La discusión sobre cómo representar el tamaño de los continentes en los mapas llegó a la Asamblea General de la ONU después de que países africanos cuestionaran las distorsiones de la proyección de Mercator, utilizada desde el siglo XVI y todavía habitual en materiales educativos, medios de comunicación y plataformas digitales.

La iniciativa, encabezada por Togo en nombre del grupo africano y respaldada por la Unión Africana, recibió el pasado viernes el respaldo de 164 países en una votación en la que Estados Unidos fue el único voto en contra, mientras seis países se abstuvieron.

La resolución no prohíbe la proyección de Mercator ni establece una alternativa obligatoria. En cambio, alienta a los gobiernos, las escuelas, las organizaciones internacionales y las empresas tecnológicas a utilizar la proyección Equal Earth y otros mapas de áreas equivalentes cuando el tamaño relativo de las masas terrestres sea relevante, además de promover la enseñanza de las limitaciones que implica representar un planeta esférico sobre una superficie plana.

El punto central del debate es que ninguna proyección cartográfica puede trasladar perfectamente la superficie curva de la Tierra a un plano. Cada una implica algún tipo de distorsión y, dependiendo del método utilizado, puede sacrificar superficie, forma, distancia o dirección.