El viernes no pude dormir, empapado en sudor y oyendo de fondo la chicharra eléctrica de decenas de aparatos de aire acondicionado de mis vecinos, toda la noche zumbando.

El viernes no pude dormir, en Sevilla fue la noche más calurosa del verano y del año, después de que el jueves ya marcásemos la temperatura más alta de todo el año en España, con una máxima de 45,1 grados.