El 19 de julio de 1989, un vuelo de United Airlines que se dirigía de Denver a Chicago se convirtió en una de las emergencias más impresionantes de la historia de la aviación. La tripulación tuvo que intentar aterrizar un avión que prácticamente había perdido sus controles, pero sus esfuerzos permitieron que 184 personas sobrevivieran a la tragedia.Según la Administración Federal de Aviación de EE. UU.(FDA), el vuelo 232 despegó aproximadamente a las 2:09 p. m. del aeropuerto internacional Stapleton, en Denver, con destino al aeropuerto O’Hare de Chicago. A bordo viajaban 285 pasajeros y 11 miembros de la tripulación. Durante la primera hora, todo transcurrió con normalidad, hasta que una falla repentina cambió por completo el rumbo del vuelo.Una explosión cambió todo en pleno vueloAlrededor de las 3:16 p. m., aproximadamente una hora y siete minutos después del despegue, pasajeros y tripulantes escucharon un fuerte estruendo. Poco después, el avión comenzó a experimentar una intensa vibración y sacudidas que alertaron a los pilotos.La causa estaba en el motor trasero del McDonnell Douglas DC-10. Una de sus aspas se había fracturado y desintegrado, provocando una falla del motor, pero el problema era mucho más grave de lo que la tripulación podía imaginar: los restos del motor habían golpeado y destruido las tres líneas hidráulicas situadas en la parte trasera del avión.Estos sistemas eran fundamentales para controlar la aeronave. De repente, los pilotos descubrieron que ni el piloto automático ni los controles manuales funcionaban normalmente. El avión comenzó a ascender y a inclinarse hacia la derecha mientras la tripulación buscaba desesperadamente una manera de recuperar el control.La falla destruyó los tres sistemas hidráulicos del avión y dejó a la tripulación prácticamente sin capacidad para controlar la aeronave. (Foto por CHRIS WILKINS / AFP) La maniobra desesperada de los pilotosEl capitán Alfred Haynes consiguió encontrar una solución parcial utilizando únicamente los motores. Según Britannica, Haynes “cerró el acelerador del motor izquierdo y dio toda la potencia al derecho, y el avión se enderezó”. La maniobra no devolvió los controles convencionales, pero permitió modificar parcialmente la dirección del avión.La tripulación comunicó la emergencia al control de tráfico aéreo y recibió instrucciones para intentar aterrizar en el aeropuerto Gateway de Sioux City, Iowa. En ese momento, se supo que entre los pasajeros se encontraba Dennis Fitch, instructor de entrenamiento de pilotos de United Airlines.Fitch acudió inmediatamente a la cabina para ayudar. Haynes le pidió que manejara los aceleradores de los dos motores que todavía funcionaban, ya que la potencia de estos podía utilizarse de forma limitada para modificar la trayectoria. Mientras Fitch intentaba mantener el avión alineado, Haynes y el primer oficial William Records continuaban buscando alguna forma de recuperar los controles de vuelo.Un aterrizaje imposibleCerca de las 3:46 p. m., después de una lucha constante para mantener la aeronave bajo control, la tripulación consiguió alinearla con la pista. Fitch logró utilizar los aceleradores para inclinar el avión todo lo posible hacia la izquierda y compensar su trayectoria.Sin embargo, el DC-10 descendía con demasiada velocidad y en un ángulo demasiado pronunciado. El avión terminó estrellándose en un campo de maíz cercano a la pista. El impacto provocó que el aparato se inclinara, que el ala derecha se desprendiera y que la cabina se separara del resto del fuselaje. Además, el combustible se incendió durante el accidente.Con ayuda de un instructor de vuelo que viajaba como pasajero, los pilotos consiguieron dirigir parcialmente el avión utilizando únicamente la potencia de sus motores. (Foto referencial: Freepik) Los equipos de emergencia ya estaban preparados para recibir al avión y comenzaron a actuar inmediatamente. Aunque 110 pasajeros y una azafata murieron, 184 pasajeros sobrevivieron, al igual que todos los ocupantes de la cabina de mando. Entre los sobrevivientes estaba Spencer Bailey, que tenía casi cuatro años y viajaba junto a su hermano mayor.Bailey perdió a su madre, Frances “Francie” Lockwood Bailey, quien murió mientras protegía a sus hijos durante el impacto. Años después, recordó aquella tragedia en una entrevista con People: “Hay una sensación de que ella siempre ha estado cuidándonos. Es increíble para mí pensar que nosotros fuimos lo último que ella estaba abrazando. Me pregunto si, de no habernos colocado en posición de protección, si no hubiera puesto sus brazos sobre nuestras espaldas, ¿alguno de los dos estaría aquí?”El accidente del vuelo 232 también provocó cambios importantes en la seguridad aérea. Desde entonces, el diseño de los aviones modernos redujo la posibilidad de que todos los sistemas de control puedan quedar inutilizados al mismo tiempo, mientras que también se introdujeron nuevas normas relacionadas con la inspección y fabricación de turbinas.
El vuelo que perdió todos sus controles y aun así logró salvar a 184 personas
El vuelo 232 de United Airlines sufrió una falla catastrófica que dejó inutilizados sus sistemas hidráulicos. Sin poder manejar normalmente el avión, la tripulación recurrió a una maniobra desesperada que permitió llevarlo hasta un aeropuerto de Iowa.








