Análisis Exclusivo suscriptores La lista incluye creatinas, proteínas, colágenos, aminoácidos, quemadores de grasa, vitaminas y productos promocionados para aumentar la testosterona.Los productos son promocionados como suplementos dietarios pese a no contar con registro sanitario. El Invima advierte que se desconoce su contenido real, trazabilidad y condiciones de fabricación. Foto: InvimaPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD05.09.2026 10:01 Actualizado: 07.09.2026 11:50

Tan solo en el mes de julio, el Invima emitió al menos 9 circulares de alerta sanitaria alrededor de suplementos para gimnasio que pueden afectar a sus consumidores por no cumplir con los requisitos mínimos para su comercialización. En total, son más de 130 referencias —entre aminoácidos, proteínas, colágenos, creatinas, quemadores de grasa, boosters de testosterona, vitaminas, minerales y hasta sustancias con efecto hormonal— las que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos identificó como fraudulentas, promocionadas y distribuidas como suplementos dietarios sin contar con el registro sanitario que exige la ley. LEA TAMBIÉN Las alertas, expedidas por la Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima entre el 2 y el 17 de julio, coinciden en un mismo origen: todas señalan que los productos son publicitados y comercializados a través de la página web https://nutritmuscle.com/, y advierten que muchos de ellos también circulan en redes sociales y cadenas de WhatsApp.Más de 130 supuestos suplementos ‘fitness’ están bajo alerta del Invima. Foto:InvimaSegún el Invima, el problema de fondo es que estos productos se presentan en su etiquetado como suplementos dietarios sin contar con las autorizaciones sanitarias exigidas por la normatividad vigente, en particular el Decreto 3249 de 2006. En el caso de una de las alertas —que incluye clembuterol, SARMs (como cardarine, andarine, ligandrol y YK-11), ibutamoren y diferentes formas de testosterona y trembolona—, la entidad precisó que estos productos supuestamente contienen sustancias químicas con efecto hormonal, y que tampoco cumplen con el Decreto 677 de 1995.Entre las referencias señaladas figuran marcas ampliamente reconocidas en el mundo fitness, como Muscletech, Nutrex, BPI Sports, Optimum Nutrition, Dymatize, Now, Solgar, Animal, Insane Labz y Vital Proteins, entre otras. Las categorías van desde aminoácidos (EAA+, BCAA) y colágenos, pasando por creatinas, resveratrol, omega-3 y preworkouts, hasta boosters de testosterona, ‘mass gainers’, quemadores de grasa tipo Lipo 6 e Hydroxycut, vitaminas y minerales (magnesio, zinc, vitamina D3+K2, complejo B), y multivitamínicos como Animal Pak, Opti-Men y Opti-Women.El Invima advierte que, al no contar con registro sanitario, estos productos no ofrecen garantías de calidad, seguridad ni eficacia. Esto representa un riesgo para la salud de los consumidores porque no se conoce su contenido real de componentes, su trazabilidad, su fabricación ni sus condiciones de almacenamiento y transporte. La entidad también señaló que estos productos hacen alusión a propiedades no autorizadas que generan expectativas falsas sobre su verdadera naturaleza, origen, composición o calidad. LEA TAMBIÉN El Invima ha emitidio distintas alertas alrededor de estos productos. Foto:InvimaPor eso, el llamado del Invima a la ciudadanía es concreto: abstenerse de adquirir los productos mencionados en cada alerta, verificar siempre el número de registro sanitario antes de utilizarlos —a través del consultor en línea de la entidad— y, en caso de estar consumiendo alguno de ellos, suspender de inmediato su uso. Además, si la persona presenta algún evento adverso asociado a su consumo, el Invima pide reportarlo a través del formulario de Vigiflow o del correo invimafv@invima.gov.co.El riesgo general de los suplementos sin registro sanitarioEl doctor Henry León, jefe del Departamento de Morfofisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, explicó que la regulación de los suplementos existe justamente para evitar la toxicidad: por norma, estos productos deben tener cantidades muy bien determinadas que no superen los topes tóxicos, y su etiqueta debe advertir que no reemplazan la dieta. Cuando un producto carece de registro sanitario, señaló, se pierde precisamente esa garantía de dosificación controlada, y existe la posibilidad de que esté contaminado con sustancias como esteroides anabólicos o que contenga cantidades muy altas de vitaminas y minerales que el cuerpo almacena y que, en exceso, pueden producir intoxicación.León advirtió que el riesgo aumenta cuando una persona combina varios suplementos sin tener claridad sobre lo que contiene cada uno, pensando que así “suma” beneficios o mejora su rendimiento. Si distintos productos comparten una misma molécula, explicó, la persona puede terminar consumiéndola en cantidades muy superiores a las recomendadas, generando lo que él mismo describió como "un efecto aditivo tóxico en el cuerpo humano".El médico hizo especial énfasis en las vitaminas liposolubles —A, D, K y E—, que se acumulan en el organismo y, en exceso, pueden producir toxicidad, así como en minerales como el selenio, el cobre y el hierro, que también deben consumirse en cantidades controladas. Por eso, insistió en que ante cualquier producto de este tipo es clave revisar si está catalogado como alimento o como suplemento, evaluar sus componentes y verificar que cuente con registro sanitario, pues la confiabilidad de las sustancias mal etiquetadas debe ponerse en entredicho. En su concepto, los alimentos regulares no suelen representar un riesgo por sí solos, pero ese panorama cambia cuando a la dieta se le suman suplementos adicionales sin control de dosis. LEA TAMBIÉN Los productos son promocionados como suplementos dietarios pese a no contar con registro sanitario. Foto:InvimaPor su parte, la doctora Claudia Angarita, docente de la escuela de Medicina de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, señaló que el principal riesgo para un consumidor es atribuirle a un alimento o bebida efectos sobre la masa muscular, el rendimiento o la fatiga que no necesariamente han sido demostrados. Según explicó, cuando una persona consume este tipo de productos con una expectativa determinada, puede aumentar las cantidades por cuenta propia, usarlos con mayor frecuencia de la recomendada o incluso reemplazar alimentos importantes de una dieta equilibrada.Angarita advirtió que algunos de estos productos pueden contener cantidades relevantes de cafeína, estimulantes, azúcares, proteínas u otros componentes que, dependiendo de la cantidad y de las condiciones individuales de cada persona, pueden producir efectos adversos como alteraciones gastrointestinales, trastornos del sueño, palpitaciones o elevación de la presión arterial. El riesgo, dijo, puede ser mayor cuando alguien combina varios suplementos, porque distintos productos pueden contener ingredientes similares y generar, sin que el consumidor lo advierta, una ingesta superior a la recomendada; a esto se suman las posibles interacciones con medicamentos y con condiciones de salud preexistentes.Para la médica, no existe un producto universalmente adecuado para todas las personas, por lo que antes de recomendar o consumir cualquier suplemento es necesario considerar la edad, el estado nutricional, los antecedentes médicos, los medicamentos que usa la persona, su alimentación y su nivel de actividad física. Frases publicitarias como "aumenta la masa muscular" o "ayuda a ganar peso", señaló, deben analizarse con criterio y respaldo científico, revisando ingredientes, cantidades, advertencias y la evidencia real que sustenta cada promesa.La entidad advierte que estas referencias no ofrecen garantías sobre su contenido ni eficacia. Foto:InvimaAngarita también llamó la atención sobre lo que puede esconderse detrás de objetivos como ganar peso o recuperar energía: la fatiga o la dificultad para aumentar masa muscular pueden estar relacionadas con una alimentación insuficiente, alteraciones del sueño, estrés o enfermedades metabólicas que requieren una valoración integral, y no la solución que promete un producto en un anuncio. Por eso, insistió, la suplementación debería estar sustentada en una valoración profesional e individualizada, y no en la publicidad de un producto.Tanto el Invima como los especialistas coinciden en un mismo mensaje: mejorar el rendimiento físico no depende de consumir más productos, sino de construir una estrategia de entrenamiento, alimentación, descanso e hidratación sostenible, y cualquier suplementación debería estar sustentada en una valoración profesional e individualizada. Mientras tanto, la entidad sanitaria insiste en que la ciudadanía revise siempre si un producto cuenta con registro sanitario antes de comprarlo, y reporte cualquier hallazgo de estas referencias en tiendas físicas o canales de venta en línea.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.