En noviembre de 2025, Christopher White (Santiago, 41 años), alcalde de San Bernardo, un municipio de la zona sur de Santiago de Chile volvió a levantar la voz ante el avance del crimen organizado. Lo hizo, esa vez, tras el homicidio de Krishna Aguilera, una joven de 19 años que había sido reclutada para vender droga por un conocido traficante de San Bernardo: fue hallada dentro de un fosa cavada para ocultar el crimen, tras 22 días desaparecida. White, militante socialista, y quien ha sido uno de los jefes municipales de izquierda que han pedido la intervención de las Fuerzas Armadas en algunos barrios, estuvo en las excavaciones y, a los pocos días, agobiado y con rabia, dijo en una entrevista a El Mercurio: “Falta que maten a un político para estar en Ciudad Juárez, porque hoy hacen desaparecer a una persona, la descuartizan y con suerte se sabe dónde está. ¿Qué es lo viene ahora? Que maten a un político, a un periodista para que reaccionemos y digamos ‘sí, efectivamente hay una narcodictadura". Diez meses después, el propio alcalde se ha enterado a inicios de esta semana por la Fiscalía que existía un plan para asesinarlo el 17 de septiembre, durante el desfile de las Fiestas Patrias chilenas, presuntamente ideado por Juan Flores Valenzuela, alias el Indio Juan, un peligroso delincuente que operaba en su comuna y que fue capturado la noche del pasado lunes 31. Estuvo prófugo siete meses, tras huir de la cárcel junto a otro reo, disfrazado de gendarme, para evadir su condena perpetua por el femicidio de su expareja.Solo en la Región Metropolitana de Santiago hay una veintena de alcaldes amenazados y con protección policial, pero el caso de White ha cruzado una línea roja, pues es la primera vez en Chile que se conoce de un plan para asesinar a una autoridad. Eso explica las decenas de visitas y llamados que ha recibido tras la filtración de la indagatoria; la amplia cobertura de la prensa y que tanto el presidente José Antonio Kast, cuya promesa de campaña es combatir la delincuencia, y también su ministro de Seguridad, Martín Arrau, fueran hasta el municipio para reunirse en público y en privado con el alcalde. En medio de las amenazas, este viernes White participó en la conmemoración de la elección, el 4 de septiembre de 1970, del expresidente socialista Salvador Allende (1970-1973), cuya estatua está frente a La Moneda. Está en un café en el barrio cívico de Santiago, donde habla con EL PAÍS, mientras sus escoltas están a pocos metros, en posición de alerta. De su caso, reflexiona: “Hoy el crimen organizado está dispuesto a cruzar una línea que en Chile creíamos que no se iba a atravesar, y que tiene que ver con sacar de su camino a quienes son un obstáculo. Ese obstáculo ya no es el que vende droga en la esquina, sino el que está poniendo luces en esa esquina”.Profesor de Biología y Ciencias Naturales —estudió en la Universidad Católica de Valparaíso—, White creció en la población Roberto Lorca de San Bernardo, y aún vive en la misma comuna, pero en otro sector. Dice que esa experiencia hace que conozca muy bien las vivencias de su municipio, que tiene algunas zonas muy complejas. Tuvo amigos de la infancia que se transformaron en delincuentes. También vivió la pérdida de uno de ellos que se quitó la vida: consumía drogas. White se enteró de su muerte durante el viaje de estudios, cuando era alumno de enseñanza media en el Instituto Nacional, un establecimiento público.Pese a esas historias, de su infancia en San Bernardo tiene muy buenos recuerdos. Era parte de la selección de fútbol de la comuna y creó un grupo, que bautizó como Mitocondria —siempre le gustó la biología— con el que con sus amigos del barrio lograron fondos para transformar un sitio eriazo en una cancha para jugar a la pelota.Pero, como varias otras comunas, San Bernardo ha experimentado un cambio: ha aumentado la violencia de la delincuencia por el uso de armas de fuego, ligado al crimen organizado. No hay información pública de las razones del Indio Juan para atentar contra la vida de White y la indagatoria de la Fiscalía fue declarada reservada. Pero, si se revisan las actuaciones del alcalde, ha realizado varias intervenciones en zonas donde hay tráfico de drogas y comercio ambulante informal. Hoy, detrás de esas ventas en la calle hay mafias que cobran a los vendedores por los espacios e, incluso, contratan guardias privados para custodiar lugares públicos que consideran sus territorios.Fue en 2022, después de una de esas intervenciones, que por el muro de su casa White recibió su primera amenaza. “Pasaron unos tipos en una camioneta y gritaron: ‘Te la vamos a cobrar’. Sentí un frío en la espalda, porque fueron a mi casa cuando yo no estaba, pero sí mi esposa e hijos. Sentí vulnerabilidad e hice una denuncia a Carabineros. Fue la primera vez que me pusieron escolta personal e iban a ciertas horas del día a preguntar cómo estaba mi familia”.White fue electo en 2021 y en adelante han seguido los amedretamientos, desde una avalancha de piedras al edificio municipal, una carta con una advertencia de que lo iban a matar y otra amenaza cuando desmanteló la casa donde vendía droga Juan Beltrán, alias el Guatón Beltrán, detenido por el crimen de Krishna Aguilera. Pero, la que hasta ahora había sido la más fuerte, y que lo hizo reflexionar, por primera vez, si acaso debía dejar la alcaldía, fue cuando fue desarmado un mausoleo narco en San Bernardo: “Un grupo de gente gritó mi dirección y el lugar donde estudian mis hijos”.Pregunta. Si la primera amenaza le provocó un frío en la espalda, ¿qué le pasó cuando mencionaron a sus hijos?Respuesta. Me pregunté si valía la pena continuar, porque ponía en riesgo a mi familia, y eso no es discutible.P. ¿Y qué lo hizo con continuar?R. Lo que mi misma familia me dijo: que si me gustaba esto, no podía retractarme de lo que, justamente, mi adversario buscaba hacer, que era inmovilizarme y hacerme renunciar. Y en eso mi esposa ha sido fundamental, de darme la fuerza para seguir adelante, pues hay veces que uno duda.Sin embargo, de todos esos amedrentamientos, ninguno es comparable a lo ocurrido esta semana y que, literalmente, lo descompensó hasta parar en la urgencia de una clínica. Cuenta que no se dio cuenta de la gravedad de los hechos sino hasta después de que salió de la Fiscalía, el pasado lunes, donde le informaron, primero, que se reforzaría su seguridad y, segundo, que la Policía de Investigaciones (PDI), por escuchas telefónicas, logró detectar el plan para terminar con su vida. “Más que el miedo, lo que me descompensó fue la presión de tener que guardar información que es delicada, como me ha pasado en otras ocasiones, que no la puedes comentar a nadie porque, si lo haces, echas a perder una investigación”, dice. “Muchas veces he tenido que guardar información y tener que comérmela solo, y sentir la sensación de que es injusto que otros no la sepan porque, a lo mejor, está en riesgo su vida”.P. ¿Qué le pasó por la cabeza cuando se enteró del plan?R. Primero, lo traté de normalizar, porque estoy tan familiarizado con las amenazas, que me digan que me van a matar no es novedad, y no le di la importancia que había que darle al inicio. Pero luego, cuando me subí a la camioneta [para ir a la municipalidad], comencé recién a reaccionar. Se me pasó por la cabeza de que yo iba a estar sentado en el desfile, que iba a aparecer un tipo al lado, me iba a poner una pistola en la cabeza y se acababa mi vida.P. ¿Cómo transcurrían esos minutos?R. Al llegar a la municipalidad me encerré en mi oficina, entré al baño y vomité. Lloré un poco, me mojé la cara y seguí adelante. Luego me fui a mi casa, hablé con mi esposa y le conté. Ella me mandó a la punta del cerro y me dijo: ‘Te van a matar. ¿Y si fallan y matan a otros, ¿te parece justo?’ Ahí llamé al ministro de Seguridad, pues tres días antes habíamos estado juntos en uno de los barrios más complejos de San Bernardo. Pensé que podía encontrar un aliado, en el sentido que me dijera ‘vamos a poner más carabineros, más seguridad’. Me sentí muy solo pues me aconsejó que ‘bajara un cambio’ y tratara de resguardarme, aunque después de hablar con él me empezaron a llamar los carabineros para preguntarme qué pasó, pues el ministro los llamó.Hasta el lunes por la tarde, el Indio Juan todavía estaba prófugo, pero fue detenido en la noche. En el intertanto, White estaba bajo toda esa presión, trabajando en su oficina y a punto de empezar un concejo municipal, mientras la noticia todavía no era pública. “Teníamos una agenda súper intensa, pero me descompensé y me dio una taquicardia”, recuerda. A la clínica llegó con sus escoltas habituales (hoy tiene el doble). “Menos mal que no había nadie, solo la señora que tomaba los datos, que me dijo: ‘Usted es el alcalde de San Bernardo’. Yo me quebré y puse a llorar como un cabro chico. Ella me abrazó y trató de darme aliento. Luego me llevaron a una sala de espera y una doctora me preguntó qué me pasaba, si acaso se me había muerto un familiar y si le ocurrió algo a un hijo, porque me veía muy mal: yo lloraba y lloraba. Estaba solo con toda esa presión, hasta que le dije: ‘¿Cómo se sentiría usted si sabe que lo van a matar?’ Y ahí me dejó de preguntar".P. ¿Qué significa que por primera vez en Chile exista un plan para asesinar a un acalde?R. Significa que se consolida una teoría que yo había levantado hace años, por la que muchos dijeron que yo era irresponsable y populista por instalar que San Bernardo y otras comunas, para no estigmatizar la mía, pues son varias las que lo están viviendo, podrían asemejarse a Ciudad de Juárez. Y esto devela que cada día nos estamos acercando más a eso. Cuando lo plantemos eran las balaceras; luego los niños baleados; después Krischna Aguilera, que aparece en una fosa común.P. El caso de Krishna Aguilera tuvo un fuerte impacto en Chile por lo que reflejó.R. Esa imagen de la fosa común fue súper cruda, y fue una de las que me hizo vomitar, porque cuando me enteré por el fiscal del plan de que me iban a matar, me acordé de cuando la Policía de Investigaciones me pidió poder excavar más profundo. Ellos se dieron cuenta de que no eran dos metros, sino seis metros hacia abajo: era una fosa común. Los tipos habían creado un hoyo para empezar a echar cuerpos de gente que fueran matando y Krishna fue la primera. Yo estuve ahí, mirando eso y pensé que yo iba a estar ahí también, porque me transformé en un problema y un obstáculo para el crimen organizado. P. ¿Qué viene ahora para usted?R. La estrategia que estoy proponiendo al Estado de Chile va a resultar, si lo hacemos bien. Podemos cercar al crimen organizado, e ir debilitándolo, porque ellos todavía no tienen el control completo. Estamos en una batalla en la que todavía podemos ganar. Pero tenemos que tener un plan que no es solo sacar las Fuerzas Armadas y poner más policías; que no es solamente integración y educación inicial, sino un conjunto de tareas que tienen que trabajarse al unísono. Y eso es el Estado de Chile, en su conjunto, en el territorio.Y agrega: “Se requiere un acuerdo transversal, porque no estamos hablando ni de izquierda ni de derecha ni de centro. Estamos hablando de Estado y el Estado es la derecha y la izquierda. No somos enemigos, somos adversarios con diferencias legítimas, pero tenemos que buscar una forma para que el Estado esté de verdad”.
Christopher White, el alcalde chileno al que un delincuente le puso fecha a su asesinato: “Me transformé en un obstáculo para el crimen organizado”
Es la primera vez en Chile que se descubre un plan para el homicidio de una autoridad. Según la policía, el ‘Indio Juan’ planificó al ataque al alcalde socialista de San Bernardo para ejecutarlo el 17 de septiembre, en el desfile de Fiestas Patrias. El país cruza una línea roja












