EntrevistaEl exministro de Hacienda habla con EL TIEMPO sobre la reducción del gasto, el crecimiento económico y el impulso a la inversión privada.05.09.2026 21:02 Actualizado: 06.09.2026 08:01
La economía colombiana ha llegado al borde de un abismo al que muchos nunca creímos que fuera a llegar. La magnitud del desequilibrio fiscal revelado en el proyecto de presupuesto para 2027, presentado al Congreso por el ministro de Hacienda, es inédita para un país que se ha caracterizado por su estabilidad macroeconómica: un déficit que excede el nueve por ciento del PIB y una deuda que supera el 60 por ciento del PIB.Ante estas cifras, las inquietudes de los acreedores y los inversionistas internacionales se han hecho evidentes en el mercado, con aumentos de la tasa de interés de la deuda colombiana y la tasa de cambio, aunque no en la magnitud que algunos esperaban. Ahora los agentes económicos están atentos y el clima general es de expectativa: ¿podrá el Gobierno en los próximos días hacer los ajustes necesarios para recuperar la sostenibilidad de las finanzas públicas? La respuesta a esa pregunta exige conocer el Estado por dentro, haber discutido presupuestos con el Congreso y tener claro el talante de los prestamistas internacionales. Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, tiene esas características y desde esa condición explica a continuación si la tensa calma que se está viviendo alrededor de las finanzas públicas es el preámbulo de una crisis o el inicio de un círculo virtuoso que lleve de nuevo al país a una senda de estabilidad macroeconómica y crecimiento sostenible.Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda. Foto:NÉSTOR GÓMEZ - EL TIEMPOLas terribles cifras fiscales que ha dado a conocer el nuevo Gobierno son inéditas. ¿Por qué no ha pasado la hecatombe que se pronostica cuando hay desequilibrios de esa magnitud?Las crisis fiscales no se ven sino cuando revientan. Mientras tanto son sólo cifras en PowerPoint. Hay que tomar decisiones y explicarle al país lo que podría pasar si eso explota. El Gobierno está mostrando la realidad y sincerando las cifras. Si se llegara a dar el presupuesto que acaban de presentar para el año entrante, con un déficit fiscal de 9,2 por ciento del PIB, eso sería inviable. Ese déficit requeriría tanto financiamiento que probablemente no lo lograríamos conseguir y, si llegaran a prestarnos esa plata, nos cobrarían unas tasas de interés exorbitantes. Explíqueme con plastilina por qué un déficit fiscal de 9,2 por ciento del PIB es insostenible.Porque estamos hablando de algo cercano a 200 billones de pesos que usted tendría que salir a conseguir en financiamiento. Dudo que se lo den, pero si alguien se lo da tendría que pagar una tasa de interés del 15, 16 o 17 por ciento. ¿Cuánto de sus ingresos tributarios tiene que destinar a intereses? Hace diez años, de cada seis pesos de ingresos tributarios, uno se iba a pagar intereses. Hoy es un peso de intereses por cada tres de ingresos tributarios. Si llegáramos a un déficit de nueve por ciento del PIB el año entrante, pasaríamos a dos pesos de ingresos por uno de intereses. ¿Qué es una situación insostenible? Cuando políticamente se vuelve imposible pagar la deuda. Es imposible decirle a un país que la mitad de los ingresos fiscales se van a ir pagando intereses, porque usted tiene que dar educación, salud, hacer infraestructura, construir vivienda, dar seguridad. Esa es la definición estándar de insostenibilidad: tendría que tomar unas medidas políticas tan extremas, tan heroicas, que son imposibles. LEA TAMBIÉN ¿Qué hay que hacer de acá al año entrante para evitar que tengamos ese déficit?No es el año entrante: es el 15 de septiembre. Ese día, por ley, las comisiones económicas del Congreso tienen que aprobar el monto total del presupuesto. De aquí al 15 de septiembre, el Gobierno tiene que sacar el plan mediante el cual el déficit del año entrante no va a ser 9,2, sino el 7,2 por ciento que ha anunciado. Estamos en los 15 días más importantes para los anuncios del Gobierno sobre cómo va a bajar ese déficit. Si se aprueba el presupuesto como lo enviaron, los mercados van a decir que Colombia va camino a un aumento de la deuda insostenible. El siguiente episodio es: ¿qué va a hacer el gobierno para evitarlo? ¿Por qué cree que el Gobierno presentó primero el problema y no simultáneamente la solución?Usted es un hombre de teatro: está bien separar esto en dos actos. El primer acto crea el sentido de urgencia y la necesidad de las medidas; ambienta lo que viene después, que por definición es impopular y genera reacciones. Se tendrá que decir que hay que despedir una determinada cantidad de empleados públicos, congelar salarios de funcionarios, no renovar órdenes de prestación de servicios, eventualmente subir el precio del ACPM. Si usted no ha generado la sensación de urgencia, la noticia se vuelve la subida del precio del ACPM y no el problema fiscal que hay que resolver. ¿Esto se puede superar sin subir impuestos?Las dimensiones del problema son de tal magnitud que no se resuelvent con una reforma tributaria. El Gobierno está diciendo que el déficit del año entrante, con el presupuesto que radicó, es 9,2 por ciento del PIB, pero que en realidad lo quiere dejar en 7,2 por ciento. Dada la magnitud del problema en Colombia, no se puede resolver a punta de más impuestos; con las tarifas que tiene Colombia no habría cómo conseguir dos por ciento del PIB en impuestos, mientras que sí puede lograrse a través de recorte de gasto. La evidencia internacional muestra que los ajustes fiscales más exitosos se basan más en reducción del gasto que en aumento de impuestos. Si el recorte quita gastos redundantes, superfluos o innecesarios, cuesta menos en actividad económica. El desequilibrio fiscal revelado en el proyecto de presupuesto para 2027, es inédito. Foto:iStockLos ministros de Hacienda conocen como pocos dónde está la flexibilidad del gasto. ¿Dónde se puede recortar? Deme tres ideas para llegar a los 20 billones.Primero, no renovar las órdenes de prestación de servicios. Las cifras todavía son inciertas, porque se dice que, violando la Ley de Garantías y para tener un impacto electoral, el gobierno Petro contrató en las últimas semanas a 400.000 personas. Es una cifra gigantesca. La línea de base para el año entrante debería ser cero: cualquier contrato tendría que justificarse. En la Unidad Nacional de Protección, con 10.000 protegidos y un costo de cinco billones, se puede bajar el número de protegidos, el tamaño de los esquemas y reducir el costo a tres billones. Ahí se ganan dos billones más. Hay un fondo adscrito al Ministerio del Interior, presupuestado en un billón, que no hace nada. También va a ser necesario un recorte en la planta de personal del Gobierno, la rama ejecutiva, judicial, legislativa y los entes de control. Una parte muy importante la tienen que poner los entes de control, que se han duplicado en tamaño en los últimos seis o siete años. Deberían buscar una reducción de sus plantas de mínimo 10 por ciento. Es una medida draconiana, pero necesaria. También va a ser necesario reducir el subsidio al ACPM, gradualmente para evitar que esto se vuelva un problema de paros y protestas. Tiene que haber una solución concertada con los transportadores. No hay ninguna medida que por sí sola resuelva todo. LEA TAMBIÉN Hay otra idea: que el nuevo Gobierno consiga logros tempranos, mueva la inversión privada y aumente el crecimiento, y que parte de la deuda se reestructure hacia adelante mediante bonos. ¿Qué opina?El punto del crecimiento es muy válido. El problema fiscal es uno con una economía creciendo al dos por ciento y otro muy distinto con una economía creciendo al 4,5 por ciento. El crecimiento ayuda a resolver una parte muy grande del problema porque genera ingresos tributarios y, si el tamaño de la economía es mayor, hace que el nivel de la deuda como porcentaje del PIB baje. El capítulo número uno del ajuste fiscal que necesita Colombia es poner al país a crecer al 4,5 por ciento, y es posible lograrlo. ¿Qué habría que hacer para poner a Colombia a crecer al 4,5 por ciento?Hay que buscar victorias tempranas. En vivienda se puede jugar con los plazos: el Gobierno se compromete a entregar subsidios de vivienda de interés social durante los próximos cuatro años. Los proyectos arrancan ahora, el sector privado hace las obras, el PIB se mueve y el Gobierno paga los subsidios cuando entreguen las unidades en dos o tres años. Otra señal clave es reabrir la actividad exploratoria en el sector minero-energético. Eso no da ingresos hoy, pero mueve rápidamente la inversión privada y mueve mucho la economía. Una tercera idea: el sector de infraestructura. Hay proyectos que no requieren plata del Gobierno, iniciativas privadas engavetadas en la ANI. Hay que sacarlas y aprobarlas. Así se mueve la economía. A eso se suma la confianza que produce un Gobierno que dice: voy a hacer frente a estos problemas y los voy a resolver. LEA TAMBIÉN Desde la perspectiva del ciudadano común, ¿qué pasa si este equilibrio entre financiamiento, reducción del gasto y crecimiento sale bien? ¿Y qué pasa si sale mal?La variable clave es el empleo. Al final del día todo esto toca el empleo. Pero antes está la tasa de interés: es una meta intermedia; antes de llegar al empleo, todo pasa por la tasa de interés. Si se hacen bien las cosas, la tasa de interés baja. Nos van a cobrar menos intereses quienes le prestan al Gobierno y el Banco de la República va a tener menos presiones inflacionarias porque baja el déficit fiscal, que es una de las principales causas inflacionarias hoy en Colombia. Entonces, si las cosas se hacen bien, bajan las tasas de interés y eso alivia el bolsillo de los deudores de tarjetas de crédito. Las tasas altas frenan la inversión; las tasas bajas la estimulan. Una buena política fiscal genera confianza y un escenario de crecimiento y empleo. El otro escenario, el de la crisis fiscal, es uno en el que el Gobierno se queda sin plata, nadie le presta o le presta a tasas de interés muy altas. Tendría que despedir gente masivamente, el sector privado no respondería positivamente y el país entraría en una espiral de caída de la actividad económica y aumento del desempleo. No hay duda: la variable que al final sentimos todos los colombianos es el empleo. Usted no puede mantener el empleo a punta de endeudamiento. El empleo lo tiene que generar una economía sostenible, liderada por el sector privado. Ministro de Hacienda, Miguel Gómez, defiende el Presupuesto General de la Nación 2027 en el Congreso Foto:Laura Juliana Castellanos GuevaraUsted ha dicho que la confianza es indispensable para que una política razonable funcione. ¿Lo que ha pasado en las primeras semanas del Gobierno le genera confianza? Sí, me da confianza porque han encarado el problema fiscal sin tapujos y como corresponde. Pero ojo, porque viene ese episodio de la serie donde el presidente entra en escena. Las medidas de ajuste no se pueden tomar sin el apoyo del presidente. Ahí vamos a ver el verdadero talante del gobierno, el verdadero carácter, porque son medidas por definición impopulares y generan reacción. Por ahora estamos en un primer capítulo de la serie, donde el Gobierno ha hecho muy bien la comunicación del tamaño del problema a la gente, la puesta en escena y la creación del sentido de urgencia. Un ajuste de esa magnitud no se logra si no es con el compromiso de todo el gabinete y todos los sectores. Y con el presidente empujando y diciéndoles a todos los ministros: usted tiene que reducir su planta, su presupuesto de inversión, sus fondos. Ahora, en el capítulo de la solución de los próximos días, vamos a descubrir cuál es el verdadero ADN del Gobierno. LEA TAMBIÉN MAURICIO REINAEspecial para EL TIEMPO*Esta entrevista ha sido editada por cuestiones de extensión y claridad. Puede ver la entrevista completa en el sitio web de EL TIEMPO y en nuestras redes sociales. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







