sus músicos y compartirá el escenario con la Orquesta de Instrumentos Andinos, el 26 de septiembre, en el Teatro Sucre, como una de las invitadas especiales del Festival Ecuador Jazz.“Va a ser muy emocionante porque hay grandes momentos”, promete, “tengo invitadas y un invitado marimbero con el que hemos grabado un disco. Va a ser una noche de fiesta”, dice a este Diario la compositora, investigadora de música y educadora peruana, voz clave del folclore latinoamericano.Queremos saber, ¿qué siente cuando se unen la música afrodescendiente y la andina? Esas dos culturas que en lo cotidiano conviven en los países de la región. “Aquí, en el Perú, lo que pasaba a la hora de la cosecha del algodón o de la caña de azúcar es que se juntaban indios y negros. Y hacían música. Y estaban juntos. Compartían la vida difícil, porque la gente de la Sierra venía en cantidades, familias completas hacia la Costa para la cosecha”, explica la autora de los libros Del fuego y del agua (1992) y El amargo camino de la caña dulce (2013), ambos resultados de sus exploraciones de la cultura y la música negra en el Perú, hechas con su esposo y representante artístico, Ricardo Pereira, en un recorrido por el litoral peruano, desde Tumbes hasta Tacna.Publicidad“Se quedaban en la entrada de los pueblos y allí los contrataban y se quedaban a vivir, comían, compartían la vida, la música y la situación de semiesclavitud. Abuelos, padres, hijos, niños inclusive, porque así era la explotación de la caña de azúcar. De esos momentos hay recuerdos de canciones, hay recuerdos de ritmos, hay todo eso. Y es lo que ahora interpretamos y vamos a compartir con la gran orquesta de instrumentos andinos de Ecuador. Es algo muy bello”, se emociona, “es una hermandad en la música, en el recuerdo y los sentimientos”. Persona de notoria sensibilidad, Susana recuerda su viaje hasta la parroquia Borbón, del cantón Eloy Alfaro, en Esmeraldas, para conocer al músico Papá Roncón (Guillermo Ayoví Erazo, 1930-2022, Premio Eugenio Espejo 2001). “Fuimos hasta donde vivía. Él tenía un espacio lindo, grande, donde tocaba la marimba y enseñaba a los niños y jóvenes. Nos juntamos con varias cantoras, con su familia, con sus nietos y con Lindberg Valencia”. De esa experiencia salió un disco, De la misma sangre, hecha en un estudio portátil de Pereira. “Se grabó ahí, en vivo”, recuerda. Después de grabar, por supuesto, había escucha y fiesta. “No podíamos escuchar así tranquilos, sino todos bailando y cantando. Fueron días muy bellos”. PublicidadPublicidad“Cuando regresé a la vida dije: voy a grabar todo”Siguen siendo días buenos. Este año, Susana lanzó El viaje de la lengua, un recorrido por la poesía latinoamericana, una selección personal. “Yo me inicié cantando poesía, sola, a capela, y volví a cantar a capela en la pandemia, porque no podía trabajar con mis músicos y entonces fui abriendo una maleta donde están por folders varias canciones, varios poemas, cosas que no había grabado nunca, pero las cantaba. Y cuando estuve a punto de morir y regresé a la vida dije: voy a grabar todo eso que quiero que quede registrado. Esa fue una propuesta de mi esposo, mi cómplice y el productor de mis trabajos”.En 2024 estuvo cinco meses hospitalizada, con cuidados intensivos, por varias complicaciones de salud. Salió de allí sin poder caminar y volvió a casa para recuperarse. En 2025 volvió a presentarse en público con el show Estar Viva, con el que celebró la nominación a los Latin Grammy por el álbum Conjuros.Como no todos los poemas entraron en El viaje de la lengua, habrá un segundo disco y puede que un tercero. “Me faltan poetas de Latinoamérica. Me faltaría un poeta de Ecuador. Me faltan poetas peruanos muy importantes”. Ha empezado con Neruda, Benedetti, Vallejo, García Lorca. “Encuentro cantos, encuentro poesía que es como si la hubieran compuesto en estos años. Por ejemplo, La poesía es un arma cargada de futuro (Gabriel Celaya, 1955). Cuando lo escuchas, es lo que está viviendo Latinoamérica en este momento”.Exministra de Cultura del Perú, expresidenta de la Comisión de Cultura de la OEA, ha estado “metida en política” desde siempre. “Ya sea para reivindicar la presencia de la mujer en la vida de nuestros países como ver lo difícil que fue superar la esclavitud para los afrodescendientes y afrontar la vida en libertad, pero con todo en contra”. Su mensaje, subraya, es de unidad. “Yo no puedo hacer otra cosa que unir a través de la música. Creo que siempre la política ha estado en mí y cuando me llamaron para ser ministra de Cultura, lo primero que trabajé fue la ley de consulta previa”, que faculta a las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas y afrodescendientes para ser consultadas antes de que el Estado adopte medidas, leyes o proyectos que toquen sus territorios, derechos colectivos o formas de vida. Para ella, el arte tiene el poder de poner orden, pero no control. El artista debe poder crear en libertad. En eso ve la virtualidad como una aliada. Y libremente escoge su repertorio, que en Ecuador puede incluir la canción de Fito Páez Yo vengo a ofrecer mi corazón. Y de Natalia Lafourcade, Desde la raíz, que para ella y para muchos es el canto a los desaparecidos. “Nunca los vas a olvidar. Nunca. Y por eso tenemos que estar juntos y ser una comunidad latinoamericana. Esa es mi aspiración más grande, mi sueño. Por eso hago giras en Argentina, paso por Chile, voy al Uruguay, y ahora voy a Ecuador. Y creo que la gente va a cantar conmigo”. PublicidadActualmente, Susana está dedicada al Centro Cultural Afroperuano, que está por inaugurar un museo, después de haber abierto un estudio de grabación para recopilar material de artistas locales. “Tenemos una biblioteca con libros donados de un político peruano muy importante. Ya es una persona mayor y ha decidido dejarla como herencia. Quisiéramos que nuestros libros sean digitalizados, pero eso es un trabajo enorme y hay que conseguir aportes”. También piensa en seguir escribiendo. En 2022 salieron sus memorias Yo vengo a ofrecer mi corazón, en el que está su infancia y su establecimiento como artista. “Me falta escribir las memorias de la época de artista y de mujer política. Son tres tomos de biografía”, puntualiza. “Pronto saldrá un libro de fotógrafos que han registrado parte de mi vida artística y mi vida cotidiana. Eso lo está haciendo Ricardo. Y hay un especial con una editora que ha venido al Perú, y me ha propuesto hacer un libro de frases, de pensamientos”. Está trabajando también en el documental de su vida. “Eso está interesante, porque haber estado al borde de la muerte me ha hecho pensar que hay que aprovechar el tiempo que tenemos. Hay que seguir haciendo cosas que queden para los jóvenes que me siguen. Muchos jóvenes me invitan a sus trabajos. Por eso aparezco a veces con los raperos”. A ellos les tiene un consejo. “Tienen que leer más, leer libros, para poder improvisar en un rapeado. La lectura es fundamental”.Vive en el pueblo de Santa Bárbara, a 130 km de Lima. No es obstáculo para trabajar. “Hasta acá vienen artistas a grabar conmigo”, dice mirando su casa. “Aquí ha venido Silvana Estrada, ha venido Natalia Lafurcade. Marta Gómez estuvo alojada. Y ahora que quiero seguir trabajando el tercer disco El viaje de la lengua, ella está trabajando en la música de algunos poemas que quiero cantar. Hay una hermandad entre los músicos. Es muy bello. Y una persona que yo quiero mucho de Ecuador, y hemos cantado juntas, es Margarita Laso”. La ganadora de cuatro Grammy Latinos por Lamento negro (2002), Latinoamérica (junto con Calle 13, en 2011), A capella (grabado íntegramente en un celular, en el confinamiento por pandemia, 2020) y Premio a la Excelencia Musical 2025 cantará en el Festival Ecuador Jazz el 26 de septiembre a las 20:00. Las entradas, que están a la venta en https://tickets.teatrosucre.com/ev/maestra-vida-susana-baca, son para la jornada completa del festival, que va de 19:00 a 22:00. Solo para mayores de 6 años. Costo de los boletos: $ 30, $ 35, $ 45, $ 50 y $ 55. (F)