Los padres que crían solos presentan, en promedio, menores niveles de felicidad que quienes viven y comparten la crianza con una pareja. Fuente: de par en par psicología La monoparentalidad dejó de ser una realidad excepcional y hoy forma parte del paisaje cotidiano de muchas familias. A diferencia del siglo XX, las formas de criar han cambiado y cada vez son más frecuentes los hogares encabezados por un padre o una madre solos. Sin embargo, detrás de esta nueva dinámica familiar también pueden aparecer desafíos emocionales para quienes asumen la crianza. Un estudio de la Universidad de Bamberg, en Alemania, publicado en 2026, puso el foco precisamente en esta situación. La investigación buscó conocer cómo esta experiencia puede relacionarse con los niveles de felicidad de los progenitores.