Noticia Exclusivo suscriptores Dentro del listado de las autoridades están 'Iván Mordisco', ‘Calarcá’, ‘Jhon Mechas’, ‘Chiquito Malo’ y varios integrantes del alto mando del Eln.Alias Iván Mordisco y 'Calarcá' . Foto: 16/04/2023. Foto: Ernesto Guzmán. EFESUBEDITOR DE JUSTICA06.09.2026 09:33 Actualizado: 06.09.2026 09:33

La muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, dio inicio a la caída de los objetivos de alto valor que este gobierno se puso como meta capturar o neutralizar. De los 19 cabecillas que a comienzos de 2022 estaban identificados como principales objetivos para la Fuerza Pública, 14 continúan al frente de estructuras armadas ilegales. Sus nombres están ahora en los tableros de inteligencia de las Fuerzas Militares y la Policía, y pasan a integrar uno de los principales desafíos de la nueva cúpula que asumió con el nuevo gobierno.No son mandos de una sola organización ni tienen el mismo peso dentro de sus estructuras. Entre ellos están hombres que participan en decisiones nacionales, jefes con control sobre regiones donde convergen economías ilegales y corredores estratégicos, y cabecillas cuya influencia se concentra en estructuras con capacidad armada en varios departamentos. La lista permite, en ese sentido, observar una parte del mapa de mando de los grupos que concentran la confrontación con el Estado.Entre las disidencias de las Farc aparecen ‘Iván Mordisco’, ‘Jhon Mechas’, ‘Calarcá’ y ‘Allende’. En el Eln permanecen ‘Gabino’, ‘Antonio García’, ‘Pablo Beltrán’, ‘Pablito’, ‘Pirri’, ‘Martha’ o la ‘Abuela’, ‘Carlos el Puerco’ y el ‘Rolo’ o ‘Julián’. A ellos se suma ‘Chiquito Malo’, señalado como máximo jefe del ‘clan del Golfo’. Son nombres que, no obstante operaciones, capturas y muertes de otros integrantes de esas organizaciones durante los últimos cuatro años, conservaron posiciones dentro de sus respectivas estructuras.Así quedó la vivienda de Riohacha donde fue localizado Naín Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’. Foto:CortesíaLos que están en la miraNéstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, es uno de los principales en la lista. De hecho, contra su estructura se lanzó la tercera operación de bombardeo de este gobierno. Este criminal hizo carrera en el antiguo bloque Oriental de las Farc y se convirtió en uno de los primeros mandos en apartarse del proceso de paz. Desde Guaviare comenzó la reorganización de estructuras que permanecieron en armas y terminó al frente del denominado ‘Estado Mayor Central’ (Emc), con presencia en departamentos como Guaviare, Meta, Caquetá y Cauca. Su trayectoria ha estado vinculada al control territorial y de economías ilegales, entre ellas las asociadas al narcotráfico.Carlos Emilio Marín Giraldo, alias Pablito, cabecilla del Eln, también encabeza la lista. Construyó buena parte de su poder dentro de la guerrilla en Arauca y la frontera con Venezuela. Durante décadas ha estado relacionado con el frente de guerra Oriental y el frente ‘Domingo Laín’. Las investigaciones judiciales lo vinculan con ataques contra la Fuerza Pública, atentados contra infraestructura petrolera, secuestros, extorsiones y actividades relacionadas con el narcotráfico. Llegó al Comando Central (Coce), la instancia de dirección de esa guerrilla.Alias Pablito, cabecilla del Eln. Foto:Archivo particularAlexánder Díaz Mendoza, alias Calarcá, nació en Mesetas, Meta, e ingresó siendo adolescente al frente 40 de las antiguas Farc. Participó en el proceso de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, pero posteriormente regresó a las armas junto con Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte. Con el tiempo asumió responsabilidades dentro de las disidencias y llegó a coordinar estructuras del bloque ‘Jorge Briceño Suárez’, en el centro y el suroriente del país.Su nombre tomó otra dimensión después de la división, cuando rompió con ‘Iván Mordisco’ y quedó al frente del denominado ‘Estado Mayor de Bloques y Frentes’ (Embf), organización que continuó en negociaciones con el Gobierno mientras consolidaba estructuras bajo su mando.Alias Chiquito Malo. Foto:CortesíaUn análisisPerseguir a los hombres que ocupan la parte superior de las organizaciones armadas no comenzó con el actual gobierno. La fórmula se consolidó durante la reestructuración de la Fuerza Pública a comienzos de este siglo, cuando el Estado buscaba recuperar la iniciativa frente a unas Farc que a finales de los años noventa habían logrado superar parte de sus capacidades militares.Después del fracaso de las negociaciones del Caguán, el esfuerzo operacional empezó a concentrarse sobre el mando estratégico de esa guerrilla. Inteligencia militar y policial, operaciones conjuntas y unidades con capacidades especializadas fueron utilizadas para ubicar a los integrantes de la cúpula y afectar los distintos niveles de mando.Alias Jhon Mechas en su reaparición en video. Foto:Archivo particularDesde 2011, los Comités de Revisión Estratégica e Innovación contribuyeron a consolidar formalmente la noción de objetivos de alto valor. En el caso de las antiguas Farc, la presión sobre sus comandantes afectó la cohesión interna, redujo capacidades y, de acuerdo con el análisis de la FIP, contribuyó a crear condiciones que posteriormente favorecieron una negociación.La discusión para 2026 está en que las organizaciones que enfrentan las autoridades ya no responden necesariamente a esa arquitectura. La FIP denomina “decapitación” a la persecución sistemática de los máximos responsables y recuerda que durante años esta fórmula ha sido “la punta de lanza en la lucha contra los grupos armados”.Redacción Justiciajusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.