Noticia Exclusivo suscriptores La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca desplegó equipos técnicos para realizar recorridos e inspecciones en áreas boscosas y perimetrales.Grupo de zorros cangrejero Foto: Alcaldía de Bogotá.PERIODISTA05.09.2026 21:06 Actualizado: 06.09.2026 07:27

La frecuente presencia de zorros en varios conjuntos residenciales del norte de Bogotá, particularmente en la localidad de Usaquén, encendió las alarmas entre los residentes de la zona y reabrió un debate crucial sobre la gestión de la fauna silvestre en las fronteras urbanas colindantes con los Cerros Orientales.Ante los repetidos avistamientos, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) desplegó equipos técnicos para realizar recorridos e inspecciones de campo en las áreas boscosas y perimetrales bajo su jurisdicción. El objetivo prioritario de los profesionales de la entidad fue evaluar el estado de los ecosistemas locales y verificar si existían presiones ambientales o antrópicas que estuvieran forzando el desplazamiento masivo de estos mamíferos hacia las calles y unidades residenciales.Zorros fueron captados durante los últimos días en Bogotá. Foto:Jorge ZuluagaTras los análisis preliminares, la CAR descartó emergencias ecológicas graves en la reserva: no se encontraron evidencias de incendios forestales recientes, tala ilegal de gran escala, pérdida crítico-drástica de cobertura vegetal por sequía u otros factores de alteración humana que expliquen una huida forzada de la especie desde la montaña.Un fenómeno con raíces en la pandemia y la disponibilidad de comidaLas indagaciones conjuntas entre la CAR y la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) coinciden en que el acercamiento de estos animales a las áreas urbanizadas no es un hecho nuevo, sino un comportamiento que comenzó a llevarse a cabo a raíz de las dinámicas sociales de los últimos años.En conversaciones con EL TIEMPO, Maribell Cerón Rozo, bióloga especialista de la Dirección de Biodiversidad de la CAR, detalló los factores históricos y comportamentales que desencadenaron esta situación. LEA TAMBIÉN "De acuerdo con los recorridos que realizamos y las conversaciones con la comunidad aledaña, estos avistamientos se hicieron más evidentes a partir de la pandemia en 2020. Debido a las restricciones sanitarias, no había presencia constante de personas en la calle", expresó la bióloga.Cerón también explicó que para los zorros, los humanos han sido representados por ellos como "la figura de un posible depredador; al no vernos, entendieron que esa amenaza se había eliminado e iniciaron recorridos más amplios que los habituales, bajando desde los cerros y zonas verdes hacia áreas urbanas al no encontrar rechazo", agregó.A esta pérdida del temor natural hacia el ser humano se suma un elemento determinante: el acceso fácil e ininterrumpido a fuentes de alimentación de alto valor calórico dentro de la infraestructura urbana.Los humanos han sido representados por ellos como 'la figura de un posible depredador'. Foto:iStockLa bióloga de la CAR explicó que en zonas gastronómicas como las de Usaquén existen residuos orgánicos constantes que actúan como un atractivo para estos omnívoros. Por lo tanto, al encontrar descartes de comida humana, fruta o basuras expuestas durante los días de recolección, los zorros han identificado una fuente de alimento mucho más rápida y accesible que la búsqueda activa de presas o frutos nativos en los cerros. Esta disponibilidad ha promovido que varios ejemplares se habitúen a rondar las viviendas.Por su parte, Magdala Iregui, directora técnica de Biodiversidad de la CAR, enfatizó la importancia de no estigmatizar a los ejemplares ni tratarlos como una amenaza para la población: "La presencia de zorros en sectores cercanos a la ciudad no debe interpretarse como una amenaza, sino como un llamado a fortalecer nuestra convivencia con la fauna silvestre". LEA TAMBIÉN Monitoreo tecnológico en los Cerros OrientalesCon el fin de obtener datos científicos precisos sobre la dinámica poblacional de la especie, la CAR anunció la instalación de un sistema de cámaras trampa en puntos estratégicos de los Cerros Orientales y sus conectores ecológicos.Esta herramienta tecnológica permitirá lo siguiente:Rastrear las rutas de tránsito habituales.Analizar los hábitos nocturnos y diurnos de los zorros.Mapear sus patrones de desplazamiento.Identificar si existen individuos habituados permanentemente al entorno urbano.La información recopilada servirá como base técnica para estructurar un plan integral de manejo y conservación de fauna silvestre en la interfaz entre la ciudad y la montaña.La CAR anunció la instalación de un sistema de cámaras trampa. Foto:iStockRiesgos sanitarios y mitos sobre la especieUno de los principales retos identificados por los expertos radica en la percepción que la ciudadanía tiene de estos animales. Al poseer rasgos físicos similares a los de un perro doméstico, es común que las personas intenten alimentarlos, tomarles fotos o tratarlos como mascotas, lo cual genera un impacto negativo irreversible en su conducta natural.Sobre este aspecto, Maribell Cerón advirtió que dichas acciones pueden generar alteración del ecosistema urbano y, por otro lado, el contacto estrecho con las personas y los animales de compañía facilita el contagio de enfermedades zoonóticas de alta gravedad como el moquillo y la rabia.De igual manera, la vegetación nativa de los cerros actúa habitualmente como una barrera de contención biológica contra virus y patógenos. Al romperse ese límite natural, los humanos y las mascotas quedan expuestos a agentes infecciosos que la fauna silvestre transporta de forma natural en su entorno boscoso. LEA TAMBIÉN Cabe aclarar que, según la bióloga, el temperamento de los zorros suele ser reservado y pasivo, recordó que ante una amenaza de un perro o una persona, responderán activando su instinto defensivo.En relación con la terminología adecuada, la CAR aclaró que denominaciones como 'zorro cangrejero' (común en el Caribe) o 'zorro perruno' (frecuente en la región Andina) obedecen a modismos regionales. Sin embargo, la autoridad ambiental sugirió usar únicamente la palabra 'zorro' para no inducir a la comunidad a asociar a la especie con perros domésticos.Respecto a la conformación de los grupos observados en Usaquén, las inspecciones técnicas y los registros fotográficos confirmaron que no se trata de manadas numerosas ni de agrupaciones con hembras en estado de gestación, sino de parejas o núcleos familiares reducidos constituidos por adultos y sus crías o juveniles.Autoridades enfatizaron en el cumplimiento estricto de algunas recomendaciones. Foto:Alcaldía de Bogotá.RecomendacionesPara prevenir incidentes que comprometan la seguridad de la comunidad o el bienestar animal, las autoridades enfatizaron en el cumplimiento estricto de las siguientes pautas:Distanciamiento estricto: mantener un margen de distancia prudente y evitar cualquier intento de acercamiento, toque o acoso a los ejemplares.Cero alimentación: no suministrar residuos de comida humana, frutas ni alimento procesado para mascotas. Esta práctica altera de forma drástica su dieta natural y rompe sus hábitos de caza e ingesta de frutos nativos.Manejo adecuado de basuras: depositar las basuras en contenedores cerrados y acatar de manera rigurosa los días y horarios establecidos por la empresa de aseo, impidiendo que las bolsas queden expuestas en la vía pública.Mascotas bajo control: pasear a los perros siempre con correa en las zonas verdes o vías cercanas a los Cerros Orientales para evitar peleas, mordeduras o contagio de virus.Prohibición de manipulación: si se detecta un individuo herido, atropellado, atrapado o acorralado, no se debe intentar tomarlo ni manipularlo directamente.La preservación de los zorros en los Cerros Orientales de Bogotá no depende únicamente del trabajo técnico de las instituciones ambientales, sino del compromiso ciudadano en la adopción de hábitos de aseo responsables y el respeto a los límites de la fauna silvestre, concluyó la bióloga Maribell Cerón.Laura Daniela Alarcón VargasREDACCIÓN BOGOTÁ Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.