Era 2001 y Verde 70 acababa de lanzar su disco debut, Alegre depresión, que contenía En la inmensidad (Por eso me pierdo la vida y te busco / en la inmensidad de la eternidad) y Me tienes, me puedes, me dueles, que se hicieron un lugar en las radios ecuatorianas, pero también en un escenario que los conectó con la juventud: los campus universitarios y los festivales locales. Podría decirse que son 25 años, pero ellos hacen una precisión muy honesta, han tenido paras, ausencias, años sabáticos. Así suman 20 años en el ejercicio musical y siete discos con el más reciente, Fulgor, que ha motivado una gira por Ecuador y desde este mes por España (y en noviembre por Nueva York, Nueva Jersey, Tampa, Miami, Charlotte, en Estados Unidos), con el título de Fulgorama. Si los fanáticos ecuatorianos no pueden volver a su país para oír música nacional en vivo, los músicos irán a buscarlos. “Felices de poder llevar parte de esta propuesta en vivo a nuestra comunidad ecuatoriana y latina residente en España y en Estados Unidos, renovándonos siempre”, dice Darío, que con Diego Saá y César Galarza forman la base original de Verde 70. A ellos se unió Bastián Napolitano, “baterista y MasterChef”, quien está con ellos desde 2012. La integrante más reciente es Lisa María, vocalista. Publicidad“Nosotros arrancamos con este vínculo con los ecuatorianos fuera del país desde el 2004, cuando fuimos a Estados Unidos a través del Latin Grammy. Y desde ahí hemos tenido una cierta frecuencia”, continúa Darío. “Lo interesante es que una de las nuevas audiencias desde 2025 es España. Sentimos que es importantísimo mantener un puente de comunicación con la cultura ecuatoriana contemporánea hacia nuestras comunidades migrantes, mantenerlos nutridos y entender que la identidad cultural del país se forja también desde lo contemporáneo. Así que estamos al día con ellos”. Los dos lados de la fama de una banda ecuatoriana¿Qué pasó durante las pausas después del empuje de los primeros años? “Creo que de esa época nos quedan ya pocas neuronas”, comenta Darío. “Yo creo que de alguna manera fue también nuestra universidad, estábamos en la etapa formativa de la banda, aprendiendo a conocernos no solo en escenario, sino también fuera de él, en las vans”, rememora César. En los recuerdos de Darío, esto era mucho menos rosa: viajes eternos, con salida el miércoles y retorno el domingo, concierto tras concierto y a veces dos o tres por día. PublicidadPublicidad“Una experiencia formativa”, define César. “Traumática”, apunta Darío. “Traumática y formativa”, concede su compañero. “Por eso paramos 5 años, del 2008 al 2013. Ya no pudimos”, confiesa Darío. “Nos pasó factura el saturado ritmo y agitación musical”. “Sí, pero igual se agradece ahora, en retrospectiva, ese periodo, porque nos dio todas las tablas”, hace ver César. “Llegamos a conocernos muchísimo y no solo en lo musical, sino en lo personal también”. “Sí, y la fanaticada era muy efervescente, un griterío constante, era una especie de verdemanía. Nos abrió los brazos y nos acogió de una manera impresionante”, afirma Darío. Y esa parte mutua apreciación, dicen, no ha terminado. PublicidadUna nueva estética: bolero, tango, cumbia, huayno y vals¿Qué le ofrece Fulgor al público en 2026? “Una nueva estética de la banda, una nueva propuesta, nuevas perspectivas de nosotros como artistas”, indica César, quien se unió a los Verdes en 2002 como guitarrista y productor para lo que sería Ruta melancolía. “Nos ha encantado muchísimo explorar nuevas sonoridades y Darío ha estado escribiendo sobre otras temáticas. Este disco es, sin duda, más arriesgado”. Darío está de acuerdo, pues cree que si bien Fulgor mantiene la esencia rock y pop, incorpora a su ADN ritmos tradicionales latinoamericanos. “La gente va a apreciar canciones acercadas o con un guiño hacia el bolero, el tango, la cumbia, el huayno andino; inclusive la canción de Lisa tiene un guiño hacia el vals. Eso está interesante, salimos de la zona de confort y empezamos a tratar con este lenguaje, que es nuestro, que siempre lo hemos tenido, desde niños”.En la memoria de quienes los han escuchado desde hace dos décadas, Verde 70 es romance. En 2026, están todos invitados a escuchar Caminos sobre la mar (a partir del poema de Antonio Machado). “Es una cumbia para hacerte bailar el pensamiento, la cabeza. Una cumbia existencial de nuestro breve y fugaz paso por la vida”, describe Darío y comparte una mirada cómplice con sus compañeros, haciéndolos reír. Explica que esta es la canción con la que Verde 70 roza lo tropical; es lo más bailable de su propuesta que se ha oído hasta el momento.También está Homo sapiens, en el que se trata, a través de metáforas, poner el foco en la belleza de la búsqueda de la verdad en la ciencia. Y Mágico e irracional, que tiene un toque de espiritualidad. “Habla del valor del corazón por sobre la razón”. Hablando de verdades, ¿con cuáles llegan a este disco? Bastián dice que Fulgor es un experimento creativo sostenido por largo tiempo. “Es, básicamente, la música que nos gusta escuchar y tocar. Yo creo que esa es una de las verdades que siento que el disco me ha dado y que yo le estoy dando al disco y a la gente que lo escucha”.“Esto es lo lindo de la música o del arte, que el objeto artístico, la canción o el cuadro puede ser tener muchas lecturas y tener muchas miradas”, interviene Darío. “Hay muchas: la cruda y triste verdad del calentamiento global; la tragedia de Ícaro queriendo ser dios y cayendo al mar”.“Para mí, Cosas que no es un tema que dice muchísimo con pocas palabras”, aporta César. “Y es sobre el calentamiento global, sobre el consumo, sobre comprar indiscriminadamente (Hay tantas cosas / que no necesitamos) y puedes ir muchísimo más allá. Compramos cosas con plata que no tenemos para impresionar a gente que no sabe quiénes somos”, reflexiona, solo para que los otros le recuerden que las guitarras son su debilidad. Lisa María continúa el tema. “Como banda, una verdad inevitable es quedarse en la zona de confort y por eso también hicimos el álbum con estos nuevos lenguajes; porque como artistas queremos seguir explorando, evolucionando e investigando nuevas propuestas. Entonces, Fulgor también trae esa verdad a la mesa”.Los inevitables cambios en Verde 70: género y númeroAunque se llamen Verdes, admiten que están mucho más maduros. Bastián, que llegó a la mitad del recorrido, le da perspectiva y opina que la banda ha mantenido su esencia. “Siempre hemos disfrutado de la música y de subir a los escenarios y dejarlo todo. Creo que hemos jugado con cosas más rockeras en algunos discos”, piensa. Mientras que para él Alegre depresión y Ruta melancolía suenan más pop, Fulgor es mucho más experimental. “Incluso con el tema de la investigación de los ritmos latinoamericanos y de la sonoridad. Creo que ha sido un cambio constante y una búsqueda, tomar riesgos. Esa es mi lectura de las varias épocas de la banda”. Lisa es la primera y única integrante femenina a la fecha, y entiende que ese es un cambio que puede verse como radical. “Una energía femenina dentro de una banda de hombres es algo nuevo para el público y puede ser un poco difícil asimilar una voz de mujer. Pero se fue dando de manera orgánica, y creo que muchos de los que nos siguen lo han aceptado con amor, con la mente abierta, el corazón abierto, y eso es importante como parte de la evolución de la banda”.La ‘vieja guardia’, ve cómo el grupo pasó de ser un baterista y un guitarrista “tratando de hacer algo” a ser un ‘power trío’ profesionalmente constituido. “Al año llegó César y fuimos un cuarteto durante unos buenos siete años o diez años, siquiera. Y ahora somos un quinteto”, resume Darío. “Ahora una figura femenina trastoca todo y creo que para bien. El movimiento y el cambio son sinónimos de vida. Lo que se estanca es sinónimo de podrido y muerte. A buena hora hemos podido mantenernos en constante evolución. Siento a la banda con una base muy sólida. Nos encanta tener artistas invitados, pero ahora estamos bastante cohesionados”. En este punto se une Diego Saá, bajista, justo cuando se habla de cómo se llega a un consenso para hacer un disco como Fulgor. “No nos ponemos de acuerdo”, revela César, pero Darío asegura que entre todos van guiando el tema y, además, cuentan con buenos coproductores, en este caso, el argentino Didi Gutman, quien ha producido para El General, Alejandra Guzmán, Paulina Rubio, Thalía, y ha acompañado a Lauryn Hill, Grace Jones, Gustavo Cerati, John Legend. “Fuimos guiando el timón de arreglos, de sonoridades, de técnicas y de todos nosotros también. Cada uno es versátil y amplio en su criterio musical y creo que con esa base pudimos hacer este disco”. El 25 de agosto recibieron la Mención de Honor Marieta de Veintimilla por Servicios Relevantes a la Ciudad de Quito. “Representa un hito para nosotros, no es un reconocimiento de la industria musical, no es un premio, es cívico, tiene que ver con la identidad cultural de Quito y del Ecuador, y que el Municipio nos reconozca como artistas que son parte de la identidad cultural es motivo de sentirnos orgullosos”, expresa Darío. “Es visibilizar a los artistas que faltan por reconocer. Hay una camada de artistas talentosísimos haciendo frente, están haciendo música y moldeando la cultura viva de un país. Así que también queremos hablar en nombre de ellos y agradecer eso”. (E)
El fulgurante presente de Verde 70: ‘La identidad cultural del país se forja también desde lo contemporáneo’
En el álbum 'Fulgor', la banda quiteña experimenta con ritmos latinoamericanos y lanza su primer tema bailable, la cumbia 'Caminos sobre la mar'.










