El pasado martes, ante el tribunal integrado con jurados populares, Sergio Fittipaldi, secretario general del Soelsac, fue el primero en declarar en el juicio por el homicidio de Gabriela Pérez. No se limitó a reconstruir los hechos de la balacera, sino que apuntó al Surrbac. Dijo que la intención de Franco Saillén era quedarse con la conducción del sindicato de limpieza para expandir la distribución de drogas y avanzar sobre el control de las barras bravas de Talleres y Belgrano.
El crimen de Gabriela Pérez corre el velo de disputas políticas, drogas y poder territorial
De acuerdo con su relato, esa disputa por el poder sindical, que incluía además el manejo de la obra social y de una estructura territorial con trabajadores distribuidos capilarmente en toda la provincia —“donde hay un banco o una escuela hay un trabajador de limpieza”, subrayó Fittipaldi— fue el trasfondo que derivó en los enfrentamientos armados que terminaron en la tragedia del Club Yapeyú.
Sergio Fittipaldi, secretario general del Soelsac, es querellante en el juicio.
Las declaraciones de Fittipaldi ante los jurados —estaban en el expediente desde hace tres años pero recién ahora tomaron estado público— motivaron el anuncio de la fiscal federal, Virginia Miguel Carmona, quien subroga la Fiscalía Federal 1 de Córdoba, de que citará al líder del Soelsac para que declare en esos tribunales.








