MENDOZA.- Históricamente, la capital provincial ha sido considerada “la ciudad más limpia del país”.

Sin embargo, basta con salir de las zonas céntricas, el Gran Mendoza y los departamentos del interior, para encontrarse con una realidad que empieza a preocupar, sobre todo en las acequias, colectores y cauces de riego: toneladas de basura acumulada, rodeadas de maleza.

De fondo, un fenómeno climático despierta todas las alertas: el Súper Niño, que traería constantes lluvias extremas en la región.

Frente a este escenario, al que se suma, tras las intensas nevadas del invierno, un fuerte deshielo por la suba de las temperaturas, las autoridades, finalmente, acusan acusando recibo y se ponen manos a la obra, con operativos de limpieza y mantenimiento para evitar desbordes, inundaciones y aluviones.

Según datos oficiales, en lo que va del año, en toda la provincia, ya se han retirado de los canales más de 1.600 toneladas de residuos domiciliarios y orgánicos de todo tipo: de botellas, plásticos, telgopor y cajas a escombros, muebles, autopartes y electrodomésticos en desuso.