La capital de Sajonia-Anhalt, land del este alemán que celebra este domingo unas elecciones regionales que tienen literalmente en vilo a todo el país, ha sido conocida hasta ahora mayormente por un célebre experimento científico: los hemisferios de Magdeburgo. En 1656, su burgomaestre, el físico Otto von Guericke, demostró la tremenda fuerza de la presión atmosférica al juntar dos semiesferas de metal y extraer el aire de su interior por medio de una bomba de vacío inventada por él mismo. Puso entonces dos tiros de dieciséis caballos, ocho por lado, a intentar separarlas, pero no pudieron. Tras abrir una válvula y permitir la entrada de aire, ambos hemisferios se separaron sin mayor esfuerzo.Ahora, Magdeburgo corre el riesgo de pasar a ser conocida por un hito histórico infinitamente menos enorgullecedor: convertirse en el primer estado federado de Alemania en ser gobernado por la extrema derecha desde 1945. Según los últimos sondeos, el partido ultra Alternativa para Alemania (AfD) arrasará en las urnas con entre el 41% y el 43% de los votos. Los ultras se quedarían así al borde de la mayoría absoluta, la única manera de esquivar el cortafuegos ( Brandmauer ) con el que los demás partidos les han excluido siempre de coaliciones de gobierno de todo tipo. Pero esta vez existe la probabilidad de que, si pocos partidos logran representación, la AfD podría recibir más escaños con ese mismo porcentaje, y alcanzar así el poder.Movimiento 'Sajonia-Anhalt. Abierta al mundo'Unas 6.000 personas marcharon el sábado en Magdeburgo contra la AfD con lemas como “Sin nazis se vive mejor”, y en todo el fin de semana hay hasta 26 manifestaciones similares en varias localidades del land Frente a este panorama, la democristiana CDU –que gobierna desde el 2002, en esta legislatura en coalición con socialdemócratas y liberales- tendría en torno al 22-23%, mientras que la izquierdista Die Linke se sitúa en el 12%; el socialdemócrata SPD cae a entre el 6% y el 8%; los Verdes rondan el 5%-6%; y los liberales van camino de no revalidar su representación parlamentaria.La CDU ha intentado durante toda la campaña presentarse como salvaguarda democrática. “Quien desee que Alemania siga siendo un país abierto y liberal, y quien desea que Sajonia-Anhalt siga siendo un lugar interesante, también a nivel europeo, esa persona no debe votar a la AfD el domingo, sino que debe votar a la CDU”, dijo esta semana el canciller democristiano, Friedrich Merz, en uno de sus dos únicos viajes de campaña. Su impopularidad es tal que el candidato y actual presidente de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, ha preferido tenerle lejos.Manifestantes contra la ultraderecha con pancartas que rezan: “Sin nazis se vive mejor” y “Un país colorido en vez de gris”, en Magdeburgo el 5 de septiembre, víspera de las elecciones Jan Woitas / Ap-LaPresseCon todo, Merz fue el jueves con Schulze a visitar Leuna, ciudad que alberga una enorme fábrica de biocombustibles, una alegría en este land de 2,1 millones de habitantes –están llamados a las urnas 1,7 millones-, sin tejido industrial de peso y con tendencia a la despoblación.Importante no confundir la depauperada Sajonia-Anhalt con dos länder vecinos: Sajonia, también en el este y donde también la ultraderecha es muy potente, con capital en Dresde e imán de cada vez más inversiones y nuevas empresas; y Baja Sajonia, en el oeste, que alberga el cuartel general de Volkswagen y cuya capital, Hannover, acoge la mayor feria industrial de Alemania.En el land que va hoy a las urnas la población envejece, y el porcentaje de ciudadanos de origen extranjero es del 12%, menos de la mitad que la media alemana. ¿Por qué florece la AfD aquí y en otros länder de la extinta RDA comunista, como la citada Sajonia, Turingia, Brandemburgo, o Mecklemburgo-Antepomerania, que celebra a su vez elecciones el próximo 20 de septiembre?Existe un sentimiento de identidad de los alemanes orientales, que muchos jóvenes y adultos reivindican en positivo, y que no tiene relación con la nostalgia comunista. Y existe un sentimiento de identidad articulado en torno a las frustraciones acumuladas desde la reunificación de 1990 por disparidades económicas, que la ultraderecha explota con éxito.“En el este prevalece una ‘cultura del descontento’, una actitud generalizada de queja e insatisfacción reactiva, que explica por qué la AfD ha logrado consolidarse tan firmemente y por qué sus apoyos no se reducirán”, sostiene Steffen Mau, sociólogo de la Universidad Humboldt de Berlín, en un encuentro con corresponsales. Mau, él mismo nacido y crecido en el este, señala que “hay un clima político negativo; la AfD ha consolidado un electorado fiel y suele ser elegida por convicción profunda, aparte de que cada vez más el partido es percibido como parte del sistema político tradicional”. El rechazo a la inmigración, incluso en lugares que, como Sajonia-Anhalt, tienen poca inmigración, continúa siendo el gran banderín de enganche del partido.El sábado en Magdeburgo, a respetable distancia de la estatua de bronce del físico Otto von Guericke, la AfD cerró su exitosa campaña electoral ante más de 1.600 simpatizantes en un centro cultural con el candidato, Ulrich Siegmund, y los colíderes federales, Alice Weidel y Tino Chrupalla.Friedrich Merz, canciller y líder de la democristiana CDU, y el presidente de Sajonia-Anhalt y candidato, Sven Schulze, de visita el 3 de septiembre en una planta de bioquímica en Leuna JENS SCHLUETER / AFPMientras, otras 6.000 personas marchaban en una manifestación en su contra convocada por diversas entidades bajo el lema Sajonia-Anhalt. Abierta al mundo. Las pancartas de ambos actos lo decían todo. “¡Nuestro país primero!”o “¡Salvemos Alemania!” en el de la AfD. “Quienes se duermen en democracia despiertan en dictadura” o “Sin nazis se vive mejor”, en la contramarcha.Weidel y Chrupalla llamaron a los suyos (en el conjunto del país la AfD es el primer partido en preferencias, con hasta el 28%, según los sondeos) a mirar a Sajonia-Anhalt porque, según ellos, “aquí está en juego el futuro de Alemania”. Eso piensan también quienes temen que la ultraderecha vencedora consiga además gobernar. Para el Gobierno federal de conservadores y socialdemócratas del canciller Merz, es un escenario de pesadilla.Campaña en Sajonia-AnhaltVoto táctico para evitar escaños de regalo a la ultraderechista AfDEchando mano de las características del sistema electoral alemán, una campaña llamada Voto Táctico intenta impedir que la AfD consiga la mayoría absoluta de los escaños en el Parlamento de Sajonia-Anhalt y, por ende, pueda gobernar en solitario. Según los sondeos, la ultraderecha obtendrá en torno al 42-43% de los votos, es decir, se quedaría a las puertas de la mayoría absoluta en términos de porcentaje. Sin embargo, con ese mismo resultado podría recibir más escaños si entran pocos partidos en el hemiciclo debido al umbral mínimo del 5% necesario para tener representación parlamentaria. Solución: asegurar que el socialdemócrata SPD y los Verdes, formaciones en riesgo relativo de no alcanzar el 5%, lo logren. Una quincena de voluntarios con el apoyo de la agencia de comunicación Goodforces lo promueven en redes y hacen campaña puerta a puerta entregando folletos. Para el elector decidido a frenar como sea a la AfD, esta opción no implica renunciar del todo a votar a su partido preferido. El sistema electoral alemán incluye dos votos por papeleta: con el primero se elige a un candidato concreto en la circunscripción; con el segundo, a una lista de partido. Los promotores de Voto Táctico sugieren optar por el partido deseado en el primer voto, y dar el segundo a SPD o Verdes para conjurar el peligro ultra.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia
Sajonia-Anhalt vota con la ultraderechista AfD triunfante y Alemania en vilo
La extrema derecha avanza, aupada por una ‘cultura del descontento’ en el este del país










